La estrella que abre el Olimpo


Uruguay, Italia, Alemania, Brasil, Inglaterra, Argentina y Francia son las únicas selecciones que lucen estrellas en sus escudos. Algunas más que otras, pero todas estas selecciones la tienen, porque se distinguen del resto por haber sido Campeones del Mundo.

Holanda estuvo a punto de conseguirlo en dos ocasiones, en 1974 y 1978, pero perdieron ambas finales, ante Alemania y Argentina, respectivamente. Esta noche se miden a España, una novata en estas lides. No sabemos qué es ganar la final de un Mundial, pero hace solo dos años aprendimos a ganar en una mágica noche vienesa.

Para muchos ése fue el primer éxito de la selección, ya que en la anterior Eurocopa no habíamos nacido. Pero en Viena cambió la historia. España paso de ser una selección aspira te que siempre caía en cuartos a ser una candidata a todo y en Sudáfrica lo ha demostrado con creces.

Hemos dejado atrás los complejos y los héroes de Del Bosque son valientes y confían en si mismos. Éste sí es el partido de sus vidas, no hay otro. Pasarán a la historia, pase lo que pase.

Porque esta generación será recordada como uno de los equipos más brillantes de la historia. A nuestros nietos no les podremos decir que vimos jugar a la Brasil del 70, ni a la Naranja Mecánica, pero sí a la España del tiki-taka, un equipo que ya ha escrito las páginas mas gloriosas de la historia de nuestro fútbol.

Hoy es un día único, pase lo que pase. Muchos no han podido disfrutar de un día como el de hoy. Toda España está unida entorno a un color y un sentimiento. Hoy no existen ni Madrid ni Barça, ni Betis ni Sevilla, hoy todos somos del mismo equipo y llevaremos el escudo de la roja en el corazón.

Del partido poco queda por decir que no se ha dicho ya. España es la favorita, debido a su sobresaliente partido ante Alemania -el mejor del torneo- y sobretodo, porque el pulpo Paul ya ha dicho que La Roja se llevará el título, y ese cefalópodo ha demostrado que es de fiar.

Pero ojo que los holandeses están ahí por algo. Nadie les ha regalado nada y se cargaron a la todopoderosa Brasil, para muchos la máxima favorita. Los tulipanes no destacan por su fútbol vistoso, pero sí útil. Han ganado todos sus encuentros y tienen en Sneijder y Robben a sus máximos estiletes. Quien les iba a decir el año pasado a estos dos, cuando salieron del Madrid por la puerta de atrás, que el verano siguiente estarían disputando la final de un Mundial, y precisamente contra los que fueron sus compañeros, pues nadie en su sano juicio, para que nos vamos a engañar.

Pero Holanda tiene otras armas. La batalla del centro del campo se presenta decisiva. Dudo que Van Bommel y De Jong sepan parar a los nuestros de otra manera que no sea a patadas, pero espero que Howard Webb no esté tan permisivo y castigue el juego duro de este tándem de carniceros.

90 minutos es mucho tiempo, pero España tendrá el balón en su poder la mayor parte del tiempo, es inevitable que tengamos ocasiones. Esperemos que Villa tenga el día y vivamos un partido tranquilito.

Muchos españoles no han podido dormir hoy por los nervios. Me encantaría saber cómo están viviendo los jugadores estas horas previas al partido. Si nosotros estamos así, a saber cómo están ellos. Esperemos que bien, porque esta noche tienen que lucir la mejor de sus sonrisas cuando Iker alce al cielo de Johannesburgo la COPA.

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El orgullo de un país


Sólo queda un partido. EL PARTIDO y éste si es el de nuestra vida. Nunca nos hemos visto en una situación así y nadie sabe si volveremos a vivirlo, por lo que debemos disfrutar del momento.

Pero antes de pensar en el domingo recreémonos en el encuentro de ayer. El rodillo alemán llegó con la vitola de favorito a Durban, era lógico tras sus últimas exhibiciones, pero España le quitó la etiqueta en cuanto comenzó el encuentro.

La Roja jugó su mejor partido desde la Euro. No se puede decir si jugó mejor o peor que entonces, pero lo de ayer fue maravilloso. Dieron una sensación de superioridad aplastante en todo momento, y aunque las ocasiones tardaron en llegar todo el mundo sabía que antes o después la pelotita acabaría entrando.

Seria injusto destacar a un solo jugador porque todos estuvieron colosales. El trabajo de todo el equipo en la recuperación del balón fue prodigioso, funcionaron como un acordeón que impidió que Alemania desplegase el fútbol al que nos tenía acostumbrados. Parecía un partido de niños contra hombres, de un ejercito sabedor de lo que debía hacer en todo momento, magistralmente dirigido por un Del Bosque que dio en la tecla al introducir a Don Pedro de inicio (Gracias Pep, por descubrirlo y darle la oportunidad).

La famosa España del tiki taka volvió ayer, nunca se había ido, pero hizo su aparición estelar en el momento indicado, dando un golpe en la mesa y diciendo al mundo que el equipo que quiera el título deberá superar primero a La Roja, esa selección que esta consiguiendo unir a todo un país con tantas diferencias entorno a una idea común. Es impresionante cómo la gente estos días varía sus hábitos porque juega España, pero no solo los futboleros como yo, sino gente a la que no le gusta el fútbol, o no lo entiende, pero que está orgullosa de que su país pueda proclamarse Campeón del Mundo de fútbol.

Señoras, señores, esto hay que vivirlo y disfrutarlo. Como bien dijo el célebre inventor del término tiki-taka, Andrés Montes (d.e.p), la vida puede ser maravillosa. Ojalá lo siga siendo el lunes.

Perdón por no poder editarlo como se merece, pero lo he escrito en el móvil y no tiene tantas opciones como en el ordenador.

Pase quien pase, gana el fútbol


Esta noche se enfrentan Alemania y España, como hace dos años en la final de la Eurocopa, uno de los dos perderá, pero el fútbol ganará, porque son dos equipos con un estilo similar, de toque y que van decididamente al ataque. En una temporada marcada por el Mouriñismo y las tácticas defensivas, es una alegría para la vista encontrarse dos equipos que hacen del fútbol de ataque su seña de identidad.

Mucho han cambiado las cosas en estos dos años. La trayectoria de la selección española ha sido inmaculada, pero han llegado a Sudáfrica con poca gasolina y con varios jugadores entre algodones. A pesar de todo esto han demostrado ser la mejor generación de la historia y se han plantado en las semifinales de un Mundial. A partir de ahora todo puede pasar, el cansancio no existe y ellos saben que si juegan como mejor saben son imparables.

El principal problema es que los de enfrente también juegan, y mucho. La transformación de la Maanschaft ha sido total desde la final de Viena. Hace unos meses perdieron un amistoso en Múnich ante Argentina con un gol de Higuaín y parecía el apocalipsis, pero Low le dio la vuelta a la situación, ayudado por la lesión de Ballack en el último momento, que provocó que los nuevos talentos del fútbol alemán dieran un paso al frente para liderar la selección.

Alemania ha sido hasta ahora el mejor conjunto. Pero son batibles, como demostraron los serbios. La Maanschaft no mereció perder aquel día, llegando a dominar el encuentro incluso con un jugador menos. Contra Ghana les costó crear juego porque tenían frente a ellos una selección muy bien plantada y muy física, pero pudieron vencerles. A partir de ahí dos recitales, ante Inglaterra y Argentina. Sin embargo hay varios detalles a destacar: En los dos partidos se pusieron por delante en el marcador pronto y el partido se les puso de cara, que es como más cómodos juegan los pupilos de Low. A la contra te matan, como bien han demostrado, pero durante varias fases de los partidos son vulnerables. En los dos últimos partidos tuvieron momentos críticos en los que estuvieron a merced de sus rivales, que les encerraron en su campo sólo con empuje, porque ni Argentina ni Inglaterra jugaron bien a fútbol.

Ese es uno de los principales argumentos de España. Alemania no se ha medido a ningún equipo que se enfrente a ellos cara a cara y que cuente con el talento que tiene La Roja. Los debates sobre nuestra alineación son en vano, porque al final Del Bosque decidirá y sólo él sabe quienes son los que mejor están para este partido.

No estoy de acuerdo con que éste sea el encuentro más importante de la historia de la selección. Lo sería de no haber jugado la final de la Euro hace dos años, pero hoy no se ganará ningún título, tendremos la opción de conseguirlo, por ello no puede decirse que sea el más importante. El del domingo sí lo sería, sin ninguna duda.

Demasiado premio para tan poco juego


La semifinal entre Holanda y Uruguay fue un fiel reflejo de lo que ha sido el Mundial. Dos equipos con poco fútbol y mucho miedo a perder. Como era de esperar, porque tienen mejores jugadores, los tulipanes sellaron el pase a la final gracias a dos goles que rompieron el encuentro mediada la segunda mitad. Uno de ellos en fuera de juego, todo hay que decirlo, pero no es de extrañar, puesto que no hay encuentro en Sudáfrica sin polémica y gol en situación antirreglamentaria.

Uruguay pagó la cantidad de bajas que tenía, especialmente la de Luis Suárez, ya que sin él se hacen más notables los problemas del centro del campo para crear juego. Cuando el punta del Ajax y Forlán están sobre el campo les llegan más balones -siempre en largo-, pero son capaces de retener el esférico y esperar a que se incorporen sus compañeros desde atrás, o bien se la juegan individualmente, como tantas veces han hecho en el campeonato.

Holanda fue un muro imposible de superar para los americanos, que hasta ayer no se habían enfrentado a ninguno de los cocos del Mundial. No habían perdido ningún partido, pero se vieron superados a las primeras de cambio por una selección con más calidad que la celeste. Eso sí, hay que destacar el gran partido que hizo Uruguay en defensa. El primer gol que encajaron era imparable, el segundo un churro y el tercero un golazo e imparable también. Eché en falta un arreón final antes de que Uruguay consiguiera el 2-3, pero los de Tabárez demostraron que llegaron a las semifinales faltos de gasolina.

32 años después Holanda volverá a disputar una final mundialista. Está ahí con todo merecimiento, pero salvo la segunda parte ante Brasil su juego ha sido monótono y aburrido. Es impresionante que Van Bommel no haya sido expulsado en todo el Mundial, porque ha sido el que más cera ha repartido con diferencia. Ni él ni De Jong -ayer De Zeeuv- son capaces de tomar las riendas de un partido y crear algo de juego. Los cuatro de delante están aislados, pero tienen tanta calidad que son capaces de desnivelar un partido en cualquier momento.

Esas son las cartas de Holanda para el partido del domingo. Tienen sus opciones, pero creo que el otro finalista, sea cual sea, tiene más papeletas que los tulipanes para llevarse la ansiada Copa del Mundo.

Polos opuestos buscando la gloria


La cenicienta del Mundial y Holanda buscarán esta noche el pase a la final del campeonato. Son dos selecciones que hace tiempo que no alcanzan la gloria mundialista, especialmente Uruguay, que consiguió su segundo y último título allá por 1950, gracias al célebre maracanazo. En 1970 volvieron a las semifinales, pero se quedaron a las puertas de la final ante la mejor selección brasileña de la historia. Aquel partido pasó a la historia por la excesiva dureza con la que se emplearon los uruguayos y por el no-gol de Pelé a Mazurkievicz. Desde entonces la celeste pasó por los Mundiales con más pena que gloria, pero en Sudáfrica están dispuestos a convertirse en los nuevos héroes de su país.

La historia de Holanda es bien distinta. Opuesta a la de Uruguay, porque con el ocaso charrúa llegó el esplendor de los tulipanes, que alcanzaron las finales de 1974 y 1978, cayendo en ambas ante Alemania y Argentina, respectivamente. Tras ‘la naranja mecánica’ han seguido cosechando buenas actuaciones, pero sin premio. Siempre se ha dicho que la historia le debe un título a Holanda gracias a su importancia en el fútbol moderno y al excelente campeonato que realizaron en 1974, pero esta nueva generación está convencida de hacer los méritos suficientes para alzar la copa el próximo domingo.

Dos equipos y un mismo objetivo. Todo el mundo da como clara favorita a la selección ‘oranje’, pero no se puede subestimar a los hombres de Tabárez. Cierto es que han tenido un camino más sencillo hasta la final (Corea del Sur, Ghana) y que han tenido que recurrir a la prórroga en los dos partidos, pero si algo tiene Uruguay es corazón, y son capaces de morir en el Green Point de Ciudad del Cabo esta noche si es necesario.

El principal problema de Uruguay es la cantidad de bajas que tiene, porque no podrá contar con varios de sus titulares, entre otros Lugano y Luis Suárez, dos de sus jugadores más importantes. Aún así, los sudamericanos seguirán siendo peligrosos y aprovecharán sus armas, especialmente el contragolpe con Forlán y Cavani como máximos estiletes.

Holanda es la favorita y debe demostrarlo. Su segunda parte ante Brasil fue excepcional y hoy deberá refrendarlo. Sneijder y Robben están en el mejor momento de sus carreras y son las principales bazas con las que Van Maarwijk cuenta para acceder a la ansiada final. También pueden recurrir al corazón y a la raza, pero su principal argumento es el fútbol. Confían en recuperar para la causa a Van Persie, el Torres holandés. El delantero del Arsenal llegó a Sudáfrica después de varios meses lesionado y ha demostrado que no está en forma, como su colega del Liverpool, aunque él ha marcado un gol en el Mundial y Torres aún no se ha estrenado.

La suerte está echada. Dos equipos en busca de un sueño, esta noche a las 20:30. No os lo perdáis!!!

Épica, héroes y sueños


La imagen de Luis Suárez, llorando desconsoladamente camino de los vestuarios después de haber evitado un gol con la mano en el último minuto de la prórroga, fue el momento más sobrecogedor del Mundial. Pero el fútbol tiene estas cosas, que todo cambia en una décima de segundo y lo que era negro se convierte en blanco.

Suárez lloraba, probablemente por la roja, pero Gyan falló el penalti y las lágrimas de tristeza se convirtieron en una alegría inusitada, porque su “parada” le dio a Uruguay la posibilidad de luchar de nuevo por las semifinales, cuando tenían prácticamente los dos pies fuera de Sudáfrica. El delantero del Ajax recurrió a lo único que podía y ya es un ídolo en su país. La mano de Luis pasará a la historia de los Mundiales como lo hizo la de Maradona allá por el 86. Uruguay jugará las semifinales 40 años después gracias a Luis Suárez, aunque él se las perderá por sanción.

La cruz se la llevó Ghana. Todo un continente les apoyaba, pero el destino no quiso que un equipo africano se clasificase para las semifinales por primera vez. Gyan lo tuvo en sus pies, pero mandó el penalti al cielo de Johannesburgo, con escala previa en el larguero. Pudo ser el héroe, pero ese papel le tocó a Luis Suárez. Gyan ha hecho una Copa del Mundo colosal, pero se marcha por la puerta de atrás, a pesar de que minutos después marcó el penalti que le correspondía en la tanda.

Es difícil recordar un momento semejante en un partido, pero a mi me recordó a la final de la Champions del 98 entre el Bayern y el Manchester, en la que los ingleses dieron la vuelta al partido gracias a dos goles en el descuento. El fútbol es así de duro en ocasiones, pero si no te toca sufrir un momento así, es maravilloso.

Aquí os dejo el enlace del resumen del partido. No os lo perdáis, merece la pena.

Épicos también son los partidos entre Argentina y Alemania. Mucho se ha hablado de los duelos entre los sudamericanos e Inglaterra, pero se han medido varias veces más contra los teutones, en duelos en los que siempre saltan chispas. El último fue hace cuatro años, también en cuartos de final, en el Olímpico de Berlín y los anfitriones pasaron a la siguiente ronda, pero los dos anteriores duelos fueron para decidir al campeón del torneo, en 1986 y en 1990, casi nada.

El de hoy “sólo” decidirá un semifinalista, pero se presenta un partido de muchos quilates. Messi, según nos ha ido contando a lo largo de la semana en su recién estrenada cuenta de Twitter, ha estado con fiebre, pero jugará seguro. El 10 de Argentina será la estrella que más brille en un firmamento en el que también destacan Higuaín, Tévez, Ozil, Müller o Klose, es decir, dos ataques de auténtico infarto.

Pero probablemente el partido se decida en las defensas. La que mejor sepa parar a sus rivales tendrá mucho ganado. En teoría Alemania tiene mejor bloque, son más fiables y han jugado a las mil maravillas durante todo el Mundial. Pero el principal problema de Alemania se llama Leo Messi, porque cuando él está sobre el césped cualquier cosa puede pasar. Todavía no ha tenido un gran actuación en la Copa del Mundo. Puede llegar esta tarde, y los germanos saben que si es así harán las maletas porque Messi es el mejor y cuando está fino no se le puede parar.

El primer paso para soñar

España también tiene que recurrir a la épica. En 1950 consiguió su mejor posición en un Mundial al terminar cuarto, pero entonces el formato era diferente al actual y no había semifinales. La Roja busca alcanzar una ronda desconocida y superar el fantasma de cuartos. Ya se consiguió en la Eurocopa y ahora tratarán de hacer lo propio en un Mundial. Es el primer paso para soñar.

Brasil era el coco del torneo, para que nos vamos a engañar. Con la victoria de ayer de Holanda todos soñamos con el título. Brasil parecía un muro insuperable, pero los tulipanes consiguieron que nos viniéramos arriba y dejaron el camino al título más allanado. Pero hay que ir paso a paso. El primero se dio ante Portugal ganando un partido durísimo. El de esta noche será muy similar, pero España mejora en cada partido, nuestros jugadores están convencidos de que el sueño es posible y cada vez están más cerca.

La mejor selección española de la historia quiere hacer algo grande en este Mundial. Quedan tres partidos y las sensaciones cada vez son mejores y además cuentan con Villa, un delantero que cuando está en racha es imparable, como está demostrando en cada encuentro. Seguimos esperando a Torres, pero todo el país confía en que el momento de ‘el Niño’ llegará, o al menos eso esperamos. Lo bueno es que España ha demostrado que no solo son once, sino que también se puede contar con los suplentes, como bien demostró Llorente ante Portugal. Lo que me preocupa es la escasa participación de Cesc y Silva, dos talentos a los que Del Bosque tiene apolillados en el banquillo.

Debemos confiar en el talento de España, tener paciencia para superar a Paraguay y seguir soñando, que la meta está cerca.

Holanda mata a Brasil a lo Dunga


En el minuto 68 de partido, Brasil recibió el segundo gol holandés y por primera vez en todo el torneo iba por debajo en el marcador. Dunga debía reaccionar y miró a su izquierda. Allí estaban: Josue, Baptista, Kleberson, Grafite, Nilmar, Tiago Silva, Luisao, Doni y Aurelio Gomes. Es decir, dos porteros, dos centrales, dos centrocampistas defensivos, un mediapunta llegador y dos delanteros. El único con un poco de calidad para cambiar las cosas era el delantero del Villarreal Nilmar, que entró por Luis Fabiano, a doce minutos del final.

Para entendernos, el adalid del fútbol ofensivo, cuando necesitaba remontar el encuentro retiró del campo al delantero del equipo para meter un segundo punta. En el tiempo que Nilmar estuvo sobre el césped Brasil no puso en apuros a Stekelemburg, como en toda la segunda parte, pero esa es otra historia.

Porque para entender la eliminación de Brasil hay que remontarse a la primera parte. Holanda cometió un fallo clamoroso, al no presionar a Felipe Melo en el centro del campo perimiténdole dar un pase que dejó solo a Robinho ante Stekelemburg. El delantero no falló y los jugadores de Brasil se juntaron para hacer una piña y celebrar el tanto como sí ya estuvieran clasificados, botando en un extremo del campo. Daba la sensación de que estaban clasificados para la final, pero no, sólo se habían adelantado en el marcador. Hay que reconocer que la canarinha dominó la primera parte, pero siendo un equipo de Dunga al 100%, aprovechando los errores rivales y saliendo con velocidad a la contra.

Todo hacía indicar en el descanso que el partido seguiría igual, pero Holanda cambió tras la reanudación. Dominó el encuentro y aumentó el ritmo del juego, lo que desesperó a los brasileños, especialmente a Bastos, que no supo detener a Robben mas que con patadas, y a Melo, que en cada jugada se volvía un poco más loco hasta que acabó expulsado. Poco a poco Holanda se fue adueñando del balón, pero sin tener ocasiones claras. En una de las múltiples faltas de Bastos a Robben, Sneijder la puso y entre Melo y Julio César consiguieron que el Jabulani llegase a la red.

El gol fue como una puñalada en el corazón carioca, que no se sobrepuso al empate y minutos después llegó el segundo tanto oranje, en una de las jugadas que más le gusta a Dunga: un córner. El juego aéreo era uno de los puntos fuertes de la selección brasileña más italiana de la historia y curiosamente la eliminación llegó así, con un bajito como Sneijder -el más listo sobre el campo-, rematando un balón dentro del área con su 1’70 de estatura.

A partir de ahí Brasil fue un cadáver. No tenía recursos para dar la vuelta a la situación. Dunga miró a su izquierda y al contemplar el banquillo se dio cuenta de que sus ideas defensivas le habían traicionado. Su convocatoria estaba configurada para aguantar y aprovechar las contras, no para dominar un encuentro y mover el balón. El ya ex seleccionador brasileño murió fiel a su estilo, retirando un delantero para poner otro, y con los mismos defensas del principio del encuentro. Esperemos que haya aprendido la lección de que la mejor defensa es un buen ataque, pero dudo que Dunga renuncie a su catenaccio.

Robben contra la monotonía


Los cuartos de final ya están aquí. A partir de ahora un error te puede mandar a casa y con lo que hay en juego, y visto lo poco que han arriesgado las selecciones hasta el momento, tiende a indicar que podemos estar ante unos partidos aburridos y con poco goles.

Brasil-Holanda

Un clásico de los últimos mundiales. Se midieron en el 94 y en el 98 y siempre son partidos interesantes. Brasil debe refrendar la gran imagen mostrada en octavos ante la única selección que ha ganado todos los partidos del campeonato, junto con Argentina.

Los dos equipos tienen un potencial ofensivo impresionante, pero atrás los brasileños son mucho más fuertes y sólidos, ya que la defensa oranje ha permitido más ocasiones de gol que sus rivales. Sin embargo Van Maarwijk dispone de un arma letal: Arjen Robben. El extremo es uno de esos jugadores capaces de desestabilizar un partido o de ganarlo en una sola acción. El problema es que en ocasiones peca de individualismo. Si el jugador del Bayern consiguiera desequilibrar y hacer jugar a sus compañeros en vez de acabar él todas las jugadas sería mucho más productivo para su selección. Lo mejor para Holanda es que Robben se emparejará con Bastos, la pieza más débil de la zaga brasileña. Pero Dunga sabe perfectamente que es ahí donde le pueden hacer daño, por lo que las ayudas al lateral izquierdo serán constantes durante todo el partido. Habrá que ver cuantas veces es capaz de encarar Robben a sólo un defensa amarillo.

¿Y Brasil que? Pues agazapadito atrás y a esperar su oportunidad a la contra, que llegará, sin duda. Esas son sus armas y confían en ellas para llegar a la final.

Uruguay se mide a un continente

Ghana es el único equipo africano que sigue vivo en la competición. Pese a que el partido es en Sudáfrica ellos jugarán en casa, puesto que cuentan con el apoyo del país anfitrión. Uruguay busca reverdecer viejos laureles, ya que no llegan a semifinales desde 1950. Si Ghana supera a los charrúas será la primera selección del continente en llegar a los cuatro últimos partidos. El récord hasta ahora lo tenía Camerún en 1990, cuando cayeron en cuartos ante Inglaterra en la prórroga de un partido épico. Lo que está claro es que será un partido a vida o muerte, con dos selecciones que disputan todos los balones hasta la extenuación. Ghana es un buen equipo, pero creo que los tres de arriba de Uruguay marcarán las diferencias.

Volver a soñar dos años después


Solo quedan dos cuartofinalistas por decidir, pero todas nuestras miras están puestas en el partido de las 20:30. Antes se medirán Japón y Paraguay, pero será un mero aperitivo antes del partidazo de esta noche. El honor ibérico está en juego, pero eso es lo de menos.

No hay favorito para el duelo
. En teoría lo es España, pero no ha hecho méritos en el Mundial para ser más favorito que Portugal. Trato de imaginarme como va a ser el partido y no veo a Queiroz jugándole a España de tú a tú. Creo que seguirá el ejemplo de Suiza y esperará encerrado atrás. “Si a Suiza le ha funcionado, porqué no me va a funcionar a mi, que tengo mejor equipo” pensará el técnico luso, que no va a arriesgar ni lo más mínimo. Si a Queiroz le ofrecen ahora mismo llegar a penaltis firma con sangre, sin duda.

De lo que estoy seguro es de que será un partido durísimo. Portugal tiene una defensa espectacular, muy dura y física. Los nuestros deberán hilar fino para hacer daño a una zaga hecha a prueba de bombas. Ese será el plan de los portugueses, resistir, robar y salir a la contra con Cristiano. Y a España no le queda otra que la paciencia, tocar, tocar y tocar hasta encontrar el hueco, que aparecerá. Estar concentrados atrás para resistir las embestidas de CR7, que esperemos que siga tan “acertado” como hasta ahora. El luso ha sido, con diferencia, el jugador más individualista de lo que llevamos de campeonato y no pasa el balón ni a tiros. Hay que confiar en Ramos, Puyol y Piqué, que seguro que son capaces de frenarle.

Pero esta noche es especial para Fernando Torres. Qué mejor día que hoy, dos años después del gol de Viena, para volver a mojar con La Roja. Todas las miradas estarán centradas en el delantero del Liverpool, pero que nadie se olvide de DV7, que está enrrachado, y cuando el delantero español está así los porteros rivales tiemblan. Esperemos que siga la racha y España pase a cuartos.

Brasil se quita la careta


La canarinha ha demostrado esta noche que es la gran candidata al título. Han pasado por encima de Chile y se medirán a Holanda, que ha hecho lo propio con Eslovaquia.

En los tres partidos anteriores Brasil había jugado a medio gas, con un ritmo lento y al tran-tran. Hoy se ha quitado la careta y ha mostrado su mejor cara. Ramires entro por Melo, Alves por Elano y Robinho volvió al once, gracias a estos tres jugadores la verdeamarelha se volvió mucho más dinámica, con jugadores cambiando de posición constantemente y moviéndose con velocidad en el centro del campo. Brasil arriba tiene dinamita, no es Argentina, pero con espacios te mata.

Chile ha aguantado bien cuando el marcador estaba igualado, pero en cuanto Cris marcó el 1-0 el partido terminó. Cuatro minutos después, en una contra, llegó el 2-0 obra de Luis Fabiano, con lo que las opciones chilenas murieron definitivamente. Tras el descanso Brasil tenía el partido donde quería, con ventaja en el marcador, defendiendo y saliendo a la contra.

Los de atrás dan una seguridad increíble, y si esto fuera poco tienen a Julio César, que en estos momentos es el mejor portero del mundo. Cuando los cuatro de la zaga permiten llegar a los rivales aparece él para acabar con cualquier atisbo de reacción. Brasil es el bloque más solido y fiable del Mundial, ya que apenas conceden oportunidades y ante la menor ocasión ya han clavado el golito con el que jugar más tranquilos. Me gustaría saber como jugarían con el marcador en contra, pero probablemente lo harían como lo han hecho hoy cuando el marcador todavía estaba igualado.

Ante España Chile me pareció un equipazo, pero hoy ha decepcionado. Ni rastro de la presión asfixiante que no dejaba tocar al rival, ni tampoco se han empleado con la dureza que jugaron contra España. Eso quizá haya tenido que ver con que el carnicero Waldo Ponce no ha podido estar por acumulación de tarjetas. Bielsa ha acabado desesperado, pero sus jugadores se han visto totalmente superados por sus rivales y finalmente han acabado desesperados ante el poderío brasileño. Mucho me temo que estamos ante la primera final entre Brasil y Argentina.

Pero el antídoto de los de Dunga puede estar en cuartos, ya que se medirán a Arjen Robben. El holandés ha hecho un partidazo y es uno de los pocos jugadores de ganar un encuentro él solito. Holanda me sigue dejando muchas dudas. Han ganado todos sus partidos, pero da la sensación de que pueden hacer mucho más, pero se conforman con muy poco. Si el extremo del Bayern tiene el día le puede hacer muchísimo daño a la zaga brasileña, pero no veo al resto del equipo lo suficientemente fiable. Además, siempre dejan a sus rivales crear varias ocasiones claras de gol, que ante un equipo grande lo pueden pagar. Creía que el juego oranje iba a ser mucho más atractivo en el campeonato del mundo, pero se han mostrado timoratos y dando la sensación de que juegan con el freno de mano echado. Esperemos que ante Brasil se suelten la coleta y veamos un partido grande.