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Periodista

La Real vuelve a Europa


Hacía ya tiempo que no me pasaba por aquí. Demasiado, pero creo que la excelente temporada que ha hecho la Real merece una reflexión.

Reconozco que el verano pasado la temporada no me motivaba lo más mínimo. Eusebio había reemplazado a Moyes y salvó al equipo sin problemas, pero el juego me había dejado indiferente. No creía que fuera el técnico adecuado para guiar la nave txuriurdin, y para colmo los fichajes eran cualquier cosa menos ilusionantes.

Recuerdo estar de vacaciones en Cuba, practicamente incomunicado cuando mi hermano me avisó por whatsapp que la Real había fichado a William José. La alternativa era Fernando Llorente. Si, estoy seguro que no era el único al que sólo de pensar en ver al riojano de txuriurdin en San Mamés se venía arriba.

Os cuento todo esto porque casi un año después fijaos lo que cambia la situación. Willy ha sido un excelente fichaje y ahora mismo nadie lo cambiaría por Llorente, por mucho morbo que tuviese el fichaje.

Todos pedimos la vuelta de Reyes el último verano, pero tampoco nos hicieron caso y nos encontramos con que el fichaje de Navas también resultó excelente. Esto demuestra que nos podemos creer el mejor Director Deportivo del mundo, pero ninguno tomamos decisiones en este ámbito. No es nada sencillo.

Pero vamos a lo importante, a lo que ha sido la temporada. El Madrid no es una buena piedra de toque para ver el potencial de cada equipo, pero después de ver el repaso que le pegó a la Real en el partido inaugural en Anoeta, las pocas ilusiones que tenía se vinieron abajo.

Pero hubo un partido que, en mi opinión, supuso el punto de inflexión, que no fue otro que la visita de Las Palmas. Si no recuerdo mal, los canarios llegaban lanzados y su juego acaparaba elogios. La Real les pasó por encima con un juego vertiginoso, dejando el partido sentenciado en la primera mitad. Ese día en Anoeta se vio que el equipo podía ofrecer más que la temporada anterior, aunque la demostración final no fue hasta cuatro jornadas más tarde. Un Alavés que no había perdido a domicilio visitó Anoeta y el repaso que se llevó fue importante. Todo el mundo hablaba de Marcos Llorente (si no estuviese cedido por el Madrid en la capital no sabrían de su existencia) y el señor Asier Illarramendi se lo merendó, dando uno de los numerosos clinics que ha dado esta temporada. La presión tras pérdida en campo contrario que realizó la Real ese día no se la había visto hacer nunca. El 3-0 final se quedaba corto y Pellegrino reconoció al final del partido que la Real les había pasado por encima.

A partir de ese partido quedó claro que la Real iba en serio. Llegaron una serie de buenos resultados, que con el buen juego realizado provocó que los focos se centraran en el equipo donostiarra. “Ojo con la Real que está jugando muy bien”, decía la prensa cada jornada. En esos meses la sensación era un Yuri Berchiche que iba como un avión. Eusebio le ha sabido dar la confianza que necesitaba y se ha convertido en un jugador vital para la Real.

El no gol de Juanmi

Como decía, la Real encadenó varias semanas de buenos resultados que culminaron con las visitas a Anoeta del Atlético de Madrid y el Barcelona. El partido ante los colchoneros no lo pude ver por estar en una boda, pero debió ser un repaso al equipo del Cholo. El que no me perdí fue la visita de los de Luis Enrique a Anoeta. Para quien no viese el partido decirle que el todopoderoso Barça fue un títere en manos de la Real, que de haber tenido más fortuna de cara a gol debió solucionar antes el encuentro. Los donostiarras debieron ganar, pero se llevaron un empate después de que el trencilla de turno no diese por bueno el gol de Juanmi tras un rechace a un tiro de Vela a la cruceta. No vi a ningún culé decir ese día que el árbitro les había favorecido. ¡Qué raro!

Pero como ha pasado siempre, en toda temporada tenía que llegar la “realada” de turno. Las críticas al juego del equipo después de la exhibición ante el Barça no podían ser mejores, pero llegó la visita a Riazor. Gaizka Garitano sabía cómo jugar ante la Real y el plan le salió a la perfección, atacando con la velocidad de Andone la adelantada zaga realista. Si no recuerdo mal nos cayeron cinco golitos… En fin, la típica realada.

La Real no volvió a jugar al nivel de los últimos meses de 2016 en ningún momento de la temporada. En enero se juntaron lesiones con la carga que supone la Copa del Rey y el equipo lo notó, aunque el peor momento de la temporada llegó con la lesión de William José. El brasileño, el único nueve fichado que ha rendido desde Kovacevic, se perdió más de dos meses de temporada por lesión y el equipo lo notó. De repente se quedó sin el jugador que ayudaba en la salida al aguantar los balones largos de Navas e Iñigo, el socio perfecto que combinaba con Illarra, Zuru y Prieto en el medio. Juanmi le sustituyó y marcó goles, pero el juego del equipo se resintió demasiado.

Durante buena parte de la temporada, la Real estuvo en el quinto puesto y se soñó con disputarle el cuarto puesto al Atlético. La gente empezaba a ilusionarse de nuevo con la Champions, pero poco a poco la ilusión se desvaneció al ver que el equipo no podía aguantar el ritmo de los colchoneros. Las lesiones estaban lastrando demasiado al equipo.

Llegamos a la fase decisiva de la temporada, esa en la que sólo vale ganar y ganar, como decía el gran Luis Aragonés. De los diez últimos partidos, la Real unicamente perdió en el Calderón y Nou Camp, lo que demuestra que ha sabido competir en los momentos clave, aunque con el momentaneo 1-2 ante el Málaga parecía que Europa dependía de la final de Copa, el cabezazo de Bautista que supuso el 2-2 nos dejó con opciones.

Se llegó a la última jornada dependiendo de otros resultados, pero todos sabíamos que uno de los dos rivales pincharía, por lo que la Real lo tenía en su mano si ganaba en Vigo. Otra vez Galicia, otra vez Vigo. Los recuerdos no podían ser peores y los txuriurdines se la volvían a jugar en el estadio que vio cómo se les escapaba la Liga del 2003. Ya no queda nadie de aquel equipo salvo Xabi Prieto, que era mera comparsa por aquel entonces. Es curioso que el mismo fin de semana que la Real se la volvía a jugar en Vigo se retirase Xabi Alonso, el motor de aquel equipo campeón pero sin copa.

Supongo que si estáis leyendo esto visteis el partido del domingo. La Real tuvo ocasiones para dejar el partido resuelto en la primera mitad, pero no lo hizo y el Celta se adelantó al comienzo de la segunda parte. Oyarzabal, uno de los jugadores que más han luchado y menos suerte ha tenido en toda la temporada, puso el empate cuando las opciones de ir a Europa directamente se iban desvaneciendo. El chaval se lo merecía y explotó de alegría al marcar el 1-1. La afición celebraba el billete a Europa, toda vez que el Athletic perdía en la despedida del Calderón.

Pero cuando nos las prometíamos felices, un danés de apellido impronunciable se sacó de la manga un derechazo que se coló inapelable por la escuadra de Rulli. ¿Quién le mandaba a ese tipo meter semejante golazo sin jugarse nada? Parecía Demetradze el día del no descenso de Osasuna. Era una realada en toda regla. Que el Celta sin jugarse absolutamente nada te marcase un gol así en el 90 sólo le podía pasar a la Real.

Pero… quedaban 4 minutos. Había posibilidades. Illarramendi fue corriendo a recoger el balón de la red e insufló de esperanzas a la parroquia txuriurdin. Lo que hemos visto tantas veces en otros equipos, los goles de Ramos, las prórrogas o los penaltis, el gol de Zamora que muchos de nosotros no vivimos… esta vez nos tocó a nosotros y fue un malagueño de Coín quien obró el milagro. Gracias Juanmi por volver a hacernos soñar años después.

¿Qué hemos aprendido este año? No sé vosotros, pero desde luego yo este año he visto los toros desde la barrera. Si comparamos con temporadas anteriores me he mostrado mucho más cauteloso el twitter y he opinado muchísimo menos. Eusebio dio con un once tipo allá por octubre y siempre que ha podido lo ha alineado. Los resultados están ahí. Él ha sido quien ha visto entrenar al equipo todos los días. Tú no, yo tampoco, pero él sí. A lo que me refiero es que el entrenador es el que mejor conoce a sus jugadores, si a uno le duele un dedo o si el otro se encuentra mal por cualquier motivo. Hace la alineación cada partido buscando lo mejor para el equipo y alguna vez se equivoca, como todos, porque somos humanos.

A lo que voy es que este año me he dado cuenta es que la crítica no perdona una, y si no es por A, se quejarán por B. Haga lo que haga un entrenador habrá algún aficionado al que no le guste su decisión, pero él es el que manda y no el tuitero de turno.

Un ridículo Real


Arrasate escondido en el banquillo
El guión de lo acontecido las últimas semanas en la Real Sociedad no lo hubiera firmado ni el mismísimo Berlanga. Cada cosa que sucede roza lo surrealista y mejora la anterior. El equipo marcha a la deriva y nadie hace nada para dar la vuelta a la situación. Se sigue confiando en un técnico que ha mandado la nave a las rocas y que se hunde más rápido que el Titanic.

El capitán es el último que abandona el barco, no en el caso de Arrasate, que fue el primero en tomar el tunel de vestuarios a la carrera después de la remontada in extremis del Getafe. Se veía venir una bronca que no tuvo lugar y tomó las de Villadiego en cuanto el trencilla pitó el final. “Tenemos escudo”, decía. Lo que no tenemos es orgullo, por lo visto.

La afición está harta, pero no sólo quienes protestan en las Redes Sociales -que son un clamor contra la actual gestión-, la crisis de la Real es el tema de conversación por excelencia en Donosti desde el partido ante el Getafe. ¿Qué pasa con Jagoba? ¿Por qué no lo echan? Son dos preguntas que nadie es capaz de responder en este momento.

Como decía antes la situación se vuelve más surrealista cada día que pasa. Por la mañana un periódico publica que Arrasate está sentenciado y por la tarde que le dan dos partidos más de margen. Inaudito.

El club marcha a la deriva porque ni Aperribay ni Loren saben hacia donde tirar. No me puedo creer que sigan confiando en un técnico que ha ganado un partido de nueve en Liga y que cayó eliminado, y por goleada, ante un equipo inferior en la Previa de Europa League.

La Real Sociedad no juega a nada y eso lo ve un ciego, pero no hay más ciego que quien no quiere ver. Los resultados son lamentables pero hay quien se escuda en los arbitrajes para maquillar la situación. Donde no hay maquillaje posible es en el juego del equipo. Es un equipo muerto, que ni ataca ni defiende, ni sabe a lo que juega. Hoy rombo y mañana extremos. La afición está cansada de puntos de inflexión que no llegan, de la misma cantinela todas las semanas y de ver al equipo de su corazón vagar por los campos como un alma en pena.

Arrasate dijo al finalizar la pasada campaña que esta temporada veríamos su verdadero sello. (Enlace a la entrevista) Palabras que ahora juegan en su contra y son una auténtica losa. La trayectoria del equipo desde el partido ante el Barcelona de marzo es totalmente descendente, cuesta abajo y sin frenos. Desde verano no se ha hecho nada bien y son cosas que se podían apreciar ya en pretemporada. Arrasate ha tratado de dar un golpe de timón, pero todo lo que intenta le sale rana. El barco se va a pique.

Pero no sólo Arrasate es culpable de esta situación, ni mucho menos. Los jugadores que hace un año estaban “disfrutando” en Champions son casi los mismos que ahora dan pena cada vez que saltan al verde. No se percibe la más mínima exigencia desde el banquillo y los futbolistas son las sombras de lo que realmente son. Personalmente pienso que están hartos de Arrasate y le están haciendo la cama, no puedo creerme otra hipótesis. No se puede cambiar tanto en un año.

Lorenzo Juarros, más conocido como Loren, director deportivo de la entidad no puede irse de rositas de esta situación. Su gestión en verano de la plantilla fue lamentable. Cualquiera con un mínimo de nociones de fútbol y que no cobra un pastizal por ello era capaz de ver lo que necesitaba este equipo. Él no, él confió en muchos jugadores que de no ser gipuzkoanos y de la cantera no jugarían en Primera División, y en segunda es probable que tampoco. “Esos jugadores jugaron la Champions”, dirán sus defensores. Si, con un entrenador que fue capaz de sacar lo mejor de cada uno de ellos, y lo dice alguien que se pasó tres pueblos con Montanier.

Por ello quise darle un margen a Arrasate, porque las críticas a Montanier fueron tremendas desde el principio. Pero el equipo jugaba a fútbol y creaba ocasiones. Ahora ni lo uno ni lo otro. A Arrasate le viene muy grande esta tarea y está totalmente sobrepasado.

Considero que la gestión de Aperribay al frente de la Real ha sido muy buena hasta este verano. En mi opinión era el mejor presidente desde Orbegozo, pero parece que no está sabiendo capear el temporal. Su confianza ciega en Arrasate le está matando a los ojos de la afición. Él presume de no haber destituido nunca a un técnico. Aguantó contra viento y marea a Montanier e Iñigo Martínez salvó su cabeza en Heliópolis. Da la sensación de estar esperando un milagro semejante y que Arrasate sea capaz de darle la vuelta a la tortilla como hizo su predecesor. Mientras ese milagro llega, la Real sigue perdiendo partidos y se desangra partido a partido. Sólo Aperribay es capaz de detener una muerte que parece anunciada hace tiempo. La de su Real Sociedad.

Ayrton Senna, el genio que murió demasiado pronto


Gran Premio de Imola (Italia), el Williams que conducía Ayrton Senna se estrelló contra la curva de Tamburello. El monoplaza quedó destrozado y él inconsciente en el interior. Se le trasladó de urgencia a un centro sanitario en Bolonia, pero los médicos no pudieron hacer nada por salvar su vida falleciendo a las pocas horas. A partir de ese momento Senna se convertía en leyenda.

Fue un genio, uno de los mejores pilotos de todos los tiempos –para muchos el mejor-, pero el hecho de fallecer en una carrera y a los 34 años de edad después de tener una trayectoria brillantísima contribuyó a que sea considerado la gran leyenda de la Fórmula 1, a pesar de no ser el piloto que más campeonatos del mundo ha conquistado.

Senna siempre fue un adelantado a su tiempo y realizó algunas proezas insólitas, como la clasificación previa al Gran Premio de Mónaco de 1988. Los expertos en Fórmula 1 aseguran que nunca han visto algo similar a lo presenciado aquel día en las calles del Principado. Era la última tanda de Senna, que vuelta tras vuelta aniquilaba los tiempos a bordo de su Honda.

Consiguió batir el mejor tiempo, pero él siguió mejorando su marca cada vez que pasaba por la línea de meta, estableciendo la pole un segundo mejor que el segundo clasificado. Tras bajarse del monoplaza, Senna lo explicó de la siguiente manera: “Recuerdo que corría más y más deprisa en cada vuelta. Ya había conseguido la pole por unas décimas de segundo, luego por medio segundo, después por casi un segundo y, al final, por más de un segundo. En aquel momento me di cuenta, de repente, que estaba pasando los límites de la consciencia. Tuve la sensación de que estaba en un túnel, el circuito, para mí, era sólo un túnel. En ese momento me sentí vulnerable. Había establecido mis propios límites y los del coche, límites que jamás había alcanzado. Aún mantenía el control, pero no estaba seguro de lo que estaba sucediendo exactamente: yo corría… y corría… Fue una experiencia espantosa. De repente me di cuenta de que aquello era demasiado. Fui despacio hacia los boxes y me dije a mí mismo que aquel día no regresaría a la pista. Fue una experiencia que nunca más se repitió con tanta intensidad, y deliberadamente, no volví a permitirme llegar tan lejos”

En la carrera del domingo no se llevó la victoria, ya que se chocó cuando marchaba primero, pero su afán por aventajar en más tiempo al segundo hizo que se chocase.  Ese año no se llevó la victoria en Mónaco, pero ganó allí seis veces, una marca insólita hasta la fecha. En las estrechas calles del Principado Senna mostraba su mejor cara, donde su talento florecía en mayor medida.

El brasileño había debutado en la Fórmula 1 en el equipo Toleman, una escudería modesta que le abrió las puertas del Gran Circo y donde demostró su talento desde el primer momento. Sólo tardo un año en dar el salto y pasar a un coche con más posibilidades. Lotus-Renault le fichó en 1985 y ese año consiguió su primera victoria. Ya en su segunda carrera en esta escudería se hizo con la primera pole de su carrera en la F1 y su primera victoria en el Gran Premio de Portugal, en una carrera en la que aventajó al segundo clasificado en más de un minuto. En su primer año en Lotus sumó siete poles y terminó la temporada cuarto, posición que repetiría también en el siguiente curso.

La escudería cambió el motor Renault por el Honda y Senna luchó por primera vez por el campeonato, terminando tercero. Al año siguiente, ya en 1988, firmó por McLaren que montaba motores Honda, como Lotus. En su primer año en la escudería inglesa consiguió el primero de sus tres títulos mundiales.

Con su llegada a McLaren se inició uno de los grandes duelos de la historia del deporte. La rivalidad entre Senna y Prost fue algo que no se había visto antes. Dos campeones compartiendo equipo, con caracteres tan diferentes que chocaron constantemente. Nunca se llevaron bien y nunca hicieron nada para tapar la antipatía que sentían el uno por el otro. Cada carrera era una guerra.

Senna fue uno de los primeros deportistas, junto a Micheal Jordan, en convertirse en un hombre anuncio. Tenía un par de empresas que gestionaban sus derechos de imagen en Europa y América. Las marcas se lo rifaban, ya que un deportista con su éxito y su carisma era un filón para los anuncios. Llegó a facturar 25 millones de dólares al año en publicidad, algo inaudito para esa época.

En 1989 Prost conquistó el título y un año más tarde Senna sumó su segundo entorchado después de ganar en seis de las carreras del Campeonato del Mundo. Esa fue la primera temporada de Prost en Ferrari. El francés se marchó a la escudería italiana para ser el líder del equipo. En McLaren había dos gallos y un solo gallinero. Prost se dio cuenta que no podía luchar en cuanto a carisma con Senna y prefirió hacer las maletas.

En la temporada del año 91 las cosas cambiaron mucho en la Fórmula 1. Adrian Newey diseño un novedoso Williams Renault que fue la sensación de aquel año. Senna conquistó el título merced a la ventaja que consiguió en las primeras carreras, pero el Williams de Nigel Mansell dio un paso adelante en cuanto a tecnología y rendimiento. El británico le puso las cosas muy difíciles a Senna, llegando a disputarle el campeonato. Ese año Prost con su Ferrari estuvo lejos de los dos pilotos.

La penúltima campaña de Senna al volante del McLaren fue la peor de todas. Las cosas no salieron bien y la pujanza de los Williams se impuso en un campeonato en el que destacó un imberbe Michael Schumacher a bordo de un Benetton. Senna terminaba contrato con McLaren en 1992 y creyó que la escudería británica no podría competir de igual a igual con los Williams, por lo que quiso fichar por ésta última. El problema llegó cuando se enteró de que Prost ya tenía un acuerdo con ellos y una clausula en el contrato gracias a la cual podía elegir a su compañero de equipo. El veto a Senna quedó claro y al brasileño no le quedaron más opciones que seguir otro año en McLaren, que cambió el motor al monoplaza. Senna estuvo a punto de irse a la Indycar americana, pero finalmente decidió seguir en la Fórmula 1. Ese año el título fue para Prost y su Williams-Renault, pero Senna se llevó varias victorias. La más emotiva en Montecarlo, ya que supuso su sexto triunfo en el Principado.

En 1994 finalmente se produjo el fichaje por Williams. La clausula del contrato de Prost era sólo para el primer año, por lo que la escudería inglesa era libre para contratar al piloto brasileño. Prost decidió retirarse antes que volver a compartir equipo con Senna.

El fatídico fin de semana en Imola

El piloto brasileño se salió con la suya y fichó por Williams, pero nada más aterrizar en el equipo británico se dio cuenta de que el monoplaza no era el bólido que se impuso con facilidad los años anteriores. La FIA prohibió la suspensión activa y el control de tracción que había introducido Adrian Newey años antes, lo que hizo que el coche fuese muy difícil de pilotar.  Además, el tres veces campeón del mundo no cabía bien en su cockpit, por lo que no se encontraba cómodo pilotando el coche. Desde la pretemporada Senna supo que ese año no sería un camino de rosas y su FW16 no dejaba de dar problemas.

Senna tuvo mala suerte al inicio de ese campeonato. Hizo la pole en Brasil y en el Gran Premio del Pacífico, pero no consiguió ganar ninguna de las dos carreras. Fue su peor inicio de temporada en la Fórmula. El peor y el último.

Se llegó a Imola, tercera carrera del año, con Schumacher líder del mundial con un Benetton que era muy ágil, aunque un poco más lento que el Williams. El Gran Premio comenzó accidentado ya que en los primeros entrenamientos Barrichello se salió a más de 200 km/h. Perdió el conocimiento durante muchos minutos, pero resultó ileso. Quien no corrió la misma suerte fue el austriaco Roland Ratzenberger, que perdió su vida el sábado en la calificación. El coche se empotró contra las vallas de protección a 304 km/h y nada se pudo hacer por él. Ratzenberger murió una hora después a causa de los daños cerebrales producidos por semejante desaceleración.

Ante semejante panorama Senna llamó a su novia la noche anterior a la carrera y le comentó que tenía un mal presentimiento y no quería correr el domingo. “Si fuera por mí no correría”, le dijo Senna, que finalmente tomó la salida porque “era su obligación”.

El domingo, antes de la carrera, sus mecánicos le vieron hacer algo que no había hecho hasta ese día. Se quedó a solas con su monoplaza. Dio una vuelta alrededor del mismo en silencio y se quedó unos minutos apoyado en el alerón trasero. Ese coche nunca le había transmitido confianza.

Senna salió desde la Pole, pero un accidente entre Lamy y Letho nada más comenzar provocó la salida del Safety Car. Senna se impacientaba al volante de su coche al no poder superar al coche de seguridad, pero muy pronto se percató de que algo marchaba mal en su monoplaza.

En las vueltas que el Safety estuvo en pista su volante subía y bajaba en cada curva, especialmente en las frenadas. De haber entrado en boxes le hubieran adelantado todos los participantes, pero él decidió seguir. Al reanudarse la carrera los problemas con el volante se acrecentaron.  De repente, la barra de dirección se partió y se le calló el volante, justo antes de la curva de Tamburello. Senna no pudo hacer nada para evitar que el coche chocase contra el muro de protección, aunque consiguió reducir la velocidad de 314 Km/h a 211.

Una llanta le golpeó en la cabeza y le dejó inconsciente, pero lo peor fue que un trozo de la dirección le atravesó el casco, lo que le ocasionó una fractura en el cráneo y la pérdida de masa encefálica. Los servicios sanitarios le realizaron una traqueotomía en plena pista mientras los monoplazas continuaban la carrera. A pesar de la magnitud del accidente, los comisarios de la FIA no detuvieron la carrera.

Todos los esfuerzos de los médicos fueron en vano. Un helicóptero trasladó al piloto a un hospital de Bolonia, pero ingresó en estado de coma cerebral. Su muerte se confirmó unas horas más tarde.

El accidente mortal de Ayrton Senna sirvió para que las normas de seguridad cambiaran completamente. Desde entonces, afortunadamente, no ha habido que lamentar ninguna muerte más en la Fórmula 1. Pero aquella tarde en Imola el Gran Circo se quedó sin su rey.

*Artículo publicado en http://www.gipuzkoasport.com

La Copa NO mola, ¡la Copa apasiona!


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El año pasado el presidente del Córdoba tuvo sus minutos de gloria gracias a los anuncios en los que aseguraba que “La Copa mola”. El slogan tuvo su recorrido y su gracia, ya que se tuvieron que medir al Barça y llenaron el estadio de El Arcángel poniendo en apuros a uno de los grandes de la competición, que a pesar del ímpetu del Córdoba en el partido de ida terminó pasando de ronda sin problemas.
Lo de la Copa mola lo dirán los mismos que dicen que la Liga mola, porque la desigualdad es tanta que resulta casi imposible que la gane alguno que no sea el Madrid, Barça o Atlético. Las cosas en Liga se hacen mal y ahí está la desigualdad reinante, pero es que en la Copa se hacen rematadamente mal.
¿A quién le puede molar la Copa? La respuesta es sencilla: a los equipos de Segunda B que se miden a los grandes porque se aseguran la taquilla, a los tres grandes que optan a ganar el torneo, y a los operadores de televisión, que presionan para tener a estos tres equipos en las últimas rondas y así asegurarse la audiencia. A nadie más.
La Copa del Rey es una mierda y no interesa ni a la mayoría de los clubes ni a gran parte de la afición como ha quedado demostrado este fin de semana. Los clubes podían haber ayudado poniendo precios mucho más asequibles, pero lo realmente dramático son estos datos:
1.000 Recre-Levante
3.000 Girona-Getafe
3.000 Alcorcón-Granada
4.000 Nastic-Valencia
4.000 Jaén-Espanyol
Ni midiéndose ante equipos de categoría superior los equipos de Segunda consiguieron hacer buenas taquillas. La crisis pesa, como no puede ser de otra forma, pero que hubiera sólo 1.000 espectadores en un partido de Copa es para hacérselo mirar. Espero que los dirigentes hagan autocrítica y cambien un formato que ya ha quedado demostrado que no funciona. Pedir que se copie el modelo inglés es demasiado, no vaya a ser que algún grande se despiste y caiga eliminado, ¿no?
Tengo interés por ver las gradas del Calderón y del Camp Nou en los partidos de vuelta. Ambos equipos marcaron cuatro goles a domicilio dejando sus eliminatorias totalmente resueltas. ¡La Copa apasiona!

Deulofeu alarga la Premier


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El gol de Özil a poco más de diez minutos del final dejaba al Arsenal como líder con siete puntos sobre el Chelsea y Liverpool, sus más inmediatos perseguidores. Los aficionados gunners se las prometían felices ante semejante ventaja antes de visitar al City y recibir al Chelsea, pero un gol de Deulofeu dio al traste con sus ilusiones.
El jugador cedido por el Barça empató un encuentro que el Everton no mereció perder. Los de Roberto Martínez estuvieron muy bien en la primera mitad, y salvo los diez últimos minutos en los que el Arsenal se plantó dos veces ante Tim Howard, protagonizaron las mejores acciones de los primeros 45 minutos.
El Arsenal controló mucho más la segunda parte, pero sin crear excesivo peligro. Wenger, sabedor de que estaban ante una oportunidad magnífica para abrir brecha en la tabla quiso dinamitar el partido e introdujo un triple cambio. Walcott, Rosicky y Flamini entraron por unos desacertados Wilshere, Ramsey y Cazorla. El ímpetu de ‘Flatusso’ contagió a sus compañeros que vieron premiado su esfuerzo con el gol de Özil. Poco duró la alegría en el Emirates, ya que Deulofeu hizo las tablas cuatro minutos después.
La Premier sigue viva. Afortunadamente dirán los aficionados al fútbol y para desgracia del Arsenal, que de haber sumado los tres puntos hubieran abierto una brecha muy importante. Son los favoritos al título en este momento, porque han sido los más fiables hasta la fecha con mucha diferencia, aunque el Chelsea y el City todavía tienen mucho que decir. El Liverpool también está a cinco puntos del líder, pero queda la duda de hasta donde llegará Luis Suárez. Por el momento es el jugador de la temporada en la Premier -con permiso de Ramsey- y ha sido capaz de aupar a los reds a los puestos de Champions.
Gracias al gol de Deulofeu y a la competitividad de la liga inglesa nadie puede considerar acabado el campeonato. En la Premier existe mucha más igualdad entre los equipos que en la Liga BBVA, lo cual es una bendición para los aficionados.

El Mundial de Brasil ya ha comenzado


Estamos en diciembre, pero el próximo Mundial de Brasil ha comenzado hoy con el sorteo definitivo de los grupos. De acuerdo que antes hubo una fase previa en la que se clasificaron 31 selecciones, a los que se une la anfitriona.

Pocas selecciones estarán satisfechas del resultado del sorteo, aunque hay que reconocer que varias no se pueden quejar. Francia y Argentina son claras favoritas para acceder a los octavos de final después de caer en unos grupos realmente sencillos viendo la dureza de otros.

En los meses que restan para que el balón eche a rodar iré analizando los diferentes grupos, pero aquí tenéis un resumen de cada grupo para ir abriendo boca.

Grupo A: Brasil, Croacia, México y Camerún

Sencillo para los anfitriones y campeones de la Copa Confederaciones. ¡Ojo! que por ahora ningún equipo ha sido capaz de ganar la ConfeCup y el Mundial al año siguiente. Ese es el reto de Brasil, además de ser capaces de ganar el torneo en su país, lo que no consiguieron en 1950 tras el célebre Maracanazo.

Brasil es la gran favorita del grupo, aunque los tres partidos serán complicados con equipos de nivel medio. Del duelo entre Croacia y México debería salir el segundo clasificado.

La pregunta: ¿Estará Vela en Brasil? Si va, las opciones de México crecen sobremanera.

Grupo B: España, Holanda, Chile y Australia

Antes decíamos que había equipos que no podían estar satisfechos con el sorteo, pues Australia es uno de ellos. Encuadrado en el grupo más difícil, los aussies saben que salvo milagro se despedirán a las primeras de cambio.

Es la primera vez en la historia de los mundiales que el actual campeón y el subcampeón coinciden en el mismo grupo. El último partido de Sudáfrica 2010 se repetirá el 13 de junio en Salvador de Bahía entre España y Holanda. Los dos conjuntos se clasificaron directamente, pero no pasan por su mejor momento. Habrá que ver cómo llegan ambas a junio ya que muchos de los jugadores que estuvieron en Johanesburgo también estarán en Brasil, con lo que ello representa en términos de edad y estado físico.

El tercero en discordia es la Chile de Bravo, Alexis, Vidal, Vargas y compañía, el rival del bombo 2 que nadie quería y que hace que el nivel del grupo sea altísimo.

Grupo C: Colombia, Grecia, Costa de Marfil y Japón

Es uno de los grupos más abiertos a priori. El potencial en ataque de Colombia con Falcao, James, Muriel y Jackson Martínez es tremendo y les hace favoritos, aunque puede pasar cualquier cosa con estas cuatro selecciones. Diría que Grecia es la más floja de las cuatro, aunque habrá que ver cómo está Costa de Marfil. Si Yaya Touré está en racha es capaz de cualquier cosa.

Japón es una selección muy interesante, con jóvenes con gran potencial que puede ponerle las cosas difíciles a cualquier equipo. No descartaría que acabasen primeros del grupo, aunque les falta un líder o estrella que sí tienen Colombia o Costa de Marfil.

Grupo D: Uruguay, Costa Rica, Italia e Inglaterra

El otro grupo de la muerte y la primera vez en la que tres campeones del Mundo coinciden en un mismo grupo. No hay un favorito claro y nos esperan partidos apasionantes.

A bote pronto es muy difícil señalar qué equipos pasarán a la siguiente fase, pero personalmente creo que Italia estará en los octavos. Entre Inglaterra y Uruguay se disputarán la segunda plaza. Luis Suárez y Cavani contra los ingleses. ¡Pueden saltar chispas!

Grupo E: Suiza, Ecuador, Francia y Honduras.

Si alguien le dice a los franceses antes de la repesca que iban a remontar en el partido de vuelta, que les iban a sacar del bombo dos del sorteo evitando así a Brasil y Argentina y que les iba a tocar el grupo más sencillo del Mundial hubieran firmado con sangre. Pues eso es exactamente lo que les ha pasado. De la repesca europea a ser claros favoritos para estar en octavos de final. Ni Platini lo hubiera diseñado mejor. 

Suiza es, probablemente, la selección más floja de las cabezas de serie europeas, pero su buen hacer en la fase de clasificación y en los amistosos de los últimos años le han hecho estar en el bombo 1 del sorteo. Ecuador es una selección muy física, pero está lejos del potencial de las otras cuatro selecciones sudamericanas. Se clasificó por delante de Uruguay, pero está en el Mundial gracias a que Brasil es el organizador. Y Honduras es lo mismo de siempre, a evitar perder los tres partidos. Para ellos llegar a la fase final ya es un triunfo.

Grupo F: Argentina, Bosnia, Irán y Nigeria

Los argentinos tampoco se pueden quejar del resultado del sorteo. Su grupo es mucho más sencillo que el de Brasil, estando en la misma situación que los anfitriones. Messi y compañía no tendrán complicado el pase a octavos. Argentina es la selección con mayor potencial en ataque, pero deja dudas detrás. Messi, Agüero, Higuaín y Di Maria, más Lavezzi y Pastore son capaces de ganar a cualquiera, pero Sabella no ha conseguido dar con la tecla para conseguir hacerles favoritos. Darán guerra, pero queda la duda de cómo competirán contra las demás grandes.

Los otros tres conjuntos son de lo más variopintos. Nigeria y su poderío físico, Bosnia y sus jugadores de gran calidad en su primer Mundial y lo que ello representa. Irán será complicado que no termine última del grupo.

La pregunta: ¿Llegará Messi en condiciones al Mundial?

Grupo G: Alemania, Portugal, Ghana y USA

Mucha atención también a este grupo. Alemania es una de las mejores selecciones europeas, probablemente la más fiable, lo que le convierte en una de las favoritas. Pero no se podrán despistar porque por ahí estará merodeando Cristiano Ronaldo, que tiene ganas de armarla en Brasil como ya demostró en la repesca ante Suecia.

Ghana es la mejor de las selecciones africanas. Cuartofinalista en el último Mundial, cayó en penaltis ante Uruaguay y sueñan con mejorar ese puesto en Brasil. Lo tendrán complicado y se disputarán con Portugal una plaza en la siguiente fase. Pero atención porque en este grupo los cuatro equipos son competitivos, ya que Estados Unidos dejó atrás hace mucho ese papel de cenicienta y ahora son una selección muy rocosa y dura de batir.

Grupo H: Bélgica, Argelia, Rusia y Corea del Sur

Lo más interesante de este grupo será ver el potencial real de Bélgica, que debería ser el favorito para pasar como primero de grupo. Por nombres, pocas selecciones tiene mejores jugadores que los belgas. Con un potencial terrible habrá que ver cómo compiten en una gran cita y si son capaces de dar su mejor versión, pero a priori pueden ser la revelación del campeonato.

Tienen portero, Courtois y Mignolet, defensas con Kompany, Vertonghen y Vermaelen. Witsel, Fellaini y Dembele forman un centro del campo de autentico lujo, pero si algo destaca en Bélgica es su ataque: Benteke, Lukaku, Hazard, De Bruyne, que serían titulares en la mayoría de las selecciones que participarán en la Copa del Mundo.

Argelia tiene escasas papeletas de estar en la siguiente fase y entre Rusia y Corea deberían dilucidar el segundo clasificado. Aunque creo que los europeos son favoritos y más teniendo en cuenta que Rusia organizará el siguiente Mundial y querrán dejar una buena imagen.

Yo confío en Vela


Gol de Vela al Getafe en la primera jornada de Liga.

Gol de Vela al Getafe en la primera jornada de Liga.

No me gustó el partido de ayer de la Real. No se jugó bien. El 3-0 final demostró la diferencia entre un equipo con una pegada tremenda y uno que probablemente juegue en Segunda el año que viene, porque no nos engañemos, el Almería es de lo peor que ha pasado por Anoeta en los últimos años. De ahí que cualquier análisis de este partido deba cogerse con pinzas.

Me gustó poco el partido, pero me gustó menos aún la pitada a Vela. Parte de la afición la ha tomado con él por no salir a saludar en Old Trafford y por unas inoportunas declaraciones en las que decía que “por 10 millones de ficha me voy solito a Madrid“. No ha sido el primero ni será el último que diga algo parecido. O alguien se ha olvidado de la famosa portada de AS en la que salía Kovacevic con la camiseta del Madrid y el titular “Lorenzo fíchame”.

Habrá quien diga que el rendimiento de Vela no está siendo bueno. De acuerdo, ahí es donde puede estar el debate, pero no se puede culpar a un solo jugador del mal rendimiento colectivo. Mirando las estadísticas del maya las dos temporadas anteriores en la Real vemos que los números son muy parecidos a los de ésta. En su primera campaña no estrenó su casillero goleador hasta la jornada 14, en el célebre partido del Villamarín en el que el gol de Iñigo desde el centro del campo salvó la cabeza a Montanier. Se pasó 13 jornadas sin ver puerta. Su peor racha como txuriurdin, pero en ese momento nadie le pitó.

El año pasado, a estas alturas, sólo había anotado dos goles. Los dos fueron de penalti y los dos en Anoeta, ante Zaragoza y Athletic. Esta campaña ha marcado dos goles al Lyon en la previa de la Champions, otro en Leverkusen tras fallar un penalti y dos en Liga: al Getafe en el inicio liguero y al Elche en la siguiente jornada.

Los números demuestran que los primeros meses de competición no se le dan especialmente bien al mexicano, un jugador que ha brillado en las segundas vueltas. Desconozco si este año se llevó a cabo una preparación especial para llegar a tope en agosto a la previa de la Champions y de ahí su bajón en las últimas semanas. Pero sus números no son malos si los comparamos con las anteriores temporadas. De hecho, ha marcado más goles que ningún otro año a estas alturas.

Creo que Vela es el mejor jugador de la Real Sociedad y hay que exigirle más de lo que ha hecho hasta el momento, pero de ahí a pitarle va un mundo. Es un jugador especial, de los que marcan las diferencias, uno de los cinco más desequilibrantes de la Liga y probablemente el mejor jugador que hay en la Liga sin contar los tres grandes. Es un lujo que que juegue en la Real y tenemos el privilegio de disfrutar con su juego cada dos semanas en Anoeta.

No sé que se le pasa a Vela por la cabeza ni el motivo de su rendimiento actual, pero no creo que sea el típico jugador al que unos pitos le hagan motivarse. Estoy convencido que si Vela vuelve a sentir el cariño de la afición no tardaremos en ver su mejor versión.

Confiemos en Vela, pronto volverá a darnos alegrías. Ya lo dice el gran Javi De Pedro…

Teixeira despierta a la Real del sueño


dela

La Real Sociedad ha empezado su andadura en el Grupo A de la Champions League de la peor manera posible, cosechando una derrota en Anoeta ante el Shakhtar Donetsk por 0-2. El resultado puede ser algo engañoso, ya que los locales hicieron méritos para marcar, pero la buena labor de los ucranianos en la segunda parte decantó el marcador a su favor.

Con Pardo en el once debido a la lesión de Zurutuza que se quedó fuera de la convocatoria, la Real empezó bien el encuentro presionando arriba a los visitantes y llegando con peligro al área de Pyatov, pero a medida que pasaban los minutos decayó el dominio donostiarra.

La Real pasó a jugar a la contra y a intentar aprovecharse de los fallos del Shakhtar en la salida del balón, que fueron numerosos. Pardo dirigió con maestría el ataque realista en la primera mitad. Suyas fueron dos jugadas muy peligrosas, especialmente la segunda, que no acertó a rematar tras una gran combinación colectiva, probablemente la mejor de la primera mitad del conjunto entrenado por Jagoba Arrasate.

Vela también estuvo cerca de adelantar a su equipo después de recibir un gran pase de Griezmann, pero Kucher impidió que el balón fuera a puerta. El mexicano, el jugador más desequilibrante de la Real estuvo desaparecido. Tuvo esa ocasión y pasó desapercibido el resto del encuentro. Los donostiarras necesitan la mejor versión del maya, que no ha aparecido en los últimos choques.

También hubo polémica antes del descanso. Prieto cayó derribado sobre la línea del área, pero el colegiado rumano Ovidiu Alin consideró que estaba fuera. Pardo botó la falta sin consecuencias.

Así se llegó al descanso, con una Real que rondó el gol en numerosas ocasiones. Las estadisticas así lo demostraron, ya que los de Arrasate dispararon 10 veces al portal de Pyatov por ninguna del Shakhtar a la portería de Bravo, que fue un espectador en los primeros 45 minutos.

Un Shakhtar diferente

Tras la reanudación la Real pasó a dominar el partido y el equipo ucraniano a esperar atrás saliendo con peligro a la contra. Es decir, se cambiaron las tornas de la primera parte.

A la Real le costó mucho más hilar el juego. Con Pardo solo en la sala de máquinas el juego de ataque de los txuriurdines se chocó contra el muro rival, que aprovechaba cada error realista para plantarse con peligro en campo contrario.

Srna fue un autentico puñal por la banda derecha y en una de sus incursiones sirvió un balón a Teixeira que empujó el balón a gol en un clamoroso fuera de juego. El colegiado anuló el tanto, pero en la jugada siguiente, y con los mismos protagonistas, el gol si que fue valido. El lateral croata puso el balón en el área para Luiz Adriano, que le dejó el balón franco a Teixeira que fusiló a Bravo sin piedad.

A partir de ahí la Real se estrelló en la defensa del Shakhtar. Más por corazón que por fútbol, los locales pusieron en aprietos a un rival que se encontró un premio que no había merecido hasta el momento. Las ocasiones realistas no fueron claras y Pyatov no sufrió, salvo en centro de De la Bella que midió mal y que casi se cuela.

Los ucranianos pararon el ritmo del partido con numerosas pérdidas de tiempo y constantes faltas permitidas por el colegiado. Con la Real volcada y a tres minutos del final, Teixeira marcó el definitivo 0-2.

No ha empezado bien la andadura de los de Arrasate en esta Champions. No queda otra que ganar en el Bay Arena de Leverkusen para que el pase a octavos no sea una quimera.

Montanier, de villano a héroe


La imagen que mejor refleja la temporada de la Real Sociedad

La imagen que mejor refleja la temporada de la Real Sociedad

En el partido del Benito Villamarín de la pasada campaña Montanier tocó fondo en el banquillo de la Real Sociedad. Un gol de Iñigo Martínez desde el centro del campo en el descuento le salvó de ser cesado. No me atrevería a decir que la mayoría, pero sí una buena parte de la afición quería –pese a esa victoria y las posteriores– que dejase de entrenar al equipo. Si después de ese partido alguien me dice que año y medio después Montanier iba a dejar al equipo en la Champions le hubiera tomado por loco, pero de remate.

Hay que reconocer que nunca ha tenido el apoyo masivo de la afición, eso está claro. Llegó como un auténtico desconocido y se le vendió como el nuevo Guardiola, lo que contribuyó a que el nivel de exigencia hacia él y el equipo aumentara considerablemente. La victoria en el primer partido de Liga en Gijón y el posterior empate a 2 en Anoeta frente al Barcelona le hicieron ganar crédito, pero pronto empezó a tomar decisiones extrañas y a presentar onces un tanto raros. Ante el Madrid en Anoeta sacó una alineación plagada de defensas y sin recursos ofensivos, demostrando su temor al equipo de Mourinho. Como era de esperar se perdió, pero se perdió dando una imagen muy triste. Es probable que el público de Anoeta nunca le perdonase a Montanier que no saliera a enfrentarse al Madrid, un equipo al que la Real siempre le planta cara en su estadio.

A grandes rasgos la primera temporada de Montanier en Anoeta no fue buena. De no tener firmado un segundo año de contrato es probable que no hubiera seguido, porque se negoció con otros entrenadores y decidieron seguir con el francés al no aceptar ninguno el cargo. Lo mejor que hizo ese año el técnico galo fue confiar ciegamente en dos jóvenes como Illarramendi e Iñigo Martínez, haciéndoles titulares desde el primer momento y conseguir que el equipo jugase muy bien en algunos partidos, un anticipo de lo que podría ser la siguiente temporada.

Del Villamarín a La Rosaleda

Si en su primera temporada el del Villamarín fue un partido clave, en la segunda lo fue el de Málaga. La situación era similar, con el equipo casi en descenso y sin haber puntuado fuera de casa. En algunos partidos se había jugado bien, pero el conjunto de Montanier parecía incapaz de encadenar dos resultados positivos. Esa tendencia cambió en La Rosaleda ante un Málaga que había ganado todos sus partidos de Champions hasta la fecha. En los encuentros posteriores se empezó a vislumbrar la Real que maravillaría en la segunda vuelta.

Antes de ganar en Málaga la Real firmó el que pudo ser el peor partido de la era Montanier, en Anoeta ante el colista Espanyol. Con un juego paupérrimo, con Markel como único mediocentro y Estrada de interior derecho, el público del estadio donostiarra presenció un espectáculo dantesco. El fútbol brilló por su ausencia.

Aquel día, futbolísticamente hablando se tocó fondo, pero en Málaga Montanier decidió cambiar el esquema y poner dos mediocentros en lugar de uno solo. Illarramendi y Pardo dominaron el encuentro de la Rosaleda a su antojo, como sucedió en los partidos posteriores. Ahí empezó el auténtico cambio del equipo, se pasó del inamovible 4-3-3 a un 4-2-3-1 con multitud de variables.

‘Showtime’en Anoeta

Los jugadores se empezaron a sentir más cómodos sobre el césped y con el balón, por lo que los resultados no tardaron en llegar. A medida que se ganaban partidos la confianza crecía y el juego cada vez era mejor, llegando a ofrecer auténticos recitales en algunos encuentros. Hubo media hora ante el Valladolid y el primer tiempo ante el Málaga en Anoeta que la Real pareció un huracán, goleando a sus rivales sin compasión alguna.

Sin embargo creo que el partido más importante del año fue el primero de la segunda vuelta, en casa, ante el imbatible Barça, y para colmo la víspera de San Sebastián, el día más especial del año para cualquier donostiarra. Los de Tito habían ganado todos los encuentros ligueros salvo el choque ante el Madrid, que acabó en tablas, y sólo habían perdido ante el Celtic en Champions. Parecía que el récord de imbatibilidad de la Real de 1980 peligraba –así era porque daba la sensación de que nadie podía ganarles- pero Anoeta vivió una tarde legendaria con una remontada de ensueño culminada con el gol de Agirretxe, un gol que ya está en la historia txuriurdin en uno de los puestos de privilegio.

Es difícil quedarse con un solo encuentro de la temporada. Cada uno tendrá su partido especial, el que más le emocionó, pero yo no recuerdo ningún año que la Real haya firmado tantos partidos épicos. Ante el Valencia se vivió un ambiente en Anoeta como pocas veces se recuerdan, con una comunión absoluta entre grada y equipo. Pasó lo mismo ante el Madrid, que se escapó vivo del feudo donostiarra gracias a Diego López. Ese gol en el descuento de Xabi Prieto que le dio la vida a la Real valió media Champions. Gracias a ese gol se siguió creyendo que el sueño era posible.

Es una pena que Montanier no se pudiera despedir de Anoeta brindando una victoria a la afición ante el todopoderoso Real Madrid, pero el brillante juego del equipo, la trayectoria y la clasificación para la Champions merecían otra despedida. Montanier se fue de Anoeta como llegó, sin hacer ruido, cediendo el protagonismo a los jugadores. Y ese es su gran legado al frente de la Real. Deja un equipo hecho, que juega a las mil maravillas y a unos jugadores que han crecido muchísimo en estas dos temporadas. Todos ellos han mostrado su mejor nivel de la mano del entrenador de Vernon, lo que habla muy bien a favor de Monty.

Reconozco que mis críticas muchas veces pudieran ser excesivas. Probablemente me pasé, pero yo creía en el equipo y en los jugadores, de ahí que mis críticas fueran tan duras. Sabía que la Real tenía unos jugadores fantásticos y que se podía sacar mayor rendimiento del que se sacaba en determinados momentos.

Pero lo que me ha sorprendido gratamente, y no lo esperaba, ha sido la temporada de Carlos Martínez y Agirretxe. Me trago una por una todas mis palabras, porque no daba un duro por ellos y Montanier ha conseguido que alcancen un nivel de Selección, y eso es fruto de la confianza depositada por el entrenador y el trabajo realizado en Zubieta.

Montanier se va como un señor. En su debe queda haberle dado más minutos a Pardo, pero la consagración del riojano la disfrutará el próximo entrenador. El francés se marcha al Rennes haciendo el mejor trabajo posible en la Real. Es imposible mejorar lo conseguido y él se marcha en la cresta de la ola. Mejor irse como un héroe a volver a convertirse en villano.

Merçi beaucoup Philippe

De la Feria de Córdoba a la Champions League


Estamos ante la última jornada de Liga y esta vez no somos nosotros quienes nos lo jugamos todo a una carta. La Real ya tiene los deberes hechos, los hizo hace mucho tiempo, pero debe ganar y esperar a cobrar el mayor botín posible.

Han pasado dos años, pero parece que fue ayer cuando el Getafe visitó Anoeta la última jornada y ambos equipos luchaban por mantenerse un año más en Primera. Ambos lo consiguieron. Ese partido me pilló en Córdoba, en el primer fin de semana de Feria más concretamente. Pasé todo el día nerviosismo por culpa del partido y todo el mundo en la caseta me preguntaba qué hacía con los auriculares puestos durante la Feria. No entendían cómo alguien podía estar más pendiente de un partido de fútbol que de la fiesta.

Era imposible ver el partido por la tele, por lo que decidí que la segunda parte la escucharía paseando por el recinto ferial. Y ahí que me fui con mis auriculares a recorrer toda la Feria, entre casetas y cacharritos (las atracciones y los puestos típicos de las fiestas) pasee mis nervios hasta plantarme frente al estadio del Arcángel. Debió ser cosa del destino, pero cuando llegué a la puerta principal a Sutil le dio por marcar el gol que nos dejaba en Primera un año más.

Parece que fue ayer, pero han pasado ya dos años y de aquel equipo que luchó por mantenerse en la élite hemos llegado a este que no baja los brazos en su lucha por alcanzar la Champions.

No me gustaría estar en la piel de los aficionados del Celta, Depor, Mallorca o Zaragoza. Sabemos lo que se siente y es una sensación horrible, asquerosa, no hay cosa peor en el fútbol que perder la categoría. Nunca sabrás cuando podrás volver a estar en el lugar que mereces.

La Real se ha ganado jugar la Champions. Probablemente sea el equipo que más lo ha merecido y desde luego su afición es la que más lo desea, con diferencia, aunque luego no se pase de la fase previa. Pero por juego, sensaciones y merecimiento, esa cuarta plaza debe ser de la Real Sociedad.

Como bien dijo el domingo por la noche Fernando Becerril en Twitter: “La #realsociedad va a ir a la Liga de Campeones. Y si no va, será un poco menos Liga de Campeones…” Se lo dije a Fernando nada más verlo, es el tweet más bonito que he visto en toda la temporada y tiene más razón que un santo.

Lo siento por el Depor que se tendrá que ir a Segunda, pero la Real merece terminar cuarta esta temporada. Si hay justicia en el fútbol, así será.