Holanda mata a Brasil a lo Dunga


En el minuto 68 de partido, Brasil recibió el segundo gol holandés y por primera vez en todo el torneo iba por debajo en el marcador. Dunga debía reaccionar y miró a su izquierda. Allí estaban: Josue, Baptista, Kleberson, Grafite, Nilmar, Tiago Silva, Luisao, Doni y Aurelio Gomes. Es decir, dos porteros, dos centrales, dos centrocampistas defensivos, un mediapunta llegador y dos delanteros. El único con un poco de calidad para cambiar las cosas era el delantero del Villarreal Nilmar, que entró por Luis Fabiano, a doce minutos del final.

Para entendernos, el adalid del fútbol ofensivo, cuando necesitaba remontar el encuentro retiró del campo al delantero del equipo para meter un segundo punta. En el tiempo que Nilmar estuvo sobre el césped Brasil no puso en apuros a Stekelemburg, como en toda la segunda parte, pero esa es otra historia.

Porque para entender la eliminación de Brasil hay que remontarse a la primera parte. Holanda cometió un fallo clamoroso, al no presionar a Felipe Melo en el centro del campo perimiténdole dar un pase que dejó solo a Robinho ante Stekelemburg. El delantero no falló y los jugadores de Brasil se juntaron para hacer una piña y celebrar el tanto como sí ya estuvieran clasificados, botando en un extremo del campo. Daba la sensación de que estaban clasificados para la final, pero no, sólo se habían adelantado en el marcador. Hay que reconocer que la canarinha dominó la primera parte, pero siendo un equipo de Dunga al 100%, aprovechando los errores rivales y saliendo con velocidad a la contra.

Todo hacía indicar en el descanso que el partido seguiría igual, pero Holanda cambió tras la reanudación. Dominó el encuentro y aumentó el ritmo del juego, lo que desesperó a los brasileños, especialmente a Bastos, que no supo detener a Robben mas que con patadas, y a Melo, que en cada jugada se volvía un poco más loco hasta que acabó expulsado. Poco a poco Holanda se fue adueñando del balón, pero sin tener ocasiones claras. En una de las múltiples faltas de Bastos a Robben, Sneijder la puso y entre Melo y Julio César consiguieron que el Jabulani llegase a la red.

El gol fue como una puñalada en el corazón carioca, que no se sobrepuso al empate y minutos después llegó el segundo tanto oranje, en una de las jugadas que más le gusta a Dunga: un córner. El juego aéreo era uno de los puntos fuertes de la selección brasileña más italiana de la historia y curiosamente la eliminación llegó así, con un bajito como Sneijder -el más listo sobre el campo-, rematando un balón dentro del área con su 1’70 de estatura.

A partir de ahí Brasil fue un cadáver. No tenía recursos para dar la vuelta a la situación. Dunga miró a su izquierda y al contemplar el banquillo se dio cuenta de que sus ideas defensivas le habían traicionado. Su convocatoria estaba configurada para aguantar y aprovechar las contras, no para dominar un encuentro y mover el balón. El ya ex seleccionador brasileño murió fiel a su estilo, retirando un delantero para poner otro, y con los mismos defensas del principio del encuentro. Esperemos que haya aprendido la lección de que la mejor defensa es un buen ataque, pero dudo que Dunga renuncie a su catenaccio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s