Ayrton Senna, el genio que murió demasiado pronto


Gran Premio de Imola (Italia), el Williams que conducía Ayrton Senna se estrelló contra la curva de Tamburello. El monoplaza quedó destrozado y él inconsciente en el interior. Se le trasladó de urgencia a un centro sanitario en Bolonia, pero los médicos no pudieron hacer nada por salvar su vida falleciendo a las pocas horas. A partir de ese momento Senna se convertía en leyenda.

Fue un genio, uno de los mejores pilotos de todos los tiempos –para muchos el mejor-, pero el hecho de fallecer en una carrera y a los 34 años de edad después de tener una trayectoria brillantísima contribuyó a que sea considerado la gran leyenda de la Fórmula 1, a pesar de no ser el piloto que más campeonatos del mundo ha conquistado.

Senna siempre fue un adelantado a su tiempo y realizó algunas proezas insólitas, como la clasificación previa al Gran Premio de Mónaco de 1988. Los expertos en Fórmula 1 aseguran que nunca han visto algo similar a lo presenciado aquel día en las calles del Principado. Era la última tanda de Senna, que vuelta tras vuelta aniquilaba los tiempos a bordo de su Honda.

Consiguió batir el mejor tiempo, pero él siguió mejorando su marca cada vez que pasaba por la línea de meta, estableciendo la pole un segundo mejor que el segundo clasificado. Tras bajarse del monoplaza, Senna lo explicó de la siguiente manera: “Recuerdo que corría más y más deprisa en cada vuelta. Ya había conseguido la pole por unas décimas de segundo, luego por medio segundo, después por casi un segundo y, al final, por más de un segundo. En aquel momento me di cuenta, de repente, que estaba pasando los límites de la consciencia. Tuve la sensación de que estaba en un túnel, el circuito, para mí, era sólo un túnel. En ese momento me sentí vulnerable. Había establecido mis propios límites y los del coche, límites que jamás había alcanzado. Aún mantenía el control, pero no estaba seguro de lo que estaba sucediendo exactamente: yo corría… y corría… Fue una experiencia espantosa. De repente me di cuenta de que aquello era demasiado. Fui despacio hacia los boxes y me dije a mí mismo que aquel día no regresaría a la pista. Fue una experiencia que nunca más se repitió con tanta intensidad, y deliberadamente, no volví a permitirme llegar tan lejos”

En la carrera del domingo no se llevó la victoria, ya que se chocó cuando marchaba primero, pero su afán por aventajar en más tiempo al segundo hizo que se chocase.  Ese año no se llevó la victoria en Mónaco, pero ganó allí seis veces, una marca insólita hasta la fecha. En las estrechas calles del Principado Senna mostraba su mejor cara, donde su talento florecía en mayor medida.

El brasileño había debutado en la Fórmula 1 en el equipo Toleman, una escudería modesta que le abrió las puertas del Gran Circo y donde demostró su talento desde el primer momento. Sólo tardo un año en dar el salto y pasar a un coche con más posibilidades. Lotus-Renault le fichó en 1985 y ese año consiguió su primera victoria. Ya en su segunda carrera en esta escudería se hizo con la primera pole de su carrera en la F1 y su primera victoria en el Gran Premio de Portugal, en una carrera en la que aventajó al segundo clasificado en más de un minuto. En su primer año en Lotus sumó siete poles y terminó la temporada cuarto, posición que repetiría también en el siguiente curso.

La escudería cambió el motor Renault por el Honda y Senna luchó por primera vez por el campeonato, terminando tercero. Al año siguiente, ya en 1988, firmó por McLaren que montaba motores Honda, como Lotus. En su primer año en la escudería inglesa consiguió el primero de sus tres títulos mundiales.

Con su llegada a McLaren se inició uno de los grandes duelos de la historia del deporte. La rivalidad entre Senna y Prost fue algo que no se había visto antes. Dos campeones compartiendo equipo, con caracteres tan diferentes que chocaron constantemente. Nunca se llevaron bien y nunca hicieron nada para tapar la antipatía que sentían el uno por el otro. Cada carrera era una guerra.

Senna fue uno de los primeros deportistas, junto a Micheal Jordan, en convertirse en un hombre anuncio. Tenía un par de empresas que gestionaban sus derechos de imagen en Europa y América. Las marcas se lo rifaban, ya que un deportista con su éxito y su carisma era un filón para los anuncios. Llegó a facturar 25 millones de dólares al año en publicidad, algo inaudito para esa época.

En 1989 Prost conquistó el título y un año más tarde Senna sumó su segundo entorchado después de ganar en seis de las carreras del Campeonato del Mundo. Esa fue la primera temporada de Prost en Ferrari. El francés se marchó a la escudería italiana para ser el líder del equipo. En McLaren había dos gallos y un solo gallinero. Prost se dio cuenta que no podía luchar en cuanto a carisma con Senna y prefirió hacer las maletas.

En la temporada del año 91 las cosas cambiaron mucho en la Fórmula 1. Adrian Newey diseño un novedoso Williams Renault que fue la sensación de aquel año. Senna conquistó el título merced a la ventaja que consiguió en las primeras carreras, pero el Williams de Nigel Mansell dio un paso adelante en cuanto a tecnología y rendimiento. El británico le puso las cosas muy difíciles a Senna, llegando a disputarle el campeonato. Ese año Prost con su Ferrari estuvo lejos de los dos pilotos.

La penúltima campaña de Senna al volante del McLaren fue la peor de todas. Las cosas no salieron bien y la pujanza de los Williams se impuso en un campeonato en el que destacó un imberbe Michael Schumacher a bordo de un Benetton. Senna terminaba contrato con McLaren en 1992 y creyó que la escudería británica no podría competir de igual a igual con los Williams, por lo que quiso fichar por ésta última. El problema llegó cuando se enteró de que Prost ya tenía un acuerdo con ellos y una clausula en el contrato gracias a la cual podía elegir a su compañero de equipo. El veto a Senna quedó claro y al brasileño no le quedaron más opciones que seguir otro año en McLaren, que cambió el motor al monoplaza. Senna estuvo a punto de irse a la Indycar americana, pero finalmente decidió seguir en la Fórmula 1. Ese año el título fue para Prost y su Williams-Renault, pero Senna se llevó varias victorias. La más emotiva en Montecarlo, ya que supuso su sexto triunfo en el Principado.

En 1994 finalmente se produjo el fichaje por Williams. La clausula del contrato de Prost era sólo para el primer año, por lo que la escudería inglesa era libre para contratar al piloto brasileño. Prost decidió retirarse antes que volver a compartir equipo con Senna.

El fatídico fin de semana en Imola

El piloto brasileño se salió con la suya y fichó por Williams, pero nada más aterrizar en el equipo británico se dio cuenta de que el monoplaza no era el bólido que se impuso con facilidad los años anteriores. La FIA prohibió la suspensión activa y el control de tracción que había introducido Adrian Newey años antes, lo que hizo que el coche fuese muy difícil de pilotar.  Además, el tres veces campeón del mundo no cabía bien en su cockpit, por lo que no se encontraba cómodo pilotando el coche. Desde la pretemporada Senna supo que ese año no sería un camino de rosas y su FW16 no dejaba de dar problemas.

Senna tuvo mala suerte al inicio de ese campeonato. Hizo la pole en Brasil y en el Gran Premio del Pacífico, pero no consiguió ganar ninguna de las dos carreras. Fue su peor inicio de temporada en la Fórmula. El peor y el último.

Se llegó a Imola, tercera carrera del año, con Schumacher líder del mundial con un Benetton que era muy ágil, aunque un poco más lento que el Williams. El Gran Premio comenzó accidentado ya que en los primeros entrenamientos Barrichello se salió a más de 200 km/h. Perdió el conocimiento durante muchos minutos, pero resultó ileso. Quien no corrió la misma suerte fue el austriaco Roland Ratzenberger, que perdió su vida el sábado en la calificación. El coche se empotró contra las vallas de protección a 304 km/h y nada se pudo hacer por él. Ratzenberger murió una hora después a causa de los daños cerebrales producidos por semejante desaceleración.

Ante semejante panorama Senna llamó a su novia la noche anterior a la carrera y le comentó que tenía un mal presentimiento y no quería correr el domingo. “Si fuera por mí no correría”, le dijo Senna, que finalmente tomó la salida porque “era su obligación”.

El domingo, antes de la carrera, sus mecánicos le vieron hacer algo que no había hecho hasta ese día. Se quedó a solas con su monoplaza. Dio una vuelta alrededor del mismo en silencio y se quedó unos minutos apoyado en el alerón trasero. Ese coche nunca le había transmitido confianza.

Senna salió desde la Pole, pero un accidente entre Lamy y Letho nada más comenzar provocó la salida del Safety Car. Senna se impacientaba al volante de su coche al no poder superar al coche de seguridad, pero muy pronto se percató de que algo marchaba mal en su monoplaza.

En las vueltas que el Safety estuvo en pista su volante subía y bajaba en cada curva, especialmente en las frenadas. De haber entrado en boxes le hubieran adelantado todos los participantes, pero él decidió seguir. Al reanudarse la carrera los problemas con el volante se acrecentaron.  De repente, la barra de dirección se partió y se le calló el volante, justo antes de la curva de Tamburello. Senna no pudo hacer nada para evitar que el coche chocase contra el muro de protección, aunque consiguió reducir la velocidad de 314 Km/h a 211.

Una llanta le golpeó en la cabeza y le dejó inconsciente, pero lo peor fue que un trozo de la dirección le atravesó el casco, lo que le ocasionó una fractura en el cráneo y la pérdida de masa encefálica. Los servicios sanitarios le realizaron una traqueotomía en plena pista mientras los monoplazas continuaban la carrera. A pesar de la magnitud del accidente, los comisarios de la FIA no detuvieron la carrera.

Todos los esfuerzos de los médicos fueron en vano. Un helicóptero trasladó al piloto a un hospital de Bolonia, pero ingresó en estado de coma cerebral. Su muerte se confirmó unas horas más tarde.

El accidente mortal de Ayrton Senna sirvió para que las normas de seguridad cambiaran completamente. Desde entonces, afortunadamente, no ha habido que lamentar ninguna muerte más en la Fórmula 1. Pero aquella tarde en Imola el Gran Circo se quedó sin su rey.

*Artículo publicado en http://www.gipuzkoasport.com

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Varane se consagra en el clásico


Antes del partido de ida de semifinales creía que el Barça era favorito por la cantidad de bajas con las que afrontaba el Madrid el partido. Principalmente dos, las de Pepe y Ramos, el eje de la defensa blanca. Pensaba que sus sustitutos no iban a estar a la altura de un partido de estas circunstancias. En parte acerté, puesto que el partido de Carvalho no fue nada bueno, pero también fallé, porque el de Varane fue espectacular, demostrando ante todo el mundo el gran central que es y la rentabilidad de un fichaje para muchos años. Zidane dio en el clavo el día que recomendó su fichaje.

Además de marcar el gol que empató el encuentro, el defensa francés resultó decisivo también en defensa, haciendo las coberturas o evitando goles cantados. Después de semejante exhibición Mourinho tendrá un problema cuando recupere todos sus efectivos. O bien Varane volverá al banquillo o Ramos deberá ocupar el lateral derecho en detrimento de Arbeloa, pero lo que está claro es que el francés merece muchos más minutos de los que ha tenido hasta la fecha.

Varane está todavía formándose y creciendo como central. Seguro que prestó atención al partido de Piqué. No es fácil jugar un partido de este calibre con una amarilla desde el minuto uno de juego. El central del Barça completó un grandísimo encuentro, siendo el mejor defensa del equipo y midiendo a la perfección en cada una de sus acciones, ya que de haber cometido alguna falta podía haberse ido a vestuarios antes de tiempo.

Es una pena que tengamos que esperar casi un mes para disfrutar del partido de vuelta, el del Bernabéu fue de los clásicos más divertidos de los últimos años. Creo que vimos una mejor versión del Madrid de los últimos meses y un Barça un tanto espeso en ataque. Los de Roura apenas generaron ocasiones claras, pero también hay que reconocer que el equipo que estaba enfrente era el Madrid, y no es lo mismo jugar en el Bernabéu que en  Zorrilla.

Pienso que el Barcelona es favorito para pasar a la final, aunque también estoy seguro de que en el Camp Nou habrá goles y un empate a más de dos tantos favorece a los de Mourinho. Jugando en casa será complicado que el Barça no marque, pero la vuelta es dentro de un mes y en ese tiempo puede pasar cualquier cosa. Una lesión puede cambiar el signo de la eliminatoria. Esperemos que puedan jugar todos y brinden un espectáculo como el del Bernabéu.

¿Espejismo o realidad?


Han pasado casi 24 horas desde que terminó el derbi de Anoeta y los realistas seguimos con un mal cuerpo que dificilmente se nos quitará en estas dos semanas. Los leones se llevaron el partido y los tres puntos, pero lo peor fueron las sensaciones que dejó el equipo de Montanier. Hasta ayer la Real de Montanier se diferenciaba de la de Lasarte en la presión en campo contrario, la salida jugada de balón y en las ganas que ponían los jugadores sobre el césped. Espero que lo que vimos ayer en el césped de Anoeta fuera un espejismo, pero a la Real le volvió a faltar profundidad y apenas creó peligro, salvo el oásis de 20 minutos al inicio de la segunda parte. Todas las ocasiones de gol txuriurdines se produjeron en ese espacio de tiempo, pero más por empuje que por juego, ya que la creatividad de la Real ayer brilló por su ausencia. El centro del campo, que es de donde debe salir el fútbol, apenas generó. Sólo Illarramendi lo intentó, puesto que Zurutuza no fue capaz de enlazar con la delantera y Mariga en ataque no aporta porque ralentiza el juego con su falta de técnica -en defensa llega siempre tarde, juega sin intensidad-. Retiene el balón y no lo pierde, pero le cuesta soltarla y no se aprovechan las superioridades cuando se generan. Otro gran problema fue la distancia entre líneas. Sólo se podía superar la presión bilbaína con un pase medido, ya que los extremos apenas se acercaban a ayudar en la creación y de paso crear superioridad en el centro del campo para llevar el balón con menos dificultad arriba. La falta de actitud y movilidad es uno de los aspectos que más me preocupan. Nadie tiró un desmarque, todos parados como postes. Así es imposible romper a una defensa ordenada. En defensa eso se notó en las disputas y los balones divididos, todos eran del Athletic. Eso no es culpa de Montanier, puesto que los jugadores deben salir más enchufados si cabe porque un derbi no se juega todos los días. Ayer él único que estuvo a la altura fue Inígo Martínez, curiosamente el último en llegar, que luchó y peleó hasta la extenuación. Bielsa le ganó la partida a Montanier Mucho se ha hablado de Bielsa y Montanier por estos lares. El francés firmó después de que el argentino diera calabazas a los donostiarras. Ayer la lección la impartió el Loco, que conocía a la perfección las carencias realistas y las explotó, principalmente atacando a los laterales, lo más flojo con diferencia de la Real. A Montanier le costó reaccionar, y cuando lo hizo ya era tarde. Su equipo apenas presionó la salida del balón rival. Amorebieta se pasó solo todo el partido y al final dio un pas de gol. Es de cajón, si a Charly le dejas centrar 100 veces seguro que una pone bien. Al central le pasó algo parecido, porque Agirretxe le dejó sacar el balón tranquilamente todo el partido. Además de esto, nadie entiende cómo con la canícula reinante en Anoeta, Montanier tardase 77 minutos en hacer el primer cambio, que para colmo fue Sarpong, un jugador que no aporta ni aportará nada, puesto que no tiene nivel para jugar en Primera. El derbi es uno de los partidos más importantes del año para la afición. No es necesaria la motivación, por eso el público no entiende que Prieto no rasque bola. Es la bandera de la Real y en estos partidos es cuando más debe lucir, no esconderse, como hizo ayer. Durante los 90 minutos su única aportación fue un pase a Griezmann que éste mandó al palo, el resto del encuentro, totalmente superado por su marcador, del que no se fue en todo el partido. Y en el próximo partido le espera el jabalí Paredes, su bestia negra. Miedo me da… Dicen que la segunda temporada en Primera es la más complicada. Lo dificil no es llegar, si no mantenerse. Esa frase la debería de leer Griezmann cada mañana al levantarse. Vale que no hizo pretemporada, pero da la sensación de que tiene la cabeza llena de pajaritos. Después de todo el lío del pasado verano estamos viendo la peor versión del francés. La Real le necesita, esperemos que en las próximas jornadas veamos al Griezmann que todos conocemos. Esto fue lo único salvable del derbi. Es impresionante la violencia del golpeo seco. El balón va recto.

Van Persie, un sospechoso habitual


No me creo que Van Persie no escuchara el silbato de Busacca anoche en el Camp Nou. Lo siento, pero no me lo creo. Los jugadores sí oyen cuando el trencilla señala una falta o para el encuentro, pero él justo no escuchó que el árbitro había decretado fuera de juego. Mentira. Van Persie es un excelente futbolista, pero entre sus virtudes no se encuentra la de ser inteligente dentro del campo.

El tulipán había sido duda hasta pocas horas antes del encuentro. No estaba a tope, pero aún así Wenger decidió alinearle. No vio el balón en toda la primera parte y su acción más destacada fue un manotazo en la cara de Alves con el balón en juego. El árbitro le amonestó, cuando pudo haberle expulsado. Ya en la segunda mitad protagonizó la jugada polémica del encuentro, chutando a puerta un balón cuando Busacca ya había detenido el juego. Con el reglamento en la mano eso es amarilla y el trencilla lo único que hizo fue aplicar el reglamento, con rigor, pero aplicarlo.

Tampoco me creo que si no hubiera escuchado el silbato Van Persie chutase a puerta como lo hizo. Su disparo se fue muy desviado. Tenía dos opciones, o tirar a puerta o perder tiempo. No me creo que tirase y sí que mandó ahí el balón con el único objetivo de hacer correr el tiempo en beneficio de su equipo, pero el tiro le salió por la culata, porque Busacca aplicó el reglamento.

No es la primera vez que Van Persie hace jugadas de este tipo. En la final del Mundial realizó varias similares, pero entonces el árbitro era Howard Webb, que ya sabemos como se las gasta.

Dominio azulgrana

Es una pena que una jugada haya marcado una eliminatoria grandiosa. Han sido dos grandes equipos, pero el Barcelona demostró que está por encima del Arsenal. Los de Pep dominaron 160 de los 180 minutos de la eliminatoria. Sólo en los últimos 20 minutos del Emirates el Arsenal fue mejor. Ahí marcaron dos goles y el Barça pudo perder el pase a cuartos pero también tuvo ocasiones de sobra para dejar la eliminatoria sentenciada.

En el partido de vuelta el conjunto catalán fue muy superior. Los números y la posesión cantan. El Arsenal fue un títere en manos de los culés. Wenger tenía intención de jugar el balón, como demostró sacando a sus jugones, pero su problema fue que no le dejaron. El Barça se apropió del esférico e hizo y deshizo a su antojo, aunque bien es cierto que les costó mucho aproximarse a la portería gunner en la primera mitad.

Era cuestión de tiempo que las ocasiones llegasen, y llegaron. A partir de ese momento los de Wenger se vieron incapaces de detener el vendaval azulgrana. El gol en propia puerta de Busquets sólo fue una motivación más para seguir atacando.

Creo que el resultado final pudo ser más abultado porque Almunia sacó varias ocasiones claras en la segunda parte. Wilshere fue lo mejor del Arsenal. Menudo futbolista. A partir de ahí debe crecer el equipo este verano, cuando Cesc abandone el Emirates. No creo que en Londres estén muy contentos con su capitán después de su actuación y sus palabras al término del encuentro. El estadio que ayer le despidió con división de opiniones cuando fue sustituido le espera.

Por último quisiera destacar que si el Arsenal cree que tiene motivos para quejarse, quien realmente ha salido perjudicado por la labor arbitral ha sido el Barça. En la ida Song no fue expulsado cuando repartió estopa a todo el que se le aproximaba en el tiempo que estuvo sobre el césped. Se le anuló un gol a Messi que venía precedido de un penalti que el árbitro no pitó y para colmo no se pitó un penalti de Koscielny a Pedro. El de Djorou sobre Messi de anoche fue aún más claro. De lo que sí pueden quejarse los seguidores del Arsenal es de que el árbitro no cortó el juego en muchas de las ocasiones que debió hacerlo y todas las ventajas eran para los azulgranas. Resulta difícil jugar cuando todas las decisiones favorecen al rival y ahí sí puede estar la queja de los de Wenger, no en lo de Van Persie, que se equivocó él solito.

Mou Quijote de la Castellana


El hidalgo portugués que dirige el primer equipo del Real Madrid sigue con su particular cruzada contra el mundo, porque cualquiera que se cruza en su camino, e incluso los que ni se le cruzan, está en su contra y su único objetivo es perjudicar el devenir del club blanco. Supongo que seré un hipócrita por no pensar como él, pero Mourinho debería darse cuenta de que no hay ninguna campaña orquestada en su contra.

Don Quijote confundía los molinos con gigantes, mientras que Mourinho ve enemigos en periodistas, entrenadores o quien ose llevarle la contraria. Puede tener parte de razón porque habrá mucha gente que lo que quiere es perjudicar al Real Madrid, pero en muchos casos, me atrevería a decir que la mayoría, se limitan a hacer su trabajo y dar su opinión, no a boicotear el trabajo del entrenador portugués.

El problema es que Mourinho ya no es sólo el entrenador del Real Madrid, se ha convertido en un personaje y ahora gente de todos los ámbitos entra a opinar y criticar todo lo que hace. Él prefiere ser el Punching ball del país, pero lo que no debería de olvidar es que lo que está en juego es la imagen del Madrid y como imagen del club no puede estar a la gresca con todo el mundo constantemente.

Llegará un día, cercano o lejano, quien sabe, que el portugués no sea el entrenador del Madrid, pero para ese día la imagen del Madrid podría estar tan dañada que ya no hubiera vuelta atrás. En Gijón los blancos nunca fueron bien recibidos, pero la bronca con Preciado fue la chispa necesaria para crear un gran incendio que sabe Dios cuando se apagará. Ahora es Málaga, ciudad muy madridista en la que siempre han sido bien recibidos, la que se levanta en armas contra Mourinho por sus comentarios hacia Pellegrini y su desprecio al club. El Madrid ya ha jugado en La Rosaleda, pero a buen seguro que el recibimiento al equipo en la Costa del Sol el año que viene no va a ser con pétalos de rosa. Todavía están a tiempo de pedir disculpas y que el problema no sea mayor, pero yo no pondría la mano en el fuego por que después de Málaga no haya un Santander, Bilbao o Zaragoza, ya que en todas estas ciudades también puede haber molinos.

Y a todo esto, la Liga sigue igual…

Un paso más cerca de D10s


Cualquier momento es bueno para escribir, puesto que nunca sabes cuando te va a venir la inspiración. En mi caso me ha venido en un vuelo transoceánico. Juntar unas letras siempre será mejor que tragarase la última pastelada de Julia Roberts.

El caso es que con la preparación de este viaje no he tenido tiempo de escribir nada en el blog después del clásico, y este es el primer momento de relax de las últimas horas.

Toda la sobreinformacion previa al clásico me superó. Por una parte estaba tan cansado de Madrid y Barça que no quería ver el partido, pero por otra sabía que no podía perdérmelo.

Ya está prácticamente todo dicho de lo que ocurrió el lunes y no voy a entrar a analizar algo de lo que se lleva días hablando, sólo me centraré en una jugada, un detalle que define a un genio.

Corría el minuto 5 aproximadamente de la primera parte, el marcador aún estaba empatado cuando el Barça botó un córner, parecía una jugada ensayada pero no salió bien. Después de un par de rechaces el balón le llegó a Messi, que lo controló y con muy poco ángulo lo golpeó sutilmente dibujando una parábola perfecta por encima de Casillas. El esférico se encontró con el palo, pero mereció entrar por la belleza de la acción.

En un encuentro de máxima tensión, con 22 jugadores absolutamente revolucionados el balón llegó a uno que paró el tiempo. Parecía que los defensas se iban a echar sobre Leo y que no tendría tiempo de pasar el balón, pero el crack argentino recurrió al único recurso posible en ese momento, una jugada digna del mejor Maradona.

Messi se ha ganado a pulso ser comparado con los mejores de todos los tiempos. Yo desde luego no he visto a nadie hacer lo que él hace con el balón. El lunes prefirió ser centrocampista antes que delantero y volvió loco al Real Madrid repartiendo juego y metiendo balones a la espalda de la defensa.

No sabemos dónde esta el techo de Leo, pero en cada partido nos demuestra que es único y que cada vez domina más registros. Disfrutémoslo.

18 equipos más


Es la semana del clásico, el Barça-Madrid lo acapara todo. Escucho en todos lados a gente defender la identidad de la Liga española, evitando comparaciones con la escocesa. No estoy del todo de acuerdo, puesto que aquí sólo existen los dos grandes. Deportivamente y mediaticamente.

Los medios de comunicación tienen mucha culpa de todo esto. No hay día en que no haya un reportaje de Mourinho o Cristiano en las noticias. Vale que son el centro de atención, pero además del Barça y el Madrid en Primera división “compiten” 18 equipos más a los cuales apenas se les hace caso en los medios. Comprendo que los dos equipos centren la atención mediatica, pero a estas horas muy poca gente sabe que el domingo se juega un interesantísimo Atlético-Espanyol, un Athletic-Osasuna en “La Catedral”, o que en el Molinón se va a montar una gorda puesto que la Real visita el estadio gijonés por primera vez desde las acusaciones de compra de partidos por ambas partes de hace dos años.

Hay nueve partidos más, pero sólo se habla de ellos en la prensa de cada localidad, así el negocio se va al garete. Las gradas de los estadios cada vez están más vacías y la prensa no contribuye nada hablando únicamente del Clásico. En eso deberían tomar ejemplo de la Premier League, que sabe vender el muñeco mejor que nadie, por no hablar de la planificación y los horarios.

Supongo que la petición de que se preste más atención a los demás equipos de la Liga caerá en saco roto porque no interesa, pero no nos olvidemos de que sin los otros 18 nuestra competición no valdría para nada y que los dos grandes los necesitan, a pesar de estar a años luz.

La ida de la final


Reconozco que debería haber empezado este blog mucho antes, pero creo que la semana previa al trigésimo partido del siglo era una buena fecha. Después del éxito de “el Mundial de Alex“, muchos de los lectores me pidieron que hiciera otro comentando la actualidad deportiva. Así que todo esto va por ellos.

Todo el panorama futbolístico espera ansioso el partido del próximo lunes. Es lógico, puesto que es el partido de ida de la final, el de vuelta se disputará dentro de unos meses en el Bernabéu. Cualquiera que lea esto pensará que me he vuelto loco, pero no, ni mucho menos. El problema es que la Liga se ha convertido en un duopolio de Madrid y Barça, que son tan superiores al resto de equipos que provoca que la competitividad con estos dos equipos haya desaparecido. Es practicamente imposible que algún equipo se lleve los tres puntos de alguno de los dos estadios de los grandes. La visita del Hércules al Camp Nou es la excepción que confirma la regla.

Los números cantan. El equipo de Guardiola ha ganado todos los partidos fuera de casa, donde “teoricamente” los equipos locales son más fuertes, pero es que la diferencia entre los culés y el resto es tan grande que hace que casa partido a domicilio se haya convertido en un paseo.  Lo del sábado en Almería fue la gota que colmó el vaso. Pero que nadie se equivoque, no quiero, ni mucho menos, quitar mérito al partido del Barça, que fue impresionante, pero es que a los rivales cada vez les cuesta más plantar cara a los dos grandes, y el problema es que parece que las diferencia entre los equipos va a ser mayor cada día que pasa.

El fútbol del Barça es de manual. El Madrid, por contra, es una apisonadora. Cada vez recuerda más al Chelsea arrollador de Mourinho. El Madrid es menos físico que aquel, con menos músculo en el centro del campo, pero con mucho más talento y velocidad arriba. Los blancos no necesitan jugar bien para ganar, vencen por asfixia, porque los rivales no aguantan el ritmo incesante del ejercito del general Mou.

 

La estrella que abre el Olimpo


Uruguay, Italia, Alemania, Brasil, Inglaterra, Argentina y Francia son las únicas selecciones que lucen estrellas en sus escudos. Algunas más que otras, pero todas estas selecciones la tienen, porque se distinguen del resto por haber sido Campeones del Mundo.

Holanda estuvo a punto de conseguirlo en dos ocasiones, en 1974 y 1978, pero perdieron ambas finales, ante Alemania y Argentina, respectivamente. Esta noche se miden a España, una novata en estas lides. No sabemos qué es ganar la final de un Mundial, pero hace solo dos años aprendimos a ganar en una mágica noche vienesa.

Para muchos ése fue el primer éxito de la selección, ya que en la anterior Eurocopa no habíamos nacido. Pero en Viena cambió la historia. España paso de ser una selección aspira te que siempre caía en cuartos a ser una candidata a todo y en Sudáfrica lo ha demostrado con creces.

Hemos dejado atrás los complejos y los héroes de Del Bosque son valientes y confían en si mismos. Éste sí es el partido de sus vidas, no hay otro. Pasarán a la historia, pase lo que pase.

Porque esta generación será recordada como uno de los equipos más brillantes de la historia. A nuestros nietos no les podremos decir que vimos jugar a la Brasil del 70, ni a la Naranja Mecánica, pero sí a la España del tiki-taka, un equipo que ya ha escrito las páginas mas gloriosas de la historia de nuestro fútbol.

Hoy es un día único, pase lo que pase. Muchos no han podido disfrutar de un día como el de hoy. Toda España está unida entorno a un color y un sentimiento. Hoy no existen ni Madrid ni Barça, ni Betis ni Sevilla, hoy todos somos del mismo equipo y llevaremos el escudo de la roja en el corazón.

Del partido poco queda por decir que no se ha dicho ya. España es la favorita, debido a su sobresaliente partido ante Alemania -el mejor del torneo- y sobretodo, porque el pulpo Paul ya ha dicho que La Roja se llevará el título, y ese cefalópodo ha demostrado que es de fiar.

Pero ojo que los holandeses están ahí por algo. Nadie les ha regalado nada y se cargaron a la todopoderosa Brasil, para muchos la máxima favorita. Los tulipanes no destacan por su fútbol vistoso, pero sí útil. Han ganado todos sus encuentros y tienen en Sneijder y Robben a sus máximos estiletes. Quien les iba a decir el año pasado a estos dos, cuando salieron del Madrid por la puerta de atrás, que el verano siguiente estarían disputando la final de un Mundial, y precisamente contra los que fueron sus compañeros, pues nadie en su sano juicio, para que nos vamos a engañar.

Pero Holanda tiene otras armas. La batalla del centro del campo se presenta decisiva. Dudo que Van Bommel y De Jong sepan parar a los nuestros de otra manera que no sea a patadas, pero espero que Howard Webb no esté tan permisivo y castigue el juego duro de este tándem de carniceros.

90 minutos es mucho tiempo, pero España tendrá el balón en su poder la mayor parte del tiempo, es inevitable que tengamos ocasiones. Esperemos que Villa tenga el día y vivamos un partido tranquilito.

Muchos españoles no han podido dormir hoy por los nervios. Me encantaría saber cómo están viviendo los jugadores estas horas previas al partido. Si nosotros estamos así, a saber cómo están ellos. Esperemos que bien, porque esta noche tienen que lucir la mejor de sus sonrisas cuando Iker alce al cielo de Johannesburgo la COPA.