La Real vuelve a Europa


Hacía ya tiempo que no me pasaba por aquí. Demasiado, pero creo que la excelente temporada que ha hecho la Real merece una reflexión.

Reconozco que el verano pasado la temporada no me motivaba lo más mínimo. Eusebio había reemplazado a Moyes y salvó al equipo sin problemas, pero el juego me había dejado indiferente. No creía que fuera el técnico adecuado para guiar la nave txuriurdin, y para colmo los fichajes eran cualquier cosa menos ilusionantes.

Recuerdo estar de vacaciones en Cuba, practicamente incomunicado cuando mi hermano me avisó por whatsapp que la Real había fichado a William José. La alternativa era Fernando Llorente. Si, estoy seguro que no era el único al que sólo de pensar en ver al riojano de txuriurdin en San Mamés se venía arriba.

Os cuento todo esto porque casi un año después fijaos lo que cambia la situación. Willy ha sido un excelente fichaje y ahora mismo nadie lo cambiaría por Llorente, por mucho morbo que tuviese el fichaje.

Todos pedimos la vuelta de Reyes el último verano, pero tampoco nos hicieron caso y nos encontramos con que el fichaje de Navas también resultó excelente. Esto demuestra que nos podemos creer el mejor Director Deportivo del mundo, pero ninguno tomamos decisiones en este ámbito. No es nada sencillo.

Pero vamos a lo importante, a lo que ha sido la temporada. El Madrid no es una buena piedra de toque para ver el potencial de cada equipo, pero después de ver el repaso que le pegó a la Real en el partido inaugural en Anoeta, las pocas ilusiones que tenía se vinieron abajo.

Pero hubo un partido que, en mi opinión, supuso el punto de inflexión, que no fue otro que la visita de Las Palmas. Si no recuerdo mal, los canarios llegaban lanzados y su juego acaparaba elogios. La Real les pasó por encima con un juego vertiginoso, dejando el partido sentenciado en la primera mitad. Ese día en Anoeta se vio que el equipo podía ofrecer más que la temporada anterior, aunque la demostración final no fue hasta cuatro jornadas más tarde. Un Alavés que no había perdido a domicilio visitó Anoeta y el repaso que se llevó fue importante. Todo el mundo hablaba de Marcos Llorente (si no estuviese cedido por el Madrid en la capital no sabrían de su existencia) y el señor Asier Illarramendi se lo merendó, dando uno de los numerosos clinics que ha dado esta temporada. La presión tras pérdida en campo contrario que realizó la Real ese día no se la había visto hacer nunca. El 3-0 final se quedaba corto y Pellegrino reconoció al final del partido que la Real les había pasado por encima.

A partir de ese partido quedó claro que la Real iba en serio. Llegaron una serie de buenos resultados, que con el buen juego realizado provocó que los focos se centraran en el equipo donostiarra. “Ojo con la Real que está jugando muy bien”, decía la prensa cada jornada. En esos meses la sensación era un Yuri Berchiche que iba como un avión. Eusebio le ha sabido dar la confianza que necesitaba y se ha convertido en un jugador vital para la Real.

El no gol de Juanmi

Como decía, la Real encadenó varias semanas de buenos resultados que culminaron con las visitas a Anoeta del Atlético de Madrid y el Barcelona. El partido ante los colchoneros no lo pude ver por estar en una boda, pero debió ser un repaso al equipo del Cholo. El que no me perdí fue la visita de los de Luis Enrique a Anoeta. Para quien no viese el partido decirle que el todopoderoso Barça fue un títere en manos de la Real, que de haber tenido más fortuna de cara a gol debió solucionar antes el encuentro. Los donostiarras debieron ganar, pero se llevaron un empate después de que el trencilla de turno no diese por bueno el gol de Juanmi tras un rechace a un tiro de Vela a la cruceta. No vi a ningún culé decir ese día que el árbitro les había favorecido. ¡Qué raro!

Pero como ha pasado siempre, en toda temporada tenía que llegar la “realada” de turno. Las críticas al juego del equipo después de la exhibición ante el Barça no podían ser mejores, pero llegó la visita a Riazor. Gaizka Garitano sabía cómo jugar ante la Real y el plan le salió a la perfección, atacando con la velocidad de Andone la adelantada zaga realista. Si no recuerdo mal nos cayeron cinco golitos… En fin, la típica realada.

La Real no volvió a jugar al nivel de los últimos meses de 2016 en ningún momento de la temporada. En enero se juntaron lesiones con la carga que supone la Copa del Rey y el equipo lo notó, aunque el peor momento de la temporada llegó con la lesión de William José. El brasileño, el único nueve fichado que ha rendido desde Kovacevic, se perdió más de dos meses de temporada por lesión y el equipo lo notó. De repente se quedó sin el jugador que ayudaba en la salida al aguantar los balones largos de Navas e Iñigo, el socio perfecto que combinaba con Illarra, Zuru y Prieto en el medio. Juanmi le sustituyó y marcó goles, pero el juego del equipo se resintió demasiado.

Durante buena parte de la temporada, la Real estuvo en el quinto puesto y se soñó con disputarle el cuarto puesto al Atlético. La gente empezaba a ilusionarse de nuevo con la Champions, pero poco a poco la ilusión se desvaneció al ver que el equipo no podía aguantar el ritmo de los colchoneros. Las lesiones estaban lastrando demasiado al equipo.

Llegamos a la fase decisiva de la temporada, esa en la que sólo vale ganar y ganar, como decía el gran Luis Aragonés. De los diez últimos partidos, la Real unicamente perdió en el Calderón y Nou Camp, lo que demuestra que ha sabido competir en los momentos clave, aunque con el momentaneo 1-2 ante el Málaga parecía que Europa dependía de la final de Copa, el cabezazo de Bautista que supuso el 2-2 nos dejó con opciones.

Se llegó a la última jornada dependiendo de otros resultados, pero todos sabíamos que uno de los dos rivales pincharía, por lo que la Real lo tenía en su mano si ganaba en Vigo. Otra vez Galicia, otra vez Vigo. Los recuerdos no podían ser peores y los txuriurdines se la volvían a jugar en el estadio que vio cómo se les escapaba la Liga del 2003. Ya no queda nadie de aquel equipo salvo Xabi Prieto, que era mera comparsa por aquel entonces. Es curioso que el mismo fin de semana que la Real se la volvía a jugar en Vigo se retirase Xabi Alonso, el motor de aquel equipo campeón pero sin copa.

Supongo que si estáis leyendo esto visteis el partido del domingo. La Real tuvo ocasiones para dejar el partido resuelto en la primera mitad, pero no lo hizo y el Celta se adelantó al comienzo de la segunda parte. Oyarzabal, uno de los jugadores que más han luchado y menos suerte ha tenido en toda la temporada, puso el empate cuando las opciones de ir a Europa directamente se iban desvaneciendo. El chaval se lo merecía y explotó de alegría al marcar el 1-1. La afición celebraba el billete a Europa, toda vez que el Athletic perdía en la despedida del Calderón.

Pero cuando nos las prometíamos felices, un danés de apellido impronunciable se sacó de la manga un derechazo que se coló inapelable por la escuadra de Rulli. ¿Quién le mandaba a ese tipo meter semejante golazo sin jugarse nada? Parecía Demetradze el día del no descenso de Osasuna. Era una realada en toda regla. Que el Celta sin jugarse absolutamente nada te marcase un gol así en el 90 sólo le podía pasar a la Real.

Pero… quedaban 4 minutos. Había posibilidades. Illarramendi fue corriendo a recoger el balón de la red e insufló de esperanzas a la parroquia txuriurdin. Lo que hemos visto tantas veces en otros equipos, los goles de Ramos, las prórrogas o los penaltis, el gol de Zamora que muchos de nosotros no vivimos… esta vez nos tocó a nosotros y fue un malagueño de Coín quien obró el milagro. Gracias Juanmi por volver a hacernos soñar años después.

¿Qué hemos aprendido este año? No sé vosotros, pero desde luego yo este año he visto los toros desde la barrera. Si comparamos con temporadas anteriores me he mostrado mucho más cauteloso el twitter y he opinado muchísimo menos. Eusebio dio con un once tipo allá por octubre y siempre que ha podido lo ha alineado. Los resultados están ahí. Él ha sido quien ha visto entrenar al equipo todos los días. Tú no, yo tampoco, pero él sí. A lo que me refiero es que el entrenador es el que mejor conoce a sus jugadores, si a uno le duele un dedo o si el otro se encuentra mal por cualquier motivo. Hace la alineación cada partido buscando lo mejor para el equipo y alguna vez se equivoca, como todos, porque somos humanos.

A lo que voy es que este año me he dado cuenta es que la crítica no perdona una, y si no es por A, se quejarán por B. Haga lo que haga un entrenador habrá algún aficionado al que no le guste su decisión, pero él es el que manda y no el tuitero de turno.

Un punto que sabe a derrota


Dudo que haya algún realista contento después del empate en Vigo. La Real ha sumado un punto a domicilio después de remontar el gol del Celta, pero el empate sabe a poco. Sabe a poco por como se ha desarrollado el partido. Después de jugar los últimos 40 minutos con un jugador más -quinto partido seguido que se juega en superioridad- la Real no ha sido capaz doblegar a un equipo vigués que se conformaba con el empate.

No es nada nuevo que los de Montanier no saben jugar contra 10. Cuando esto sucede el rival se encierra atrás y la Real no sabe atacar ese tipo de defensas. Habitualmente carece de la velocidad en el movimiento del balón necesaria para desarmar estas defensas, y para colmo, el jugador que mejor mueve el balón, hoy ha estado 25 minutos viendo el partido desde la banda. Alguno dirá que al Barça se le ganó tras la expulsión de Piqué, pero la diferencia es que los de Vilanova no renunciaron al balón a pesar de la inferioridad, cosa que sí hicieron el Madrid, el Depor y el Celta.

Cabe destacar que esta tarde no se ha visto la mejor versión de ninguno de los atacantes realistas. Vela hoy no ha tenido el día e Ifrán no hace más que decepcionar a los que pedíamos oportunidades para él. El uruguayo no es el finalizador que necesita este equipo, que crea juego y llega al área rival, pero no termina las jugadas.

Un ejemplo de esto es la cantidad de centros que se han realizado en la segunda parte. Muchos de ellos no han sido buenos, pero los que si lo han sido nadie los ha rematado. En la imagen (subida a Twitter por @38ecos) queda claro que la Real llega a las zonas de peligro, pero nadie remata.

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Una vez más, y ya son muchas, creo que Montanier no ha leído bien el partido. La Real ha jugado 40 minutos con un hombre más, pero el francés no ha considerado oportuno cambiar el esquema. Me ha dado la sensación de que el técnico normando iba dejando pasar el tiempo esperando a que en algún momento la Real marcase, pero no ha hecho nada para agilizarlo.

No he entendido el cambio de Illarramendi por Pardo, la verdad. Cuando el partido estaba jugándose en el campo del Celta y la Real necesitaba mover el balón con rapidez Montanier ha decidido ese cambio. El francés ha cambiado jugador por jugador sin arriesgar, pero hoy era un día para arriesgar, porque empatar un partido como el de Balaídos sabe a derrota.