Deulofeu alarga la Premier


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El gol de Özil a poco más de diez minutos del final dejaba al Arsenal como líder con siete puntos sobre el Chelsea y Liverpool, sus más inmediatos perseguidores. Los aficionados gunners se las prometían felices ante semejante ventaja antes de visitar al City y recibir al Chelsea, pero un gol de Deulofeu dio al traste con sus ilusiones.
El jugador cedido por el Barça empató un encuentro que el Everton no mereció perder. Los de Roberto Martínez estuvieron muy bien en la primera mitad, y salvo los diez últimos minutos en los que el Arsenal se plantó dos veces ante Tim Howard, protagonizaron las mejores acciones de los primeros 45 minutos.
El Arsenal controló mucho más la segunda parte, pero sin crear excesivo peligro. Wenger, sabedor de que estaban ante una oportunidad magnífica para abrir brecha en la tabla quiso dinamitar el partido e introdujo un triple cambio. Walcott, Rosicky y Flamini entraron por unos desacertados Wilshere, Ramsey y Cazorla. El ímpetu de ‘Flatusso’ contagió a sus compañeros que vieron premiado su esfuerzo con el gol de Özil. Poco duró la alegría en el Emirates, ya que Deulofeu hizo las tablas cuatro minutos después.
La Premier sigue viva. Afortunadamente dirán los aficionados al fútbol y para desgracia del Arsenal, que de haber sumado los tres puntos hubieran abierto una brecha muy importante. Son los favoritos al título en este momento, porque han sido los más fiables hasta la fecha con mucha diferencia, aunque el Chelsea y el City todavía tienen mucho que decir. El Liverpool también está a cinco puntos del líder, pero queda la duda de hasta donde llegará Luis Suárez. Por el momento es el jugador de la temporada en la Premier -con permiso de Ramsey- y ha sido capaz de aupar a los reds a los puestos de Champions.
Gracias al gol de Deulofeu y a la competitividad de la liga inglesa nadie puede considerar acabado el campeonato. En la Premier existe mucha más igualdad entre los equipos que en la Liga BBVA, lo cual es una bendición para los aficionados.

Unas semifinales decepcionantes


Esta semana se han disputado los partidos de ida de las semifinales de la Champions League. En teoría se trata de los cuatro mejores equipos del continente, y digo bien lo de en teoría, porque el fútbol que han propuesto ha dejado mucho que desear. Supongo que no seré el único que esperaba mucho más de estos dos encuentros.

El miedo a perder ha reinado sobre todas las cosas. Tres de los cuatro equipos jugaron a no perder y el único que fue descaradamente a por la victoria se llevó el peor resultado, así es el fútbol.

Heynckes, entrenador del Bayern, se conformaba con un 0-0 en el Allianz Arena, pero consiguió un 2-1 que le da opciones de alcanzar la final, aunque personalmente creo que el Madrid ganará por mas de un gol en el Bernabéu.

Mourinho pecó de conservador, él es así. Prefiere llegar a la final empatando los dos encuentros que ganándolos. Es defensivo y lo lleva en el ADN. Tras el gol de Ozil el Bayern estaba muy tocado, era el momento de sentenciar la eliminatoria, pero el Madrid se echó descaradamente atrás a mantener el resultado. Nunca sabremos lo que hubiera pasado, pero a poco que hubiera buscado el gol es probable que lo hubieran logrado, teniendo en cuenta el potencial del que dispone el Madrid arriba.

Sin embargo, se replegó dando por bueno el empate y al final lo pagó dejando un escenario propicio para los bávaros. Robben y especialmente Ribery -el mejor jugador de estos dos encuentros- pueden hacer temblar los cimientos del Bernabéu. Creo que el Madrid marcará primero y buscará sentenciar la eliminatoria a la contra, como le gusta a Mourinho.

El partido de Londres fue totalmente opuesto. Un equipo quería ganar el encuentro y lo demostró desde el minuto 1. El otro esperó a ver qué pasaba acumulando jugadores delante del portero y esperando una contra para llegar a la portería rival.

En Stamford Bridge quedó claro que lo que hace grande al fútbol es que no siempre es justo y no siempre gana el mejor o quien más lo merece. El Barça dispuso de muchas ocasiones, incluso podría haber dejado la eliminatoria sentenciada, pero la pelotita no quiso entrar.

El Chelsea marcó en su único tiro a puerta en todo el partido, como le ocurrió al Barça en su anterior visita a ese estadio, con el ya célebre Iniestazo. Fue cuestión de mala suerte que el Barça no marcase pero también hay que decir que muchos de sus jugadores mostraron una imagen muy diferente de la que nos tienen habituados. Guardiola tampoco acertó con los cambios, aunque era difícil teniendo en cuenta que la plantilla no dispone de ningún revulsivo.

Se echó en falta un nueve para tratar de rematar algún balón proveniente desde las bandas, puesto que el conjunto de Guardiola se empeñó en entrar por el centro, donde más jugadores rivales había. De haber tenido un rematador tampoco tenía garantizado el éxito ya que en los balones laterales Cahill y Terry se encuentran más a gusto que un cochino en una pocilga.

La reencarnación del Inter de Mou

El partido de vuelta va a ser como la segunda parte que vimos el miércoles. Un portero y diez tíos por delante amontonados para evitar que los culés se acerquen a la portería. Es decir, el mismo planteamiento que utilizó Mourinho con el Inter hace dos años, con Eto’o de lateral izquierdo. Totalmente lícito, pero lo aborrezco, por muchos resultados que consigan así.

El problema para el Chelsea es que el Camp Nou es un estadio mucho más ancho que Stamford Bridge y el Barça tratará de llevar el juego a las bandas para así crear más espacios en el centro para Messi. “90 minuti en el Bernabéu son molto longo” dijo el malogrado Juanito. Me temo que al Chelsea le va a pasar algo similar, aunque en este caso en el feudo blaugrana. Al Barça le basta un gol para forzar la prórroga y es muy difícil que se quede sin marcar. El Chelsea, si consigue salir de la cueva tendrá alguna, pero le costará horrores recorrer la distancia que hay de un área a otra.