Un ridículo Real


Arrasate escondido en el banquillo
El guión de lo acontecido las últimas semanas en la Real Sociedad no lo hubiera firmado ni el mismísimo Berlanga. Cada cosa que sucede roza lo surrealista y mejora la anterior. El equipo marcha a la deriva y nadie hace nada para dar la vuelta a la situación. Se sigue confiando en un técnico que ha mandado la nave a las rocas y que se hunde más rápido que el Titanic.

El capitán es el último que abandona el barco, no en el caso de Arrasate, que fue el primero en tomar el tunel de vestuarios a la carrera después de la remontada in extremis del Getafe. Se veía venir una bronca que no tuvo lugar y tomó las de Villadiego en cuanto el trencilla pitó el final. “Tenemos escudo”, decía. Lo que no tenemos es orgullo, por lo visto.

La afición está harta, pero no sólo quienes protestan en las Redes Sociales -que son un clamor contra la actual gestión-, la crisis de la Real es el tema de conversación por excelencia en Donosti desde el partido ante el Getafe. ¿Qué pasa con Jagoba? ¿Por qué no lo echan? Son dos preguntas que nadie es capaz de responder en este momento.

Como decía antes la situación se vuelve más surrealista cada día que pasa. Por la mañana un periódico publica que Arrasate está sentenciado y por la tarde que le dan dos partidos más de margen. Inaudito.

El club marcha a la deriva porque ni Aperribay ni Loren saben hacia donde tirar. No me puedo creer que sigan confiando en un técnico que ha ganado un partido de nueve en Liga y que cayó eliminado, y por goleada, ante un equipo inferior en la Previa de Europa League.

La Real Sociedad no juega a nada y eso lo ve un ciego, pero no hay más ciego que quien no quiere ver. Los resultados son lamentables pero hay quien se escuda en los arbitrajes para maquillar la situación. Donde no hay maquillaje posible es en el juego del equipo. Es un equipo muerto, que ni ataca ni defiende, ni sabe a lo que juega. Hoy rombo y mañana extremos. La afición está cansada de puntos de inflexión que no llegan, de la misma cantinela todas las semanas y de ver al equipo de su corazón vagar por los campos como un alma en pena.

Arrasate dijo al finalizar la pasada campaña que esta temporada veríamos su verdadero sello. (Enlace a la entrevista) Palabras que ahora juegan en su contra y son una auténtica losa. La trayectoria del equipo desde el partido ante el Barcelona de marzo es totalmente descendente, cuesta abajo y sin frenos. Desde verano no se ha hecho nada bien y son cosas que se podían apreciar ya en pretemporada. Arrasate ha tratado de dar un golpe de timón, pero todo lo que intenta le sale rana. El barco se va a pique.

Pero no sólo Arrasate es culpable de esta situación, ni mucho menos. Los jugadores que hace un año estaban “disfrutando” en Champions son casi los mismos que ahora dan pena cada vez que saltan al verde. No se percibe la más mínima exigencia desde el banquillo y los futbolistas son las sombras de lo que realmente son. Personalmente pienso que están hartos de Arrasate y le están haciendo la cama, no puedo creerme otra hipótesis. No se puede cambiar tanto en un año.

Lorenzo Juarros, más conocido como Loren, director deportivo de la entidad no puede irse de rositas de esta situación. Su gestión en verano de la plantilla fue lamentable. Cualquiera con un mínimo de nociones de fútbol y que no cobra un pastizal por ello era capaz de ver lo que necesitaba este equipo. Él no, él confió en muchos jugadores que de no ser gipuzkoanos y de la cantera no jugarían en Primera División, y en segunda es probable que tampoco. “Esos jugadores jugaron la Champions”, dirán sus defensores. Si, con un entrenador que fue capaz de sacar lo mejor de cada uno de ellos, y lo dice alguien que se pasó tres pueblos con Montanier.

Por ello quise darle un margen a Arrasate, porque las críticas a Montanier fueron tremendas desde el principio. Pero el equipo jugaba a fútbol y creaba ocasiones. Ahora ni lo uno ni lo otro. A Arrasate le viene muy grande esta tarea y está totalmente sobrepasado.

Considero que la gestión de Aperribay al frente de la Real ha sido muy buena hasta este verano. En mi opinión era el mejor presidente desde Orbegozo, pero parece que no está sabiendo capear el temporal. Su confianza ciega en Arrasate le está matando a los ojos de la afición. Él presume de no haber destituido nunca a un técnico. Aguantó contra viento y marea a Montanier e Iñigo Martínez salvó su cabeza en Heliópolis. Da la sensación de estar esperando un milagro semejante y que Arrasate sea capaz de darle la vuelta a la tortilla como hizo su predecesor. Mientras ese milagro llega, la Real sigue perdiendo partidos y se desangra partido a partido. Sólo Aperribay es capaz de detener una muerte que parece anunciada hace tiempo. La de su Real Sociedad.

Las campanas al vuelo


La Real Sociedad dejó una grata impresión en el primer partido de la temporada, consiguiendo los tres puntos en liza ante el Sporting de Gijón. El equipo jugó bien y se vio la mano del nuevo técnico, el galo Phillipe Montanier. En San Sebastián se vive desde las 20:00 horas del sábado un estado de felicidad y de esperanza, pero es muy importante que los árboles no impidan ver el bosque.

El equipo está en formación, pero pide a gritos un par de refuerzos como mínimo. Los laterales de la defensa son dos coladeros ante equipos con un mínimo de creatividad y pegada. El sábado quedó demostrado a las primeras de cambio que si los titulares dejan mucho que desear, de los sustitutos mejor no hablar. Estrada entró para cubrir el vacío provocado por la expulsión de Carlos Martínez y demostró que no tiene nivel para competir en Primera División, como algunos otros compañeros de vestuario. Iñigo Martínez ha sido un gran descubrimiento, pero no hay que olvidar que esa zaga fue la más goleada de la pasada campaña y sólo ha llegado un refuerzo, un canterano.

El centro del campo espera el debut de Mariga, que todavía es una incógnita porque nadie le ha visto jugar. Se le da como titular, pero nadie, salvo la dirección deportiva sabe cómo juega el keniata. Lo que ha quedado claro con un solo encuentro es la importancia de Illarramendi, que será el jugador sobre el que gire todo el entramado txuriurdin, tanto en defensa como en ataque. Miedo me da pensar en la ausencia del mutrikuarra, porque no hay ningún jugador en la plantilla capacitado para realizar su labor, tal vez Pardo, pero todavía no ha debutado en la máxima categoría.

Que la Real dispone de un arsenal de garantías en ataque es una verdad como un templo, pero que no estaría de más la llegada de un nueve de garantías tampoco. Y Montanier lo sabe, por eso se lo ha pedido una y otra vez a Loren, que le da largas. El director deportivo también consideraba que el centro del campo estaba bien cubierto y que la llegada de un jugador del perfil de Mariga no era necesaria. Tras el partido de Gijón, la buena imagen del equipo y los dos goles de Agirretxe se puede pensar que el ariete no es necesario, pero el delantero de Usurbil vive de las rachas y nadie sabe cómo puede responder durante una temporada entera. En el último año en segunda también empezó como un tiro para ir perdiendo protagonismo con el paso de las jornadas. Creo recordar (hablo de memoria) que marcó 5 goles al principio y después no vio puerta en toda la segunda vuelta. De hecho, el sábado el usurbildarra jugó en banda izquierda, un puesto en el que Griezmann es titular indiscutible, por lo que queda claro que Montanier no piensa en Agirretxe para ocupar la punta de ataque.

Con Llorente no se puede contar por ahora, Montanier lo sabe y por eso pide la llegada de otro delantero de garantías. No sería un despilfarro puesto que si se trae el jugador del perfil que quiere el técnico, el equipo daría un salto de calidad muy importante. No es lo mismo jugar con un delantero cuyo rendimiento durante 38 partidos es una incógnita que hacerlo con un ‘9’ contrastado que te asegura unos 15 goles por temporada. Y el caso más claro lo tenemos en el Espanyol. El año pasado con Osvaldo sano estuvo luchando por Europa, con el argentino lesionado, crísis de resultados. Este año, sin el killer sudamericano, lo pasarán mal con total seguridad.

La comunidad twittera de la Real lleva días comentándolo. Mejor traer ahora un Cardozo ahora, que lamentarte más tarde por la llegada de un Germán Herrera. Esa son las decisiones que se pagan, y muy caras. Aperribay tiene en sus manos la posibilidad de que el equipo crezca y sea una buena base para la excelente camada de potrillos que asoman en Zubieta, esperemos que no le tiemble el pulso y apueste por ello. Este es el momento, aún está a tiempo.