Montanier, de villano a héroe


La imagen que mejor refleja la temporada de la Real Sociedad

La imagen que mejor refleja la temporada de la Real Sociedad

En el partido del Benito Villamarín de la pasada campaña Montanier tocó fondo en el banquillo de la Real Sociedad. Un gol de Iñigo Martínez desde el centro del campo en el descuento le salvó de ser cesado. No me atrevería a decir que la mayoría, pero sí una buena parte de la afición quería –pese a esa victoria y las posteriores– que dejase de entrenar al equipo. Si después de ese partido alguien me dice que año y medio después Montanier iba a dejar al equipo en la Champions le hubiera tomado por loco, pero de remate.

Hay que reconocer que nunca ha tenido el apoyo masivo de la afición, eso está claro. Llegó como un auténtico desconocido y se le vendió como el nuevo Guardiola, lo que contribuyó a que el nivel de exigencia hacia él y el equipo aumentara considerablemente. La victoria en el primer partido de Liga en Gijón y el posterior empate a 2 en Anoeta frente al Barcelona le hicieron ganar crédito, pero pronto empezó a tomar decisiones extrañas y a presentar onces un tanto raros. Ante el Madrid en Anoeta sacó una alineación plagada de defensas y sin recursos ofensivos, demostrando su temor al equipo de Mourinho. Como era de esperar se perdió, pero se perdió dando una imagen muy triste. Es probable que el público de Anoeta nunca le perdonase a Montanier que no saliera a enfrentarse al Madrid, un equipo al que la Real siempre le planta cara en su estadio.

A grandes rasgos la primera temporada de Montanier en Anoeta no fue buena. De no tener firmado un segundo año de contrato es probable que no hubiera seguido, porque se negoció con otros entrenadores y decidieron seguir con el francés al no aceptar ninguno el cargo. Lo mejor que hizo ese año el técnico galo fue confiar ciegamente en dos jóvenes como Illarramendi e Iñigo Martínez, haciéndoles titulares desde el primer momento y conseguir que el equipo jugase muy bien en algunos partidos, un anticipo de lo que podría ser la siguiente temporada.

Del Villamarín a La Rosaleda

Si en su primera temporada el del Villamarín fue un partido clave, en la segunda lo fue el de Málaga. La situación era similar, con el equipo casi en descenso y sin haber puntuado fuera de casa. En algunos partidos se había jugado bien, pero el conjunto de Montanier parecía incapaz de encadenar dos resultados positivos. Esa tendencia cambió en La Rosaleda ante un Málaga que había ganado todos sus partidos de Champions hasta la fecha. En los encuentros posteriores se empezó a vislumbrar la Real que maravillaría en la segunda vuelta.

Antes de ganar en Málaga la Real firmó el que pudo ser el peor partido de la era Montanier, en Anoeta ante el colista Espanyol. Con un juego paupérrimo, con Markel como único mediocentro y Estrada de interior derecho, el público del estadio donostiarra presenció un espectáculo dantesco. El fútbol brilló por su ausencia.

Aquel día, futbolísticamente hablando se tocó fondo, pero en Málaga Montanier decidió cambiar el esquema y poner dos mediocentros en lugar de uno solo. Illarramendi y Pardo dominaron el encuentro de la Rosaleda a su antojo, como sucedió en los partidos posteriores. Ahí empezó el auténtico cambio del equipo, se pasó del inamovible 4-3-3 a un 4-2-3-1 con multitud de variables.

‘Showtime’en Anoeta

Los jugadores se empezaron a sentir más cómodos sobre el césped y con el balón, por lo que los resultados no tardaron en llegar. A medida que se ganaban partidos la confianza crecía y el juego cada vez era mejor, llegando a ofrecer auténticos recitales en algunos encuentros. Hubo media hora ante el Valladolid y el primer tiempo ante el Málaga en Anoeta que la Real pareció un huracán, goleando a sus rivales sin compasión alguna.

Sin embargo creo que el partido más importante del año fue el primero de la segunda vuelta, en casa, ante el imbatible Barça, y para colmo la víspera de San Sebastián, el día más especial del año para cualquier donostiarra. Los de Tito habían ganado todos los encuentros ligueros salvo el choque ante el Madrid, que acabó en tablas, y sólo habían perdido ante el Celtic en Champions. Parecía que el récord de imbatibilidad de la Real de 1980 peligraba –así era porque daba la sensación de que nadie podía ganarles- pero Anoeta vivió una tarde legendaria con una remontada de ensueño culminada con el gol de Agirretxe, un gol que ya está en la historia txuriurdin en uno de los puestos de privilegio.

Es difícil quedarse con un solo encuentro de la temporada. Cada uno tendrá su partido especial, el que más le emocionó, pero yo no recuerdo ningún año que la Real haya firmado tantos partidos épicos. Ante el Valencia se vivió un ambiente en Anoeta como pocas veces se recuerdan, con una comunión absoluta entre grada y equipo. Pasó lo mismo ante el Madrid, que se escapó vivo del feudo donostiarra gracias a Diego López. Ese gol en el descuento de Xabi Prieto que le dio la vida a la Real valió media Champions. Gracias a ese gol se siguió creyendo que el sueño era posible.

Es una pena que Montanier no se pudiera despedir de Anoeta brindando una victoria a la afición ante el todopoderoso Real Madrid, pero el brillante juego del equipo, la trayectoria y la clasificación para la Champions merecían otra despedida. Montanier se fue de Anoeta como llegó, sin hacer ruido, cediendo el protagonismo a los jugadores. Y ese es su gran legado al frente de la Real. Deja un equipo hecho, que juega a las mil maravillas y a unos jugadores que han crecido muchísimo en estas dos temporadas. Todos ellos han mostrado su mejor nivel de la mano del entrenador de Vernon, lo que habla muy bien a favor de Monty.

Reconozco que mis críticas muchas veces pudieran ser excesivas. Probablemente me pasé, pero yo creía en el equipo y en los jugadores, de ahí que mis críticas fueran tan duras. Sabía que la Real tenía unos jugadores fantásticos y que se podía sacar mayor rendimiento del que se sacaba en determinados momentos.

Pero lo que me ha sorprendido gratamente, y no lo esperaba, ha sido la temporada de Carlos Martínez y Agirretxe. Me trago una por una todas mis palabras, porque no daba un duro por ellos y Montanier ha conseguido que alcancen un nivel de Selección, y eso es fruto de la confianza depositada por el entrenador y el trabajo realizado en Zubieta.

Montanier se va como un señor. En su debe queda haberle dado más minutos a Pardo, pero la consagración del riojano la disfrutará el próximo entrenador. El francés se marcha al Rennes haciendo el mejor trabajo posible en la Real. Es imposible mejorar lo conseguido y él se marcha en la cresta de la ola. Mejor irse como un héroe a volver a convertirse en villano.

Merçi beaucoup Philippe

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La Real enseña el camino


Prieto sigue aumentando su leyenda en Madrid

Prieto sigue aumentando su leyenda en Madrid

La Real Sociedad volvió a hacer este fin de semana lo que ningún equipo había conseguido esta liga: ganar al Atlético en el Calderón. Después de la machada de superar al invicto Barça en Anoeta los de Montanier se propusieron el más difícil todavía y se marcaron una machada de las que tardan en olvidarse.

Ganar la misma temporada en la Rosaleda, Mestalla, San Mamés y el Calderón está al alcance de muy pocos conjuntos. Estos cuatro estadios han albergado competiciones europeas esta campaña, lo que le da todavía más valor a la gesta de la Real. Eran, teóricamente, equipos superiores con un presupuesto mucho mayor, pero el equipo de Montanier ha sabido crecer e imponerse en campos en los que es muy difícil puntuar.

El Calderón era el estadio más inexpugnable de la Liga. Las cifras están ahí. El Atlético había ganado los 14 partidos que había disputado allí, hasta que llegó la Real. Después de silenciar Bilbao con aquel memorable 1-3 cualquier realista soñaba con hacer algo grande a orillas del Manzanares.

Lo que parecía una quimera se consiguió. En un encuentro muy duro y ante un rival que peleaba todos los balones como si fueran el último se consiguió una victoria de categoría. Si hace una semana decíamos que el equipo no había defendido bien ante el Betis, en el Calderón sucedió todo lo contrario. La misión era dejar la portería a cero y los soldados de Monty se empeñaron en llevarla a cabo.

El técnico francés quiso reforzar el centro del campo y dejó a Agirretxe en el banco y dio entrada a Illarramendi, ausente ante el Betis por lesión. Con un hombre más en medio se perdió llegada y los atacantes apenas pusieron en apuros a un Courtois que sólo había  recibido cinco goles en casa.

La primera parte tuvo poco fútbol. Muchos balones disputados, pero la Real se defendía bien y el Atlético lo intentó desde lejos al no poder penetrar en la defensa blanquiazul. Lo más destacable fue una entrada de Arda Turan a Illarramendi con los tacos por delante que podía haber lesionado al mutrikuarra. Ayza Gámez lo vio, pero no se atrevió a expulsar al turco, que no debió llegar al descanso porque hizo una falta clara a Vela al borde del área y en la falta posterior golpeó el balón con la mano. Tampoco era de esperar que Ayza echase una mano a la Real.

La Real ya es capaz de ganar en cualquier campo

La Real ya es capaz de ganar en cualquier campo

Tras el descanso el Atlético salió enchufadísimo y con la misión de batir a Bravo lo antes posible. Fueron los minutos más complicados del partido porque la Real no estuvo tan fina como en la primera parte. Cuando parecía que el gol del Atlético no tardaría en llegar la Real pegó su zarpazo. Griezmann montó la contra y puso un balón a Prieto que se quedó solo delante de Courtois al que batió por bajo. Era el cuarto gol del capitán realista en Madrid en dos meses, se crece cuando juega allí. Es justo decir que el linier no vio que Prieto estaba en fuera de juego cuando Griezmann le dio el pase, pero no es un error que se le pueda achacar a Ayza Gámez, sino a su auxiliar.

Con el 0-1 en el marcador la Real se dedicó a defender y a hacer lo que hacen muchos equipos en Anoeta, pertrecharse delante del portero en dos líneas muy difíciles de batir. En el Calderón quedó demostrado que es muy complicado crear ocasiones cuando un equipo se sitúa así. El Atlético tuvo oportunidades para empatar, no muchas, pero alguna tuvo. Entre Bravo y unos defensas que estuvieron sobresalientes consiguieron mantener la puerta a cero y llevarse los tres puntos a San Sebastián.

Los realistas no se llevaron más puntos de milagro de Madrid, puesto que Diego Costa pisó a propósito a Agirretxe cuando el de Usurbil estaba en el suelo. El árbitro vio la acción pero no consideró oportuno expulsar al brasileño, al que sus malas artes empañan el excelente futbolista que es.

Hay que pensar ya en el Valladolid y en sumar los tres puntos en Anoeta. Los dos últimos partidos ante Betis y Levante se saldaron en empates, por lo que es fundamental volver a ganar en casa.

Homenaje al fútbol ofensivo en Anoeta


Los jugadores realistas celebran uno de los goles conseguidos ante el Betis.

Los jugadores realistas celebran uno de los goles conseguidos ante el Betis.

Cualquier amante del fútbol defensivo se hubiera vuelto loco ayer en Anoeta. La Real Sociedad y el Betis firmaron tablas (3-3) después de un combate entre dos púgiles que buscaron la victoria en todo momento. Los realistas se dejaron contagiar del fútbol sin control y vertiginoso de los verdiblancos para el disfrute de los aficionados, ya que ambos conjuntos disputaron el partido más divertido de toda la temporada con mucha diferencia.

Triunfaron los ataques sobre las defensas como demuestra el marcador, pero el descontrol fue tal que es difícil asegurar que alguno de los dos equipos jugó bien. En ataque desde luego, pero las dos defensas dejaron mucho que desear.

Anoeta fue una pradera en la que todos los jugadores iban de un lado a otro sin descanso. Es muy complicado disfrutar de un partido con semejante ritmo durante los noventa minutos. Ni el más viejo del lugar recuerda un partido en San Sebastián con más llegadas a las áreas, aunque los porteros tampoco tuvieron que intervenir en exceso.

El problema de los dos equipos fue que estaban tan preocupados por atacar que dejaban descubiertas las defensas. Los centrocampistas no daban a basto ante las continuas avalanchas rivales. Markel hizo lo que pudo y más teniendo en cuenta que los cuatro de arriba y Zurutuza apenas le ayudaron en las tareas defensivas.

El partido comenzó con el Betis mandando aunque la Real llegaba más. Suyas fueron las primeras ocasiones claras, pero Adrián y el linier impidieron que los locales se adelantasen en el marcador. El juez de línea no estuvo nada acertado y señaló varios fueras de juego que no eran. Uno de ellos anuló un golazo de Griezmann que hubiera puesto a la Real por delante. Fue un remate espectacular del galo, que recordó al segundo gol de Balotelli en la semifinal de la Eurocopa ante Alemania.

Antoine está de vuelta, gran noticia para la Real.

Antoine está de vuelta, gran noticia para la Real.

Los de Montanier merecieron mejor suerte en la primera parte. Se fueron al descanso por detrás en el marcador, pero bien pudo ser al revés. Tras un remate al palo de Agirretxe el Betis inauguró el marcador en una contra en la que la Real no replegó bien y Jorge Molina encontró el hueco para plantarse delante de Bravo y batirle sin dificultad.

Anoeta ovacionó a su equipo cuando se retiró en el descanso. No tuvieron suerte, pero lo habían intentado por todos los medios. Esos animos calaron en los jugadores realistas, como bien demostraron en la reanudación.

Mikel González puso un borrón a su excelente trayectoria en el segundo gol del Betis. Involuntariamente hizo un sombrero a Bravo y Pabón, que estuvo en todos lados, aprovechó el regalo. Antes de que los visitantes pudiesen darse cuenta de la situación en la que estaban, Vela acortó diferencias al enganchar un balón dentro del área a bote pronto.

El partido entró en una espiral de goles y ocasiones que duró los veinte primeros minutos del segundo acto. Iñigo Martínez empató el partido rematando completamente solo un córner y once minutos después de que Vela marcase, Prieto puso por delante a su equipo gracias a un penalti regalado por el árbitro. Iglesias Villanueva consideró que Ángel golpeó el balón con el brazo dentro del área, pero la jugada es dudosa.

En ese momento la Real debió detener el partido y cortar el ritmo al que se estaba jugando, justo lo que el Betis no supo hacer, pero no tenía sobre el campo ningún jugador capacitado para hacerlo. Ni Markel ni Zurutuza saben y Pardo estaba en el banquillo. Los donostiarras echaron en falta a un Illarramendi que no pudo jugar por lesión y que es el único capaz de mandar y de hacer jugar al ritmo que él marca. Son muchos los aficionados realistas que piensan que con el rubio de Mutriku se hubiera ganado el encuentro, y probablemente no les falte razón, pero es imposible saberlo.

¿Por qué todos los jugones sonríen igual? Cuando Vela sonríe así, el rival tiembla.

¿Por qué todos los jugones sonríen igual? Cuando Vela sonríe así, el rival tiembla.

Los goles no terminaron con el de Prieto. Pabón puso el empate definitivo en el marcador en el minuto 66. El partido más loco de la historia de Anoeta vivió 20 minutos de frenesí con cinco goles, lo nunca visto. El desgaste había sido tal que los calambres no tardaron en llegar. Vela acabó agotado pero fue el realista más activo. Fue decisivo en los tres goles realistas: marcó el primero, dio el segundo y participó en la jugada del penalti. Es el jugador más en forma y decisivo de la plantilla. Demostró su implicación buscando el cuarto gol cuando no le quedaban fuerzas, encarando una y otra vez a cuantos defensas le salían al paso. No consiguió su objetivo, pero Anoeta valoró el partidazo del azteca. Vela es un lujo para la Real y para la Liga española.

Este próximo domingo la Real tiene un examen complicado, una autentica prueba de madurez. Visita el Vicente Calderón, feudo de un Atlético de Madrid que cuenta por victorias los partidos ligueros jugados allí. Si la Real quiere jugar en Europa debe demostrar a orillas del Manzanares que está capacitada para ello ante un equipo que no le va a regalar absolutamente nada. Pero si se ganó al invencible Barça y se hizo lo propio en San Mamés, ¿por qué no se va a ganar en el Calderón?  

La Real se despide de San Mamés a lo grande (1-3)


Una victoria histórica

Una victoria histórica

Cuando a media tarde el twittero Txitxo Díaz (@txitxoirun) adelantó que Montanier había decidido dejar a Vela en el banquillo pensé que el francés se había vuelto loco, y no fui el único. “Montanier se inmola en La Catedral” podía haber sido el título de este texto, pero una vez visto el partido el titular correcto debió ser: “Montanier gana a la ruleta rusa en San Mamés”. El técnico de Vernon fue uno de los protagonistas del derbi, de eso no cabe la menor duda, pero vamos por partes.

Vela fue suplente, por lo que la Real Sociedad empezó el partido dando ventaja al Athletic. ¿Qué pasaría si Mourinho dejase a Cristiano en el banquillo o Roura a Messi en el partido del martes? Mejor no pensarlo, pero es lo que hizo Montanier. Reservar a su máximo goleador y jugador más desequilibrante por decisión técnica. La jugada le salió redonda, pero el tiro también le pudo salir por la culata, porque la Real sin Vela no fue superior al equipo bilbaíno. 

El guión de la primera parte fue el esperado por todos, Montanier incluido. Dominio inicial del Athletic más por casta que por fútbol. Los de Bielsa llegaban al Derbi después de dos derrotas consecutivas y con muchísimas dudas. El técnico rosarino volvió a apostar por Raúl Fernández en la portería, que no se estrenaba en un partido de estas características, pero su inexperiencia resultó decisiva en la segunda parte.

En el primer acto se jugó el partido que Bielsa había diseñado, un correcalles constante sin ningún tipo de control, exactamente lo que más le podía perjudicar a la Real, que necesitaba que Illarramendi se hiciera con el mando del partido, pero con la velocidad a la que jugaban ambos conjuntos era misión imposible tratar de ralentizarlo.

El Athletic llegaba más y creaba más ocasiones, pero Bravo estuvo seguro y desvió todas las que fueron a puerta. Nada pudo hacer ante el obús de Ibai Gómez, uno de los goles de la Liga sin discusión. El rojiblanco emperchó un centro desde la banda izquierda según le llegó y Bravo sólo pudo aplaudir. Un golazo en toda regla.

El partido se ponía complicado para la Real, por debajo en el marcador y con un ambiente de lo más hostil en contra. Pero este equipo ha progresado mucho en estos meses. El año pasado en esa situación el segundo gol no hubiera tardado en llegar debido a la debilidad anímica del equipo, pero en San Mamés quedó claro que las cosas han cambiado, el equipo ha madurado. La demostración de ello fue que en vez de perder la cara al partido se fueron a por el Athletic sin nada que temer.

Griezmann volvió en el momento más oportuno

Griezmann volvió en el momento más oportuno

Griezmann sólo tardo tres minutos en empatar y silenció La Catedral. El Athletic empezaba a perder el último Derbi que se disputaba en su estadio. Chory Castro le puso un excelente balón al francés, un centro que hubiera firmado el mismísimo Javi De Pedro, que el ‘7’ cabeceó a la red.

A pesar de que el Athletic había hecho más méritos para llegar al descanso con ventaja, el marcador señalaba 1-1 al término de los primeros 45 minutos. Para unos el resultado era injusto, mientras que para los otros era excesivo premio para el juego que habían realizado.

Apoteosis realista

La segunda mitad fue totalmente opuesta a la primera. La Real se hizo dueña del balón y aunque la posesión no se tradujo en muchas ocasiones, controló el partido al ritmo que marcaba un Illarramendi que crece a pasos agigantados.

El gol de Griezmann fue un auténtico mazazo para el equipo y la parroquia rojiblanca, que han olvidado los éxitos de la pasada campaña y este año lucharán por evitar el descenso. El Athletic no estuvo en la segunda parte de San Mamés, lo demostró De Marcos haciendo una falta absurda que derivó en el segundo gol. Es un equipo desquiciado por tanta polémica extradeportiva y los jugadores acaban pagando todo eso en el terreno de juego. Raúl Fernandez pagó su inexperiencia regalándole un gol a un Agirretxe que estuvo ahí con la caña preparada. El balón botó justo delante del portero y a trancas y barrancas el delantero de Usurbil lo mandó a la red.

A partir de ese momento el Athletic desapareció. Once jugadores deambulaban por el césped, más perdidos que un esquimal en el desierto. A Montanier le salió la jugada redonda, con el marcador a favor retiró a Agirretxe y dio entrada a Vela, más dinamita para acabar de hundir la nave rojiblanca.

Para certificar el éxito del experimento del técnico francés, Vela remató a los leones. Zurutuza, que acababa de entrar por Chory, le puso un balón genial al mexicano, que acomodó el cuerpo a la perfección y colocó el balón sutilmente lejos del alcance de Raúl. La mejor formal posible de finalizar una transición perfecta. Vela celebró su undécimo gol junto a la afición, exultante después de ver a su equipo ganar un partido que siempre es especial. La noche a la intemperie para conseguir las entradas estaba absolutamente justificada. Una victoria como la de la Real en San Mamés no se paga con dinero, ninguno de los allí presentes podrá olvidar esa fría noche en el vetusto estadio rojiblanco.

Así marca los goles la Real


Carlos Vela, el bombardero de Cancún

Carlos Vela, el bombardero de Cancún

Desde hace unas semanas se viene comentando que la Real no sabe atacar a defensas cerradas y creo que es cierto, por lo que he querido analizar cómo marca el equipo de Montanier sus goles. Hay varios datos que son de lo más curioso.

Goleadores: Doce son los jugadores de la Real que han visto puerta esta campaña, siendo Vela el máximo anotador con diez tantos. El azteca marca el 26,3% de los goles del equipo. Le siguen Agirretxe y Chory Castro con cinco goles cada uno. Por detrás están Prieto y Griezmann con cuatro por cabeza.

Pie izquierdo: De los 38 goles marcados por los txuriurdines, 20 han sido con el pie izquierdo (52,6%), 14 con el derecho (36,8%) y 4 de cabeza (10,5%). Teniendo en cuenta que Vela, Griezmann y Chory Castro son zurdos no es de extrañar que la izquierda sea la pierna con la que más goles se han conseguido.

La misión imposible: Ningún jugador de la Real Sociedad ha conseguido marcar gol de falta esta temporada. De hecho, si la memoria no me falla, no se ha marcado de libre directo desde que se retornó a la máxima categoría, y esta ya es la tercera campaña. Es el gran lunar de un equipo que tiene un gran bagaje goleador, pero que no saca rendimiento de las numerosas ocasiones que dispone a balón parado. Para colmo, este año tampoco se ha marcado ningún gol rematando una falta.

Córners: Desde que Montanier aterrizase en el banquillo de Anoeta muchos córners se botan en corto, el denominado ‘gilicórner’. Es imposible saber cuantos se han sacado así y cuantos directos, pero de los 164 corners de los que dispuso la Real hasta el partido del Levante sólo 6 acabaron en gol, el 3,6%. Eso indica o que no ha tenido suerte en el remate o que no se trabaja la estrategia lo suficiente, ya que el dato es preocupante.

Los jugadores de la Real celebran un golDe los 6 goles anotados tras botar un saque de esquina 3 fueron de cabeza (Iñigo Martínez, Mikel González y Elustondo), y Griezmann anotó en Zorrilla con el pie después de un rechace. Chory Castro marcó al Barça en un balón que le cayó tras un córner botado en corto, al igual que Agirretxe en Zaragoza.

Remates: Mucho se ha hablado en las últimas semanas sobre la dificultad de atacar una defensa cerrada y cómo superarla. Ningún entrenador tiene la fórmula mágica ni hay una manera infalible para hacerlo. Está claro que a la Real le cuesta un mundo derribarlas y prueba de ello es que sólo se ha marcado un gol en remate de cabeza a centro lateral. Fue Carlos Martínez al Getafe a centro de De la Bella y es el único gol que se ha marcado con la testa sin contar los córners. Otras temporadas Agirretxe anotaba varios de esta manera, pero está claro que esta temporada no ha tenido suerte.

Los de Montanier no están teniendo suerte en los remates (golpear el balón al primer toque), ya que son pocos los goles que se han logrado de esta forma. El más importante y el que todos tenemos en la memoria fue el de Agirretxe ante el Barça que le dio a la Real los tres puntos y mantuvo el récord de imbatibilidad en posesión del club txuriurdin.

Las transiciones: Son la joya de la corona y lo que mejor hace el equipo de Montanier. Apenas se han marcado goles en remates y no se sabe atacar a una defensa bien cerrada, pero la Real es mortal con espacio en el centro del campo y llegando desde atrás. 16 de los 38 goles se han marcado en claras transiciones (42,1%). Los mejores tantos han llegado de esta manera, apareciendo con velocidad y el balón controlado. La Real no se encuentra cómoda mareando la perdiz al borde del área, prefiere cruzar con velocidad el centro del campo y llegar a la portería, lo antes posible, aunque no importan los pases que haya que ejecutar. Eso sí, la clave es la velocidad a la que se ejecutan las acciones.

Para muestra un botón: el gol de Vela al Sevilla. En mi opinión el mejor que han marcado este año. Esa combinación en el centro del campo pocos equipos pueden realizarla.

Muchas de estas acciones han terminado en gol o en ocasiones muy claras, aunque los rivales recurren a las faltas habitualmente cuando un realista enfila la portería, de ahí que se generen tantas amarillas. Las ocho expulsiones consecutivas no son casualidad, son a causa de la calidad y velocidad de los jugadores realistas.

Penaltis: Los txuriurdines tienen un 100% de efectividad esta temporada (13,1% del total de los goles). Han lanzado cinco penaltis y los han marcado todos. Vela ha anotado cuatro y Prieto uno, en el Bernabéu, el día de su único hat-trick en Primera división.

Larga distancia: La Real tiene jugadores que golpean muy bien el balón, por lo que es curioso que sólo haya marcado dos goles (5,2%) desde fuera del área. Zurutuza ante el Levante y Griezmann en Valladolid son los únicos que pueden presumir en el vestuario de haberlo conseguido. A buen seguro que Chory Castro o Vela consiguen hacerlo antes de que finalice la campaña.

Individualidades: Messi y Cristiano son los reyes de las individualidades, los Juan Palomo de la Liga y aunque en la Real haya algún que otro ‘chupón’ pocas jugadas individuales acaban en gol. Lo consiguieron Zurutuza en su único gol y Vela ante el Deportivo, pero es injusto no destacar que grandes individualidades acaban en gol ya sea tras un pase o un rechazo, como bien demostró Agirretxe ante el Celta después de un grandioso slalom obra de Antoine Griezmann.

Defensas: Es curioso que los cuatro defensas que más minutos han disputado: Carlos Martínez, Mikel González, Iñigo Martínez y De la Bella hayan marcado, como mínimo, un gol cada uno. Ante la ausencia de un killer y la baja cifra goleadora de los dos nueves, Agirretxe e Ifrán, son los jugadores de segunda línea quienes llevan el peso goleador del equipo.

Llama la atención que de los jugadores que se encargan de organizar el juego ninguno haya conseguido marcar gol, ya que el día que Zurutuza anotó ante el Levante ejercía de mediapunta, y en Vigo, cuando Elustondo marcó en un córner, estaba jugando de central. Pardo, Illarramendi y Markel son tres de los que todavía no han marcado y eso que juegan la mayoría de los encuentros.

La Real se atasca ante el muro levantino


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La Real no pudo pasar del empate ante el Levante en Anoeta (1-1), en un partido marcado por la expulsión del visitante Karabelas en la segunda parte. Es el octavo partido consecutivo que los donostiarras juegan en superioridad numérica, pero como ante el Celta o el Depor, esa superioridad no se plasmó en el marcador.

Si hay un equipo al que poco le importa jugar con uno menos, ese es el Levante. Los pupilos de JIM se manejan a la perfección en ese tipo de circunstancias y apenas echaron en falta al jugador expulsado. Para colmo, la expulsión provocó que el Levante se echase atrás para defender el punto que tenían en ese momento y el partido prácticamente concluyó ahí.

Resulta muy complicado atacar a equipos que saben defender y acumulan muchos jugadores en la frontal del área. El Madrid no sabe hacerlo, al Barça le cuesta muchísimo y la Real no es una excepción. Cabe destacar que hasta ese momento el equipo de Montanier se había mostrado superior al Levante, pero no supo crear peligro tras la expulsión.

En el partido disputado en una soleada mañana en Anoeta se pudieron distinguir dos encuentros diferentes en uno mismo. Uno con igualdad numérica y otro tras la expulsión. En el primero las fuerzas estuvieron igualadas, con un Levante agazapado que esperaba su oportunidad a la contra. Pero en una salida rápida de los valencianos Mikel González estuvo muy listo robando el balón, se lo cedió a Vela, que provocó un penalti y la primera amarilla de Karabelas.

20130217-164608.jpgEl maya lo ejecutó a la perfección y el gol puso por delante a los locales, a los que la alegría les duró poco, al empatar Michel en otra pena máxima que Bravo estuvo a punto de detener. Con el 1-1 en el marcador las mejores ocasiones las tuvo la Real, que no se fue al descanso en ventaja al no llegar Griezmann a rematar bien un excelente centro desde la banda derecha.

Tras la reanudación el partido siguió por los mismos derroteros, con una Real sólida que llegaba y creaba peligro en la portería de Keylor Navas. Pero la expulsión mató el partido, el Levante se encontró más cómodo en el rol que debió desempeñar, ya que la Real no supo cambiar el partido.

Montanier lo intentó dando entrada a Pardo por Markel. El dominio se acrecentó, pero no se tradujo en oportunidades claras de gol, salvo un disparo lejano de Griezmann y una llegada del propio Pardo que no consiguió rematar. Visto que no se conseguía derrumbar la muralla granota, el técnico galo decidió quemar todas las naves y puso a Agirretxe e Ifrán, los dos delanteros que estaban en el banquillo. Hay un dicho en el fútbol que dice que por acumular más delanteros no se ataca mejor, y así ocurrió en Anoeta, ya que la Real apenas generó peligro con ellos en el campo.

Las ocasiones realistas fueron muriendo a medida que avanzaba el tiempo y al final ambos equipos se llevaron un punto. El Levante sigue siendo una de las bestias negras de la Real Sociedad, pero ya toca empezar a pensar en un derbi que hay que ganar para no perder la inercia positiva. Si hay un año en el que hay que ganar en San Mamés es éste. Se puede.

El fin de la maldición


Los realistas celebran el gol de Griezmann que les ponía por delante en el marcador

Los realistas celebran el gol de Griezmann que les ponía por delante en el marcador

Si el lunes pasado hablábamos de que la Real había roto el gafe al ganar ante uno de los equipos de la parte baja de la clasificación, este domingo acabó con una maldición que le perseguía desde que militaba en Segunda división. Desde aquella mítica victoria en Cádiz en la que dejó visto para sentencia el ascenso, la Real no había ganado a domicilio en Liga en una segunda vuelta, ni en el año de Lasarte ni en el primero de Montanier. Ese maleficio terminó en Zaragoza (1-2), en un estadio que no se le da bien a la Real, pero allí levantó el gran Arconada la última Copa ganada por un equipo vasco.

La Romareda no parecía el campo indicado para terminar con esta maldición, y menos aún después de una semana muy complicada para la Real por culpa de las acusaciones de dopaje. El Zaragoza sólo había ganado tres partidos en casa en toda la temporada y era algo que daba algo de respeto, por eso de que los de Montanier eran especialistas en revivir muertos, pero no, este equipo ha cambiado, ha madurado.

El encuentro empezó con los locales apretando mucho y sin que la Real saliese de su campo. Ese dominio no se tradujo en ocasiones de gol, pero los txuriurdines -ayer naranjas- apenas cruzaban el centro del campo con el balón controlado. Pero llegó el minuto 11 y Iñigo Martínez pegó un pelotazo arriba para evitar la presión del Zaragoza, Agirretxe la luchó y el balón le cayó a Vela que se la puso a Griezmann para que el francés batiera a Roberto sin problemas. Fue la primera jugada de ataque que firmó la Real, el partido no podía empezar mejor.

Pocos minutos después el colegiado Gil Manzano mandó a la ducha al debutante Héctor, que en 21 minutos tuvo tiempo de llevarse dos amarillas con total merecimiento. Era el séptimo partido consecutivo que la Real jugaba en superioridad, lo nunca visto. Al ir por detrás en el marcador los locales no pudieron encerrarse atrás como hizo el Celta hace dos semanas, por lo que el partido siguió con el guión establecido hasta ese momento.

Los de Montanier dominaban el partido a su antojo, con un Illarramendi al frente de las operaciones. El de Mutriku crece partido a partido y nadie sabe cual puede ser su techo, pero se encuentra en el mejor momento de su carrera. El rubio centrocampista es el eje de la Real, tanto en ataque como en defensa. En la Romareda recordó a Iniesta, hizo de todo y todo bien. En una jugada robaba un balón en la frontal y en la siguiente dejaba solo a un compañero ante el portero con un pase genial. El gran momento que vive la Real está muy relacionado con el momento de forma del 8 txuriurdin.

Gráfico que muestra el área de influencia de Illarramendi.

Gráfico que muestra el área de influencia de Illarramendi.

También es justo destacar a Carlos Vela, porque si Illarra es el eje de la Real el mexicano es quien marca las diferencias. Provoca faltas constantemente -lástima que se saque tan poco partido de las mismas-, da asistencias y marca goles, pero lo mejor de Vela es el peligro que genera constantemente. Cada vez que engancha la pelota el público sabe que puede pasar algo, es un jugador distinto, de los que son capaces de decidir encuentros en una sola acción.

El mexicano ayer no marcó, pero quien sí lo hizo fue Imanol Agirretxe, que en el anterior partido había asistido a Diego Ifrán. El de Usurbil marcó un golazo en un gran disparo desde dentro del área, en una acción a la que no nos tiene acostumbrados. La Real llegó al descanso con 0-2 y el partido completamente dominado.

Rematar al rival

La primera parte fue totalmente positiva, pero en la segunda las cosas fueron diferentes. Antes de nada decir que el resultado no peligró en ningún momento, puesto que el gol local llegó en el último minuto del descuento, pero de haber llegado antes se hubiera sufrido.

Illarra vs Movilla, dos generaciones frente a frente.

Illarra vs Movilla, dos generaciones frente a frente.

Los de Montanier dominaron la segunda parte, controlaron el balón y apenas concedieron ocasiones a un Zaragoza que sólo inquietó a Bravo con disparos lejanos. Con el partido tan a favor y siendo tan superiores al rival, la Real debió buscar el tercero para cerrar el partido completamente, porque un gol de los locales les hubiera metido en el partido en cualquier momento. Dio la sensación de que los realistas no quisieron pisar el acelerador  para no hacer sangre de un equipo herido y en inferioridad, pero esto es fútbol y es mejor sentenciar a un rival que dejarlo morir en la hierba, ya que en una acción aislada puede revivir.

La Real gozó de ocasiones claras en la segunda mitad. Roberto se convirtió en el mejor jugador aragonés y evitó una goleada con varias paradas de mucho mérito. Apoño recortó distancias desde el punto fatídico después de que Markel se resbalase en el área y se llevara por delante a Postiga. Ahí murió el partido y Montanier y sus chavales se llevaron a San Sebastián los tres puntos que les sirven para seguir escalando en la clasificación y mirar a Europa descaradamente.

El equipo tiene muchísimo talento y si sigue creciendo como en las últimas semanas no se puede renunciar a nada. Sólo ha perdido uno de los últimos 13 partidos ligueros y demuestra ser un equipo muy difícil de batir. Los dos próximos partidos: Levante en Anoeta y el Derbi en San Mamés serán dos buenas piedras de toque para saber hasta donde puede llegar este equipo. ¡Qué siga la racha!

Las campanas al vuelo


La Real Sociedad dejó una grata impresión en el primer partido de la temporada, consiguiendo los tres puntos en liza ante el Sporting de Gijón. El equipo jugó bien y se vio la mano del nuevo técnico, el galo Phillipe Montanier. En San Sebastián se vive desde las 20:00 horas del sábado un estado de felicidad y de esperanza, pero es muy importante que los árboles no impidan ver el bosque.

El equipo está en formación, pero pide a gritos un par de refuerzos como mínimo. Los laterales de la defensa son dos coladeros ante equipos con un mínimo de creatividad y pegada. El sábado quedó demostrado a las primeras de cambio que si los titulares dejan mucho que desear, de los sustitutos mejor no hablar. Estrada entró para cubrir el vacío provocado por la expulsión de Carlos Martínez y demostró que no tiene nivel para competir en Primera División, como algunos otros compañeros de vestuario. Iñigo Martínez ha sido un gran descubrimiento, pero no hay que olvidar que esa zaga fue la más goleada de la pasada campaña y sólo ha llegado un refuerzo, un canterano.

El centro del campo espera el debut de Mariga, que todavía es una incógnita porque nadie le ha visto jugar. Se le da como titular, pero nadie, salvo la dirección deportiva sabe cómo juega el keniata. Lo que ha quedado claro con un solo encuentro es la importancia de Illarramendi, que será el jugador sobre el que gire todo el entramado txuriurdin, tanto en defensa como en ataque. Miedo me da pensar en la ausencia del mutrikuarra, porque no hay ningún jugador en la plantilla capacitado para realizar su labor, tal vez Pardo, pero todavía no ha debutado en la máxima categoría.

Que la Real dispone de un arsenal de garantías en ataque es una verdad como un templo, pero que no estaría de más la llegada de un nueve de garantías tampoco. Y Montanier lo sabe, por eso se lo ha pedido una y otra vez a Loren, que le da largas. El director deportivo también consideraba que el centro del campo estaba bien cubierto y que la llegada de un jugador del perfil de Mariga no era necesaria. Tras el partido de Gijón, la buena imagen del equipo y los dos goles de Agirretxe se puede pensar que el ariete no es necesario, pero el delantero de Usurbil vive de las rachas y nadie sabe cómo puede responder durante una temporada entera. En el último año en segunda también empezó como un tiro para ir perdiendo protagonismo con el paso de las jornadas. Creo recordar (hablo de memoria) que marcó 5 goles al principio y después no vio puerta en toda la segunda vuelta. De hecho, el sábado el usurbildarra jugó en banda izquierda, un puesto en el que Griezmann es titular indiscutible, por lo que queda claro que Montanier no piensa en Agirretxe para ocupar la punta de ataque.

Con Llorente no se puede contar por ahora, Montanier lo sabe y por eso pide la llegada de otro delantero de garantías. No sería un despilfarro puesto que si se trae el jugador del perfil que quiere el técnico, el equipo daría un salto de calidad muy importante. No es lo mismo jugar con un delantero cuyo rendimiento durante 38 partidos es una incógnita que hacerlo con un ‘9’ contrastado que te asegura unos 15 goles por temporada. Y el caso más claro lo tenemos en el Espanyol. El año pasado con Osvaldo sano estuvo luchando por Europa, con el argentino lesionado, crísis de resultados. Este año, sin el killer sudamericano, lo pasarán mal con total seguridad.

La comunidad twittera de la Real lleva días comentándolo. Mejor traer ahora un Cardozo ahora, que lamentarte más tarde por la llegada de un Germán Herrera. Esa son las decisiones que se pagan, y muy caras. Aperribay tiene en sus manos la posibilidad de que el equipo crezca y sea una buena base para la excelente camada de potrillos que asoman en Zubieta, esperemos que no le tiemble el pulso y apueste por ello. Este es el momento, aún está a tiempo.