Homenaje al fútbol ofensivo en Anoeta


Los jugadores realistas celebran uno de los goles conseguidos ante el Betis.

Los jugadores realistas celebran uno de los goles conseguidos ante el Betis.

Cualquier amante del fútbol defensivo se hubiera vuelto loco ayer en Anoeta. La Real Sociedad y el Betis firmaron tablas (3-3) después de un combate entre dos púgiles que buscaron la victoria en todo momento. Los realistas se dejaron contagiar del fútbol sin control y vertiginoso de los verdiblancos para el disfrute de los aficionados, ya que ambos conjuntos disputaron el partido más divertido de toda la temporada con mucha diferencia.

Triunfaron los ataques sobre las defensas como demuestra el marcador, pero el descontrol fue tal que es difícil asegurar que alguno de los dos equipos jugó bien. En ataque desde luego, pero las dos defensas dejaron mucho que desear.

Anoeta fue una pradera en la que todos los jugadores iban de un lado a otro sin descanso. Es muy complicado disfrutar de un partido con semejante ritmo durante los noventa minutos. Ni el más viejo del lugar recuerda un partido en San Sebastián con más llegadas a las áreas, aunque los porteros tampoco tuvieron que intervenir en exceso.

El problema de los dos equipos fue que estaban tan preocupados por atacar que dejaban descubiertas las defensas. Los centrocampistas no daban a basto ante las continuas avalanchas rivales. Markel hizo lo que pudo y más teniendo en cuenta que los cuatro de arriba y Zurutuza apenas le ayudaron en las tareas defensivas.

El partido comenzó con el Betis mandando aunque la Real llegaba más. Suyas fueron las primeras ocasiones claras, pero Adrián y el linier impidieron que los locales se adelantasen en el marcador. El juez de línea no estuvo nada acertado y señaló varios fueras de juego que no eran. Uno de ellos anuló un golazo de Griezmann que hubiera puesto a la Real por delante. Fue un remate espectacular del galo, que recordó al segundo gol de Balotelli en la semifinal de la Eurocopa ante Alemania.

Antoine está de vuelta, gran noticia para la Real.

Antoine está de vuelta, gran noticia para la Real.

Los de Montanier merecieron mejor suerte en la primera parte. Se fueron al descanso por detrás en el marcador, pero bien pudo ser al revés. Tras un remate al palo de Agirretxe el Betis inauguró el marcador en una contra en la que la Real no replegó bien y Jorge Molina encontró el hueco para plantarse delante de Bravo y batirle sin dificultad.

Anoeta ovacionó a su equipo cuando se retiró en el descanso. No tuvieron suerte, pero lo habían intentado por todos los medios. Esos animos calaron en los jugadores realistas, como bien demostraron en la reanudación.

Mikel González puso un borrón a su excelente trayectoria en el segundo gol del Betis. Involuntariamente hizo un sombrero a Bravo y Pabón, que estuvo en todos lados, aprovechó el regalo. Antes de que los visitantes pudiesen darse cuenta de la situación en la que estaban, Vela acortó diferencias al enganchar un balón dentro del área a bote pronto.

El partido entró en una espiral de goles y ocasiones que duró los veinte primeros minutos del segundo acto. Iñigo Martínez empató el partido rematando completamente solo un córner y once minutos después de que Vela marcase, Prieto puso por delante a su equipo gracias a un penalti regalado por el árbitro. Iglesias Villanueva consideró que Ángel golpeó el balón con el brazo dentro del área, pero la jugada es dudosa.

En ese momento la Real debió detener el partido y cortar el ritmo al que se estaba jugando, justo lo que el Betis no supo hacer, pero no tenía sobre el campo ningún jugador capacitado para hacerlo. Ni Markel ni Zurutuza saben y Pardo estaba en el banquillo. Los donostiarras echaron en falta a un Illarramendi que no pudo jugar por lesión y que es el único capaz de mandar y de hacer jugar al ritmo que él marca. Son muchos los aficionados realistas que piensan que con el rubio de Mutriku se hubiera ganado el encuentro, y probablemente no les falte razón, pero es imposible saberlo.

¿Por qué todos los jugones sonríen igual? Cuando Vela sonríe así, el rival tiembla.

¿Por qué todos los jugones sonríen igual? Cuando Vela sonríe así, el rival tiembla.

Los goles no terminaron con el de Prieto. Pabón puso el empate definitivo en el marcador en el minuto 66. El partido más loco de la historia de Anoeta vivió 20 minutos de frenesí con cinco goles, lo nunca visto. El desgaste había sido tal que los calambres no tardaron en llegar. Vela acabó agotado pero fue el realista más activo. Fue decisivo en los tres goles realistas: marcó el primero, dio el segundo y participó en la jugada del penalti. Es el jugador más en forma y decisivo de la plantilla. Demostró su implicación buscando el cuarto gol cuando no le quedaban fuerzas, encarando una y otra vez a cuantos defensas le salían al paso. No consiguió su objetivo, pero Anoeta valoró el partidazo del azteca. Vela es un lujo para la Real y para la Liga española.

Este próximo domingo la Real tiene un examen complicado, una autentica prueba de madurez. Visita el Vicente Calderón, feudo de un Atlético de Madrid que cuenta por victorias los partidos ligueros jugados allí. Si la Real quiere jugar en Europa debe demostrar a orillas del Manzanares que está capacitada para ello ante un equipo que no le va a regalar absolutamente nada. Pero si se ganó al invencible Barça y se hizo lo propio en San Mamés, ¿por qué no se va a ganar en el Calderón?  

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Análisis de la primera vuelta


Puede que sea demasiado exigente, tal vez, pero a mi la primera vuelta de la Real me ha decepcionado. Me ha decepcionado porque considero que podría estar más arriba y debería llevar bastantes puntos más, siempre que había la posibilidad de dar un golpe en la mesa y saltar puestos en la clasificación se ha fallado. Además de tener el magnífico récord de 3 puntos de 15 ante los cinco últimos clasificados de la Liga. No creo que haya ningún equipo que supere a la Real en esa estadística, pero no dudo que sea consecuencia de que los jugadores se confían ante rivales que consideran inferiores.

El juego: La Real es un equipo atractivo, de los que mejor juegan en Primera, pero carece de regularidad en el juego. Hay fases de los partidos en los que se hace muy buen fútbol combinativo y llegando bien al área rival, pero es un equipo al que le cuesta acabar las jugadas, de ahí que sus dos nueves lleven un total de 4 goles entre ambos.

Los patadones de otras épocas con Bravo organizando el juego y Prieto bajando los balones arriba han pasado a mejor vida, cabe destacar que Ansotegi en su último partido no pegó ni un solo pelotazo, cosa antes impensable.

La mejor línea del equipo ha sido la defensa, que raya a gran nivel en Anoeta. Iñigo Martínez y Mikel González se han consolidado y su gran temporada ha contribuido al crecimiento del equipo. Gracias a su velocidad y contundencia, la Real defiende más arriba y ese posicionamiento ayuda a la presión sobre el equipo contrario. Esa defensa encerrada atrás y sin presionar tan característica de otras temporadas sólo la hemos visto en momentos puntuales.

Los laterales han sido una de las mejores noticias de lo que llevamos de campaña. Carlos Martínez vivió los primeros partidos en la grada por decisión técnica, pero un buen día se convirtió en titular indiscutible y el equipo lo notó. En el otro lado De la Bella ha sido titular siempre, condenando al ostracismo a Jose Ángel. Es justo reconocer que estamos ante la mejor versión del catalán desde que llegó a Donosti, si bien a muchos nos hubiera gustado saber qué podía ofrecer el asturiano cedido por la Roma.

El centro del campo ha sido la clave del equipo. Como bien dice Lillo “dime con que mediocentro juegas y te diré a que juegas”, esta frase es completamente extrapolable a la primera vuelta de la Real Sociedad. Empezó jugando Markel Bergara los diez primeros partidos, con Illarramendi un poco más adelantado al lado de Zurutuza. Se jugaron algunos buenos partidos con este trío, como el derbi en Anoeta, pero la clave fue el momento en el que llegaron las lesiones.

Sin Elustondo, Zurutuza y el hasta ese momento intocable Markel, Montanier se vio obligado a alinear a Pardo. El riojano fue titular ante el Rayo en Anoeta, después de haberlo sido también en Málaga la semana anterior, pero lo más grave es que pasaron nueve meses desde la primera titularidad de Pardo en Anoeta y la segunda. Demasiado tiempo, para el chaval y para la Real. Desde ese momento el juego de la Real mejoró, pero también es justo reconocer que los últimos partidos de Pardo han sido bastante más flojos que los primeros, en los que su influencia en el juego era mucho mayor.

Y si hablamos de influencia hay que destacar a Illarramendi. Desde que Montanier decidió retrasarle al puesto de pivote ha crecido y ha hecho crecer a la Real. Lleva un año y medio en la primera plantilla y su peso en el equipo aumenta cada partido. La afición se identifica con él y está llamado a ser uno de los grandes referentes del vestuario.

La sala de máquinas txuriurdin sirve de poco si nadie marca la diferencia arriba. Griezmann empezó jugando de media punta por el centro y vimos su mejor versión, intensa y entrando en juego constantemente, pero el cambio de sistema, una inoportuna lesión y su polémica salida nocturna con la selección echó por tierra ese brillante comienzo. Fue el realista más entonado del inicio de campaña, pero tras el derbi Antoine está ‘missing’. Afortunadamente para el equipo, Vela tomó el testigo del francés y aunque ha pasado diferentes estados de forma sus goles siempre están ahí.

En los últimos partidos, en los que el juego ha escaseado, la Real ha dependido de la inspiración del maya. Cuando Vela acelera la Real se activa, pero el problema es que él solo no puede tirar del carro y en muchas ocasiones se echa en falta la ayuda de otros actores importantes.

El entrenador: Montanier no es el Coco, pero a mi no me gusta, lo reconozco abiertamente, creo que debió ser cesado la temporada pasada por su incapacidad, pero no todo lo que hace está mal. El año pasado nos acostumbramos a sus famosos ‘experimontis’ (no sé de quien es el copyright, pero la palabra es buenísima) y este año sólo recuerdo el del día del Espanyol. Situó a Carlos Martínez de lateral con Estrada por delante y Markel de mediocentro. Un once sin Illarra y sin Pardo es un equipo con creatividad nula. Prefiero no acordarme mucho de ese partido, pero es obvio que se perdió ante el colista y en Anoeta.

Desconozco si Montanier ha aprendido o le han obligado a alinear a los jugadores que habitualmente eran suplentes, pero desde que ha entrado en razón y ha puesto a los jugadores en sus puestos naturales el equipo ha crecido, aunque se ha echado en falta la regularidad necesaria para dar el tan ansiado salto de calidad. Equipo hay, pero muchas veces se ha visto lastrado por las decisiones del entrenador, como ante Osasuna que no retiró del campo a Zurutuza hasta el minuto 80 cuando llevaba desde el 50 pidiendo el cambio a gritos. Por contra, ante el Sevilla considero que acertó en quitar a Pardo para dar entrada a Zuru, es una de las pocas veces que un cambio de Montanier se ha visto reflejado en el devenir del encuentro.

Lo que menos me gusta de Montanier es su nula capacidad de motivación a la plantilla. No tenemos ningún Gatusso -Markel es lo más parecido- y echo en falta un líder dentro del campo, pero creo que es labor del entrenador que sus jugadores salgan mordiendo desde la caseta. Muchos nacen con ese hambre, otros no, pero la motivación y la mentalización es un tema que también se entrena. No pido que sean como Rafa Nadal, pero sí que luchen por ese escudo al máximo. No me cansaré de repetir que el Atlético de Madrid era un equipo indolente hasta que llegó Simeone, desde entonces son 11 guerreros que luchan por una misma causa. Se puede cambiar eso en un equipo y está demostrado.

Conclusión: Creo que la Real terminará la temporada en mitad de tabla, sin pasar apuros, pero sin aspirar a Europa. No veo en el campo a un equipo con la ambición necesaria para apostar por cotas más altas, además de tener en cuenta que siempre que se está ante un desafío se ha fallado.
No me gusta nada el calendario de la segunda vuelta en Anoeta. Tienen que pasar por asan Sebastián los cuatro equipos que siguen vivos en la Champions, además del Betis y el Levante, que no tienen mejor equipo que la Real, pero están arriba por algo. Me temo que a los de Montanier les va a costar mucho sumar los puntos de Anoeta, espero equivocarme.