Montanier, de villano a héroe


La imagen que mejor refleja la temporada de la Real Sociedad

La imagen que mejor refleja la temporada de la Real Sociedad

En el partido del Benito Villamarín de la pasada campaña Montanier tocó fondo en el banquillo de la Real Sociedad. Un gol de Iñigo Martínez desde el centro del campo en el descuento le salvó de ser cesado. No me atrevería a decir que la mayoría, pero sí una buena parte de la afición quería –pese a esa victoria y las posteriores– que dejase de entrenar al equipo. Si después de ese partido alguien me dice que año y medio después Montanier iba a dejar al equipo en la Champions le hubiera tomado por loco, pero de remate.

Hay que reconocer que nunca ha tenido el apoyo masivo de la afición, eso está claro. Llegó como un auténtico desconocido y se le vendió como el nuevo Guardiola, lo que contribuyó a que el nivel de exigencia hacia él y el equipo aumentara considerablemente. La victoria en el primer partido de Liga en Gijón y el posterior empate a 2 en Anoeta frente al Barcelona le hicieron ganar crédito, pero pronto empezó a tomar decisiones extrañas y a presentar onces un tanto raros. Ante el Madrid en Anoeta sacó una alineación plagada de defensas y sin recursos ofensivos, demostrando su temor al equipo de Mourinho. Como era de esperar se perdió, pero se perdió dando una imagen muy triste. Es probable que el público de Anoeta nunca le perdonase a Montanier que no saliera a enfrentarse al Madrid, un equipo al que la Real siempre le planta cara en su estadio.

A grandes rasgos la primera temporada de Montanier en Anoeta no fue buena. De no tener firmado un segundo año de contrato es probable que no hubiera seguido, porque se negoció con otros entrenadores y decidieron seguir con el francés al no aceptar ninguno el cargo. Lo mejor que hizo ese año el técnico galo fue confiar ciegamente en dos jóvenes como Illarramendi e Iñigo Martínez, haciéndoles titulares desde el primer momento y conseguir que el equipo jugase muy bien en algunos partidos, un anticipo de lo que podría ser la siguiente temporada.

Del Villamarín a La Rosaleda

Si en su primera temporada el del Villamarín fue un partido clave, en la segunda lo fue el de Málaga. La situación era similar, con el equipo casi en descenso y sin haber puntuado fuera de casa. En algunos partidos se había jugado bien, pero el conjunto de Montanier parecía incapaz de encadenar dos resultados positivos. Esa tendencia cambió en La Rosaleda ante un Málaga que había ganado todos sus partidos de Champions hasta la fecha. En los encuentros posteriores se empezó a vislumbrar la Real que maravillaría en la segunda vuelta.

Antes de ganar en Málaga la Real firmó el que pudo ser el peor partido de la era Montanier, en Anoeta ante el colista Espanyol. Con un juego paupérrimo, con Markel como único mediocentro y Estrada de interior derecho, el público del estadio donostiarra presenció un espectáculo dantesco. El fútbol brilló por su ausencia.

Aquel día, futbolísticamente hablando se tocó fondo, pero en Málaga Montanier decidió cambiar el esquema y poner dos mediocentros en lugar de uno solo. Illarramendi y Pardo dominaron el encuentro de la Rosaleda a su antojo, como sucedió en los partidos posteriores. Ahí empezó el auténtico cambio del equipo, se pasó del inamovible 4-3-3 a un 4-2-3-1 con multitud de variables.

‘Showtime’en Anoeta

Los jugadores se empezaron a sentir más cómodos sobre el césped y con el balón, por lo que los resultados no tardaron en llegar. A medida que se ganaban partidos la confianza crecía y el juego cada vez era mejor, llegando a ofrecer auténticos recitales en algunos encuentros. Hubo media hora ante el Valladolid y el primer tiempo ante el Málaga en Anoeta que la Real pareció un huracán, goleando a sus rivales sin compasión alguna.

Sin embargo creo que el partido más importante del año fue el primero de la segunda vuelta, en casa, ante el imbatible Barça, y para colmo la víspera de San Sebastián, el día más especial del año para cualquier donostiarra. Los de Tito habían ganado todos los encuentros ligueros salvo el choque ante el Madrid, que acabó en tablas, y sólo habían perdido ante el Celtic en Champions. Parecía que el récord de imbatibilidad de la Real de 1980 peligraba –así era porque daba la sensación de que nadie podía ganarles- pero Anoeta vivió una tarde legendaria con una remontada de ensueño culminada con el gol de Agirretxe, un gol que ya está en la historia txuriurdin en uno de los puestos de privilegio.

Es difícil quedarse con un solo encuentro de la temporada. Cada uno tendrá su partido especial, el que más le emocionó, pero yo no recuerdo ningún año que la Real haya firmado tantos partidos épicos. Ante el Valencia se vivió un ambiente en Anoeta como pocas veces se recuerdan, con una comunión absoluta entre grada y equipo. Pasó lo mismo ante el Madrid, que se escapó vivo del feudo donostiarra gracias a Diego López. Ese gol en el descuento de Xabi Prieto que le dio la vida a la Real valió media Champions. Gracias a ese gol se siguió creyendo que el sueño era posible.

Es una pena que Montanier no se pudiera despedir de Anoeta brindando una victoria a la afición ante el todopoderoso Real Madrid, pero el brillante juego del equipo, la trayectoria y la clasificación para la Champions merecían otra despedida. Montanier se fue de Anoeta como llegó, sin hacer ruido, cediendo el protagonismo a los jugadores. Y ese es su gran legado al frente de la Real. Deja un equipo hecho, que juega a las mil maravillas y a unos jugadores que han crecido muchísimo en estas dos temporadas. Todos ellos han mostrado su mejor nivel de la mano del entrenador de Vernon, lo que habla muy bien a favor de Monty.

Reconozco que mis críticas muchas veces pudieran ser excesivas. Probablemente me pasé, pero yo creía en el equipo y en los jugadores, de ahí que mis críticas fueran tan duras. Sabía que la Real tenía unos jugadores fantásticos y que se podía sacar mayor rendimiento del que se sacaba en determinados momentos.

Pero lo que me ha sorprendido gratamente, y no lo esperaba, ha sido la temporada de Carlos Martínez y Agirretxe. Me trago una por una todas mis palabras, porque no daba un duro por ellos y Montanier ha conseguido que alcancen un nivel de Selección, y eso es fruto de la confianza depositada por el entrenador y el trabajo realizado en Zubieta.

Montanier se va como un señor. En su debe queda haberle dado más minutos a Pardo, pero la consagración del riojano la disfrutará el próximo entrenador. El francés se marcha al Rennes haciendo el mejor trabajo posible en la Real. Es imposible mejorar lo conseguido y él se marcha en la cresta de la ola. Mejor irse como un héroe a volver a convertirse en villano.

Merçi beaucoup Philippe

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Rubén Pardo, el expediente X


Pardo necesita más minutos

Pardo necesita más minutos

Definitivamente la Real tiene un problema con Rubén Pardo, un problema gordo me atrevería a decir. Pardo es un jugador joven que necesita jugar. Cuenta con unas cualidades extraordinarias que le pueden llevar a destacar en el mundo del fútbol. La Real sabe que es un diamante y trata de pulirlo, pero Montanier no acaba de apostar por él y no le da los minutos que el jugador necesita para crecer. En Pamplona se pasó gran parte del segundo tiempo calentando, pero no finalmente no jugó.

En su último partido, hace dos semanas ante el Málaga, no jugó bien. Entró al campo sustituyendo a un lesionado Zurutuza a la media hora de juego, pero no estuvo acertado. En parte porque no jugó en su puesto y porque estaba mermado físicamente. Posteriormente se supo que tenía una sobrecarga, pero esa tarde vimos un Pardo que no habíamos visto hasta la fecha. Era un jugador frustrado, crispado, sin la ilusión que se le ve otros días cuando salta al césped.

La pasada campaña destacó en los pocos partidos en los que tuvo la oportunidad de jugar, especialmente ante el Sevilla en Anoeta, el día que debutó como titular ante su afición y llegando a marcar un golazo. Desde ese día el público del estadio donostiarra pide a gritos más minutos para Pardo, pero Montanier, por un motivo u otro no se los da.

Llama la atención que la gran racha de juego y resultados se inició en Málaga con Illarramendi y Pardo al mando de las operaciones de la Real Sociedad. Después de aquel partido, el riojano se llevó una decepción al no ser titular ante Osasuna en el siguiente encuentro. Recuperó la titularidad en el 2-5 de Valencia. Todo el mundo se deshizo en elogios hacia el joven canterano, pero Montanier volvió a preferir a otros jugadores para el puesto en cuanto estuvieron disponibles.

Montanier cuenta con seis jugadores que pueden jugar en el mediocentro. Pardo es la quinta opción y sólo tiene por detrás al pobre Ros, que no ha tenido la oportunidad de demostrar si es válido o no, porque ni siquiera ha jugado. Nadie pretende que Montanier siente a Illarramendi, que ha demostrado sobradamente que es el jugador clave del equipo, pero Pardo necesita jugar muchos más minutos.

Hasta la fecha sólo ha disputado 1.017 minutos de los 2.880 que se han jugado esta temporada, participando en 21 partidos, nueve de ellos como titular. Puede parecer que nueve son muchos partidos, pero Elustondo que se ha tirado todo el curso encadenando lesiones ha sido de la partida en 5 ocasiones.

Montanier conoce bien a un jugador que lleva dos años a sus órdenes. Pero Pardo es un futbolista especial, ya que hace mejores a quienes juegan a su lado (un caso similar al de Illarramendi). El joven riojano se presentó en sociedad en la final del Europeo sub19 de hace dos años. Ese día maravilló a todo el mundo echándose el equipo a la espalda y guiando a su equipo al triunfo final. Vale que eran chavales, pero la calidad, el carácter y la determinación que demostró Pardo aquella tarde la tienen muy pocos jugadores en el mundo. Los aficionados de la Real saben desde ese día que hay un diamante en Zubieta, pero no se le pule.

Si queremos que Pardo se convierta en el jugador que puede ser necesita minutos o acabará convertido en una eterna promesa, al más puro estilo Fran Mérida, que prefirió los euros del Atlético a seguir formándose en el Arsenal. Esperemos que a Pardo no le suceda lo mismo, porque sus agentes no tendrán ningún problema en forzar su salida de Anoeta si continúa sin jugar.

La Real enseña el camino


Prieto sigue aumentando su leyenda en Madrid

Prieto sigue aumentando su leyenda en Madrid

La Real Sociedad volvió a hacer este fin de semana lo que ningún equipo había conseguido esta liga: ganar al Atlético en el Calderón. Después de la machada de superar al invicto Barça en Anoeta los de Montanier se propusieron el más difícil todavía y se marcaron una machada de las que tardan en olvidarse.

Ganar la misma temporada en la Rosaleda, Mestalla, San Mamés y el Calderón está al alcance de muy pocos conjuntos. Estos cuatro estadios han albergado competiciones europeas esta campaña, lo que le da todavía más valor a la gesta de la Real. Eran, teóricamente, equipos superiores con un presupuesto mucho mayor, pero el equipo de Montanier ha sabido crecer e imponerse en campos en los que es muy difícil puntuar.

El Calderón era el estadio más inexpugnable de la Liga. Las cifras están ahí. El Atlético había ganado los 14 partidos que había disputado allí, hasta que llegó la Real. Después de silenciar Bilbao con aquel memorable 1-3 cualquier realista soñaba con hacer algo grande a orillas del Manzanares.

Lo que parecía una quimera se consiguió. En un encuentro muy duro y ante un rival que peleaba todos los balones como si fueran el último se consiguió una victoria de categoría. Si hace una semana decíamos que el equipo no había defendido bien ante el Betis, en el Calderón sucedió todo lo contrario. La misión era dejar la portería a cero y los soldados de Monty se empeñaron en llevarla a cabo.

El técnico francés quiso reforzar el centro del campo y dejó a Agirretxe en el banco y dio entrada a Illarramendi, ausente ante el Betis por lesión. Con un hombre más en medio se perdió llegada y los atacantes apenas pusieron en apuros a un Courtois que sólo había  recibido cinco goles en casa.

La primera parte tuvo poco fútbol. Muchos balones disputados, pero la Real se defendía bien y el Atlético lo intentó desde lejos al no poder penetrar en la defensa blanquiazul. Lo más destacable fue una entrada de Arda Turan a Illarramendi con los tacos por delante que podía haber lesionado al mutrikuarra. Ayza Gámez lo vio, pero no se atrevió a expulsar al turco, que no debió llegar al descanso porque hizo una falta clara a Vela al borde del área y en la falta posterior golpeó el balón con la mano. Tampoco era de esperar que Ayza echase una mano a la Real.

La Real ya es capaz de ganar en cualquier campo

La Real ya es capaz de ganar en cualquier campo

Tras el descanso el Atlético salió enchufadísimo y con la misión de batir a Bravo lo antes posible. Fueron los minutos más complicados del partido porque la Real no estuvo tan fina como en la primera parte. Cuando parecía que el gol del Atlético no tardaría en llegar la Real pegó su zarpazo. Griezmann montó la contra y puso un balón a Prieto que se quedó solo delante de Courtois al que batió por bajo. Era el cuarto gol del capitán realista en Madrid en dos meses, se crece cuando juega allí. Es justo decir que el linier no vio que Prieto estaba en fuera de juego cuando Griezmann le dio el pase, pero no es un error que se le pueda achacar a Ayza Gámez, sino a su auxiliar.

Con el 0-1 en el marcador la Real se dedicó a defender y a hacer lo que hacen muchos equipos en Anoeta, pertrecharse delante del portero en dos líneas muy difíciles de batir. En el Calderón quedó demostrado que es muy complicado crear ocasiones cuando un equipo se sitúa así. El Atlético tuvo oportunidades para empatar, no muchas, pero alguna tuvo. Entre Bravo y unos defensas que estuvieron sobresalientes consiguieron mantener la puerta a cero y llevarse los tres puntos a San Sebastián.

Los realistas no se llevaron más puntos de milagro de Madrid, puesto que Diego Costa pisó a propósito a Agirretxe cuando el de Usurbil estaba en el suelo. El árbitro vio la acción pero no consideró oportuno expulsar al brasileño, al que sus malas artes empañan el excelente futbolista que es.

Hay que pensar ya en el Valladolid y en sumar los tres puntos en Anoeta. Los dos últimos partidos ante Betis y Levante se saldaron en empates, por lo que es fundamental volver a ganar en casa.

Homenaje al fútbol ofensivo en Anoeta


Los jugadores realistas celebran uno de los goles conseguidos ante el Betis.

Los jugadores realistas celebran uno de los goles conseguidos ante el Betis.

Cualquier amante del fútbol defensivo se hubiera vuelto loco ayer en Anoeta. La Real Sociedad y el Betis firmaron tablas (3-3) después de un combate entre dos púgiles que buscaron la victoria en todo momento. Los realistas se dejaron contagiar del fútbol sin control y vertiginoso de los verdiblancos para el disfrute de los aficionados, ya que ambos conjuntos disputaron el partido más divertido de toda la temporada con mucha diferencia.

Triunfaron los ataques sobre las defensas como demuestra el marcador, pero el descontrol fue tal que es difícil asegurar que alguno de los dos equipos jugó bien. En ataque desde luego, pero las dos defensas dejaron mucho que desear.

Anoeta fue una pradera en la que todos los jugadores iban de un lado a otro sin descanso. Es muy complicado disfrutar de un partido con semejante ritmo durante los noventa minutos. Ni el más viejo del lugar recuerda un partido en San Sebastián con más llegadas a las áreas, aunque los porteros tampoco tuvieron que intervenir en exceso.

El problema de los dos equipos fue que estaban tan preocupados por atacar que dejaban descubiertas las defensas. Los centrocampistas no daban a basto ante las continuas avalanchas rivales. Markel hizo lo que pudo y más teniendo en cuenta que los cuatro de arriba y Zurutuza apenas le ayudaron en las tareas defensivas.

El partido comenzó con el Betis mandando aunque la Real llegaba más. Suyas fueron las primeras ocasiones claras, pero Adrián y el linier impidieron que los locales se adelantasen en el marcador. El juez de línea no estuvo nada acertado y señaló varios fueras de juego que no eran. Uno de ellos anuló un golazo de Griezmann que hubiera puesto a la Real por delante. Fue un remate espectacular del galo, que recordó al segundo gol de Balotelli en la semifinal de la Eurocopa ante Alemania.

Antoine está de vuelta, gran noticia para la Real.

Antoine está de vuelta, gran noticia para la Real.

Los de Montanier merecieron mejor suerte en la primera parte. Se fueron al descanso por detrás en el marcador, pero bien pudo ser al revés. Tras un remate al palo de Agirretxe el Betis inauguró el marcador en una contra en la que la Real no replegó bien y Jorge Molina encontró el hueco para plantarse delante de Bravo y batirle sin dificultad.

Anoeta ovacionó a su equipo cuando se retiró en el descanso. No tuvieron suerte, pero lo habían intentado por todos los medios. Esos animos calaron en los jugadores realistas, como bien demostraron en la reanudación.

Mikel González puso un borrón a su excelente trayectoria en el segundo gol del Betis. Involuntariamente hizo un sombrero a Bravo y Pabón, que estuvo en todos lados, aprovechó el regalo. Antes de que los visitantes pudiesen darse cuenta de la situación en la que estaban, Vela acortó diferencias al enganchar un balón dentro del área a bote pronto.

El partido entró en una espiral de goles y ocasiones que duró los veinte primeros minutos del segundo acto. Iñigo Martínez empató el partido rematando completamente solo un córner y once minutos después de que Vela marcase, Prieto puso por delante a su equipo gracias a un penalti regalado por el árbitro. Iglesias Villanueva consideró que Ángel golpeó el balón con el brazo dentro del área, pero la jugada es dudosa.

En ese momento la Real debió detener el partido y cortar el ritmo al que se estaba jugando, justo lo que el Betis no supo hacer, pero no tenía sobre el campo ningún jugador capacitado para hacerlo. Ni Markel ni Zurutuza saben y Pardo estaba en el banquillo. Los donostiarras echaron en falta a un Illarramendi que no pudo jugar por lesión y que es el único capaz de mandar y de hacer jugar al ritmo que él marca. Son muchos los aficionados realistas que piensan que con el rubio de Mutriku se hubiera ganado el encuentro, y probablemente no les falte razón, pero es imposible saberlo.

¿Por qué todos los jugones sonríen igual? Cuando Vela sonríe así, el rival tiembla.

¿Por qué todos los jugones sonríen igual? Cuando Vela sonríe así, el rival tiembla.

Los goles no terminaron con el de Prieto. Pabón puso el empate definitivo en el marcador en el minuto 66. El partido más loco de la historia de Anoeta vivió 20 minutos de frenesí con cinco goles, lo nunca visto. El desgaste había sido tal que los calambres no tardaron en llegar. Vela acabó agotado pero fue el realista más activo. Fue decisivo en los tres goles realistas: marcó el primero, dio el segundo y participó en la jugada del penalti. Es el jugador más en forma y decisivo de la plantilla. Demostró su implicación buscando el cuarto gol cuando no le quedaban fuerzas, encarando una y otra vez a cuantos defensas le salían al paso. No consiguió su objetivo, pero Anoeta valoró el partidazo del azteca. Vela es un lujo para la Real y para la Liga española.

Este próximo domingo la Real tiene un examen complicado, una autentica prueba de madurez. Visita el Vicente Calderón, feudo de un Atlético de Madrid que cuenta por victorias los partidos ligueros jugados allí. Si la Real quiere jugar en Europa debe demostrar a orillas del Manzanares que está capacitada para ello ante un equipo que no le va a regalar absolutamente nada. Pero si se ganó al invencible Barça y se hizo lo propio en San Mamés, ¿por qué no se va a ganar en el Calderón?  

La Real se despide de San Mamés a lo grande (1-3)


Una victoria histórica

Una victoria histórica

Cuando a media tarde el twittero Txitxo Díaz (@txitxoirun) adelantó que Montanier había decidido dejar a Vela en el banquillo pensé que el francés se había vuelto loco, y no fui el único. “Montanier se inmola en La Catedral” podía haber sido el título de este texto, pero una vez visto el partido el titular correcto debió ser: “Montanier gana a la ruleta rusa en San Mamés”. El técnico de Vernon fue uno de los protagonistas del derbi, de eso no cabe la menor duda, pero vamos por partes.

Vela fue suplente, por lo que la Real Sociedad empezó el partido dando ventaja al Athletic. ¿Qué pasaría si Mourinho dejase a Cristiano en el banquillo o Roura a Messi en el partido del martes? Mejor no pensarlo, pero es lo que hizo Montanier. Reservar a su máximo goleador y jugador más desequilibrante por decisión técnica. La jugada le salió redonda, pero el tiro también le pudo salir por la culata, porque la Real sin Vela no fue superior al equipo bilbaíno. 

El guión de la primera parte fue el esperado por todos, Montanier incluido. Dominio inicial del Athletic más por casta que por fútbol. Los de Bielsa llegaban al Derbi después de dos derrotas consecutivas y con muchísimas dudas. El técnico rosarino volvió a apostar por Raúl Fernández en la portería, que no se estrenaba en un partido de estas características, pero su inexperiencia resultó decisiva en la segunda parte.

En el primer acto se jugó el partido que Bielsa había diseñado, un correcalles constante sin ningún tipo de control, exactamente lo que más le podía perjudicar a la Real, que necesitaba que Illarramendi se hiciera con el mando del partido, pero con la velocidad a la que jugaban ambos conjuntos era misión imposible tratar de ralentizarlo.

El Athletic llegaba más y creaba más ocasiones, pero Bravo estuvo seguro y desvió todas las que fueron a puerta. Nada pudo hacer ante el obús de Ibai Gómez, uno de los goles de la Liga sin discusión. El rojiblanco emperchó un centro desde la banda izquierda según le llegó y Bravo sólo pudo aplaudir. Un golazo en toda regla.

El partido se ponía complicado para la Real, por debajo en el marcador y con un ambiente de lo más hostil en contra. Pero este equipo ha progresado mucho en estos meses. El año pasado en esa situación el segundo gol no hubiera tardado en llegar debido a la debilidad anímica del equipo, pero en San Mamés quedó claro que las cosas han cambiado, el equipo ha madurado. La demostración de ello fue que en vez de perder la cara al partido se fueron a por el Athletic sin nada que temer.

Griezmann volvió en el momento más oportuno

Griezmann volvió en el momento más oportuno

Griezmann sólo tardo tres minutos en empatar y silenció La Catedral. El Athletic empezaba a perder el último Derbi que se disputaba en su estadio. Chory Castro le puso un excelente balón al francés, un centro que hubiera firmado el mismísimo Javi De Pedro, que el ‘7’ cabeceó a la red.

A pesar de que el Athletic había hecho más méritos para llegar al descanso con ventaja, el marcador señalaba 1-1 al término de los primeros 45 minutos. Para unos el resultado era injusto, mientras que para los otros era excesivo premio para el juego que habían realizado.

Apoteosis realista

La segunda mitad fue totalmente opuesta a la primera. La Real se hizo dueña del balón y aunque la posesión no se tradujo en muchas ocasiones, controló el partido al ritmo que marcaba un Illarramendi que crece a pasos agigantados.

El gol de Griezmann fue un auténtico mazazo para el equipo y la parroquia rojiblanca, que han olvidado los éxitos de la pasada campaña y este año lucharán por evitar el descenso. El Athletic no estuvo en la segunda parte de San Mamés, lo demostró De Marcos haciendo una falta absurda que derivó en el segundo gol. Es un equipo desquiciado por tanta polémica extradeportiva y los jugadores acaban pagando todo eso en el terreno de juego. Raúl Fernandez pagó su inexperiencia regalándole un gol a un Agirretxe que estuvo ahí con la caña preparada. El balón botó justo delante del portero y a trancas y barrancas el delantero de Usurbil lo mandó a la red.

A partir de ese momento el Athletic desapareció. Once jugadores deambulaban por el césped, más perdidos que un esquimal en el desierto. A Montanier le salió la jugada redonda, con el marcador a favor retiró a Agirretxe y dio entrada a Vela, más dinamita para acabar de hundir la nave rojiblanca.

Para certificar el éxito del experimento del técnico francés, Vela remató a los leones. Zurutuza, que acababa de entrar por Chory, le puso un balón genial al mexicano, que acomodó el cuerpo a la perfección y colocó el balón sutilmente lejos del alcance de Raúl. La mejor formal posible de finalizar una transición perfecta. Vela celebró su undécimo gol junto a la afición, exultante después de ver a su equipo ganar un partido que siempre es especial. La noche a la intemperie para conseguir las entradas estaba absolutamente justificada. Una victoria como la de la Real en San Mamés no se paga con dinero, ninguno de los allí presentes podrá olvidar esa fría noche en el vetusto estadio rojiblanco.

El fin de la maldición


Los realistas celebran el gol de Griezmann que les ponía por delante en el marcador

Los realistas celebran el gol de Griezmann que les ponía por delante en el marcador

Si el lunes pasado hablábamos de que la Real había roto el gafe al ganar ante uno de los equipos de la parte baja de la clasificación, este domingo acabó con una maldición que le perseguía desde que militaba en Segunda división. Desde aquella mítica victoria en Cádiz en la que dejó visto para sentencia el ascenso, la Real no había ganado a domicilio en Liga en una segunda vuelta, ni en el año de Lasarte ni en el primero de Montanier. Ese maleficio terminó en Zaragoza (1-2), en un estadio que no se le da bien a la Real, pero allí levantó el gran Arconada la última Copa ganada por un equipo vasco.

La Romareda no parecía el campo indicado para terminar con esta maldición, y menos aún después de una semana muy complicada para la Real por culpa de las acusaciones de dopaje. El Zaragoza sólo había ganado tres partidos en casa en toda la temporada y era algo que daba algo de respeto, por eso de que los de Montanier eran especialistas en revivir muertos, pero no, este equipo ha cambiado, ha madurado.

El encuentro empezó con los locales apretando mucho y sin que la Real saliese de su campo. Ese dominio no se tradujo en ocasiones de gol, pero los txuriurdines -ayer naranjas- apenas cruzaban el centro del campo con el balón controlado. Pero llegó el minuto 11 y Iñigo Martínez pegó un pelotazo arriba para evitar la presión del Zaragoza, Agirretxe la luchó y el balón le cayó a Vela que se la puso a Griezmann para que el francés batiera a Roberto sin problemas. Fue la primera jugada de ataque que firmó la Real, el partido no podía empezar mejor.

Pocos minutos después el colegiado Gil Manzano mandó a la ducha al debutante Héctor, que en 21 minutos tuvo tiempo de llevarse dos amarillas con total merecimiento. Era el séptimo partido consecutivo que la Real jugaba en superioridad, lo nunca visto. Al ir por detrás en el marcador los locales no pudieron encerrarse atrás como hizo el Celta hace dos semanas, por lo que el partido siguió con el guión establecido hasta ese momento.

Los de Montanier dominaban el partido a su antojo, con un Illarramendi al frente de las operaciones. El de Mutriku crece partido a partido y nadie sabe cual puede ser su techo, pero se encuentra en el mejor momento de su carrera. El rubio centrocampista es el eje de la Real, tanto en ataque como en defensa. En la Romareda recordó a Iniesta, hizo de todo y todo bien. En una jugada robaba un balón en la frontal y en la siguiente dejaba solo a un compañero ante el portero con un pase genial. El gran momento que vive la Real está muy relacionado con el momento de forma del 8 txuriurdin.

Gráfico que muestra el área de influencia de Illarramendi.

Gráfico que muestra el área de influencia de Illarramendi.

También es justo destacar a Carlos Vela, porque si Illarra es el eje de la Real el mexicano es quien marca las diferencias. Provoca faltas constantemente -lástima que se saque tan poco partido de las mismas-, da asistencias y marca goles, pero lo mejor de Vela es el peligro que genera constantemente. Cada vez que engancha la pelota el público sabe que puede pasar algo, es un jugador distinto, de los que son capaces de decidir encuentros en una sola acción.

El mexicano ayer no marcó, pero quien sí lo hizo fue Imanol Agirretxe, que en el anterior partido había asistido a Diego Ifrán. El de Usurbil marcó un golazo en un gran disparo desde dentro del área, en una acción a la que no nos tiene acostumbrados. La Real llegó al descanso con 0-2 y el partido completamente dominado.

Rematar al rival

La primera parte fue totalmente positiva, pero en la segunda las cosas fueron diferentes. Antes de nada decir que el resultado no peligró en ningún momento, puesto que el gol local llegó en el último minuto del descuento, pero de haber llegado antes se hubiera sufrido.

Illarra vs Movilla, dos generaciones frente a frente.

Illarra vs Movilla, dos generaciones frente a frente.

Los de Montanier dominaron la segunda parte, controlaron el balón y apenas concedieron ocasiones a un Zaragoza que sólo inquietó a Bravo con disparos lejanos. Con el partido tan a favor y siendo tan superiores al rival, la Real debió buscar el tercero para cerrar el partido completamente, porque un gol de los locales les hubiera metido en el partido en cualquier momento. Dio la sensación de que los realistas no quisieron pisar el acelerador  para no hacer sangre de un equipo herido y en inferioridad, pero esto es fútbol y es mejor sentenciar a un rival que dejarlo morir en la hierba, ya que en una acción aislada puede revivir.

La Real gozó de ocasiones claras en la segunda mitad. Roberto se convirtió en el mejor jugador aragonés y evitó una goleada con varias paradas de mucho mérito. Apoño recortó distancias desde el punto fatídico después de que Markel se resbalase en el área y se llevara por delante a Postiga. Ahí murió el partido y Montanier y sus chavales se llevaron a San Sebastián los tres puntos que les sirven para seguir escalando en la clasificación y mirar a Europa descaradamente.

El equipo tiene muchísimo talento y si sigue creciendo como en las últimas semanas no se puede renunciar a nada. Sólo ha perdido uno de los últimos 13 partidos ligueros y demuestra ser un equipo muy difícil de batir. Los dos próximos partidos: Levante en Anoeta y el Derbi en San Mamés serán dos buenas piedras de toque para saber hasta donde puede llegar este equipo. ¡Qué siga la racha!

Análisis de la primera vuelta


Puede que sea demasiado exigente, tal vez, pero a mi la primera vuelta de la Real me ha decepcionado. Me ha decepcionado porque considero que podría estar más arriba y debería llevar bastantes puntos más, siempre que había la posibilidad de dar un golpe en la mesa y saltar puestos en la clasificación se ha fallado. Además de tener el magnífico récord de 3 puntos de 15 ante los cinco últimos clasificados de la Liga. No creo que haya ningún equipo que supere a la Real en esa estadística, pero no dudo que sea consecuencia de que los jugadores se confían ante rivales que consideran inferiores.

El juego: La Real es un equipo atractivo, de los que mejor juegan en Primera, pero carece de regularidad en el juego. Hay fases de los partidos en los que se hace muy buen fútbol combinativo y llegando bien al área rival, pero es un equipo al que le cuesta acabar las jugadas, de ahí que sus dos nueves lleven un total de 4 goles entre ambos.

Los patadones de otras épocas con Bravo organizando el juego y Prieto bajando los balones arriba han pasado a mejor vida, cabe destacar que Ansotegi en su último partido no pegó ni un solo pelotazo, cosa antes impensable.

La mejor línea del equipo ha sido la defensa, que raya a gran nivel en Anoeta. Iñigo Martínez y Mikel González se han consolidado y su gran temporada ha contribuido al crecimiento del equipo. Gracias a su velocidad y contundencia, la Real defiende más arriba y ese posicionamiento ayuda a la presión sobre el equipo contrario. Esa defensa encerrada atrás y sin presionar tan característica de otras temporadas sólo la hemos visto en momentos puntuales.

Los laterales han sido una de las mejores noticias de lo que llevamos de campaña. Carlos Martínez vivió los primeros partidos en la grada por decisión técnica, pero un buen día se convirtió en titular indiscutible y el equipo lo notó. En el otro lado De la Bella ha sido titular siempre, condenando al ostracismo a Jose Ángel. Es justo reconocer que estamos ante la mejor versión del catalán desde que llegó a Donosti, si bien a muchos nos hubiera gustado saber qué podía ofrecer el asturiano cedido por la Roma.

El centro del campo ha sido la clave del equipo. Como bien dice Lillo “dime con que mediocentro juegas y te diré a que juegas”, esta frase es completamente extrapolable a la primera vuelta de la Real Sociedad. Empezó jugando Markel Bergara los diez primeros partidos, con Illarramendi un poco más adelantado al lado de Zurutuza. Se jugaron algunos buenos partidos con este trío, como el derbi en Anoeta, pero la clave fue el momento en el que llegaron las lesiones.

Sin Elustondo, Zurutuza y el hasta ese momento intocable Markel, Montanier se vio obligado a alinear a Pardo. El riojano fue titular ante el Rayo en Anoeta, después de haberlo sido también en Málaga la semana anterior, pero lo más grave es que pasaron nueve meses desde la primera titularidad de Pardo en Anoeta y la segunda. Demasiado tiempo, para el chaval y para la Real. Desde ese momento el juego de la Real mejoró, pero también es justo reconocer que los últimos partidos de Pardo han sido bastante más flojos que los primeros, en los que su influencia en el juego era mucho mayor.

Y si hablamos de influencia hay que destacar a Illarramendi. Desde que Montanier decidió retrasarle al puesto de pivote ha crecido y ha hecho crecer a la Real. Lleva un año y medio en la primera plantilla y su peso en el equipo aumenta cada partido. La afición se identifica con él y está llamado a ser uno de los grandes referentes del vestuario.

La sala de máquinas txuriurdin sirve de poco si nadie marca la diferencia arriba. Griezmann empezó jugando de media punta por el centro y vimos su mejor versión, intensa y entrando en juego constantemente, pero el cambio de sistema, una inoportuna lesión y su polémica salida nocturna con la selección echó por tierra ese brillante comienzo. Fue el realista más entonado del inicio de campaña, pero tras el derbi Antoine está ‘missing’. Afortunadamente para el equipo, Vela tomó el testigo del francés y aunque ha pasado diferentes estados de forma sus goles siempre están ahí.

En los últimos partidos, en los que el juego ha escaseado, la Real ha dependido de la inspiración del maya. Cuando Vela acelera la Real se activa, pero el problema es que él solo no puede tirar del carro y en muchas ocasiones se echa en falta la ayuda de otros actores importantes.

El entrenador: Montanier no es el Coco, pero a mi no me gusta, lo reconozco abiertamente, creo que debió ser cesado la temporada pasada por su incapacidad, pero no todo lo que hace está mal. El año pasado nos acostumbramos a sus famosos ‘experimontis’ (no sé de quien es el copyright, pero la palabra es buenísima) y este año sólo recuerdo el del día del Espanyol. Situó a Carlos Martínez de lateral con Estrada por delante y Markel de mediocentro. Un once sin Illarra y sin Pardo es un equipo con creatividad nula. Prefiero no acordarme mucho de ese partido, pero es obvio que se perdió ante el colista y en Anoeta.

Desconozco si Montanier ha aprendido o le han obligado a alinear a los jugadores que habitualmente eran suplentes, pero desde que ha entrado en razón y ha puesto a los jugadores en sus puestos naturales el equipo ha crecido, aunque se ha echado en falta la regularidad necesaria para dar el tan ansiado salto de calidad. Equipo hay, pero muchas veces se ha visto lastrado por las decisiones del entrenador, como ante Osasuna que no retiró del campo a Zurutuza hasta el minuto 80 cuando llevaba desde el 50 pidiendo el cambio a gritos. Por contra, ante el Sevilla considero que acertó en quitar a Pardo para dar entrada a Zuru, es una de las pocas veces que un cambio de Montanier se ha visto reflejado en el devenir del encuentro.

Lo que menos me gusta de Montanier es su nula capacidad de motivación a la plantilla. No tenemos ningún Gatusso -Markel es lo más parecido- y echo en falta un líder dentro del campo, pero creo que es labor del entrenador que sus jugadores salgan mordiendo desde la caseta. Muchos nacen con ese hambre, otros no, pero la motivación y la mentalización es un tema que también se entrena. No pido que sean como Rafa Nadal, pero sí que luchen por ese escudo al máximo. No me cansaré de repetir que el Atlético de Madrid era un equipo indolente hasta que llegó Simeone, desde entonces son 11 guerreros que luchan por una misma causa. Se puede cambiar eso en un equipo y está demostrado.

Conclusión: Creo que la Real terminará la temporada en mitad de tabla, sin pasar apuros, pero sin aspirar a Europa. No veo en el campo a un equipo con la ambición necesaria para apostar por cotas más altas, además de tener en cuenta que siempre que se está ante un desafío se ha fallado.
No me gusta nada el calendario de la segunda vuelta en Anoeta. Tienen que pasar por asan Sebastián los cuatro equipos que siguen vivos en la Champions, además del Betis y el Levante, que no tienen mejor equipo que la Real, pero están arriba por algo. Me temo que a los de Montanier les va a costar mucho sumar los puntos de Anoeta, espero equivocarme.

Estamos hartos


El pasado domingo Asier Illarramendi fue expulsado por Teixeira Vitienes en Granada. La entrada lateral sobre un jugador rival admite diferentes interpretaciones. Mucha gente considera que con amarilla hubiera bastado al ser una falta en el centro del campo, pero el colegiado no lo vio así y mandó al jugador al vestuario antes de que acabase la primera parte. Creo que acertó en su decisión.

La historia no tenía más recorrido que ese, a pesar de que la Real recurriera para que le retirasen la roja a Illarramendi. El comité, lógicamente, desestimó el recurso realista y sancionó con un partido de sanción al jugador. Lo que realmente suena a chiste es que le haya caído un segundo encuentro por juego violento y encima una sanción económica.

Lo que demuestra esta sanción es el diferente rasero de los colegiados dependiendo del equipo al que arbitren. Ha quedado demostrado que a la Real es muy fácil pitarle y más aún fuera de casa. Cuatro jugadores del equipo entrenado por Montanier han sido expulsados a domicilio en lo que llevamos de liga y no es que la Real sea un equipo violento precisamente.

Hace unas semanas Gregory rompió la nariz a Zurutuza y se fue de rositas, mientras que Lass, el centrocampista del Real Madrid, en la vuelta de Copa ante el Barça repartió estopa a diestro y siniestro y sólo vio una amarilla, realizando entradas bastante más graves que la que realizó Illarra el domingo. Nos toman por el pito del sereno y luego los grandes van por ahí llorando porque los árbitros les perjudican. Cinismo puro y duro.

La Real debería poner el grito en el cielo ante semejante tropelía. Sé que no servirá de nada, porque los árbitros seguirán perpetrando actuaciones sibilinas como nos tienen acostumbrados, pero al menos que nos oigan, porque estamos hartos.

Luces y sombras de Montanier


La pasada semana el entrenador de la Real Sociedad, Philippe Montanier, concedió una entrevista a Eurosport Francia en la que se quejaba del trato de la prensa (Noticias de Gipuzkoa). Considero que está muy equivocado, puesto que la prensa no le critica por sistema, sino que lo hace después de analizar sus actos y sus decisiones desde que llegó a la Real. Cuando acierta se dice, y cuando falla, la mayoría de las veces, también se dice.

Hay dos grandes puntos a favor del técnico. El primero es que el equipo juega mucho mejor que el año pasado, el día que juega, porque no juega todas las jornadas. Algunas ni siquiera compite y los jugadores deambulan por el césped. Esta versión se ha dado especialmente fuera de casa o en partidos contados en Anoeta, como ante el Athletic o Atlético. Pero por norma general los patadones para que Prieto la baje han quedado como un recurso. Ahora el equipo trata de combinar, punto a favor de Montanier.

Iñigo Martínez no iba a ser jugador de la primera plantilla, pero el francés decidió subirlo al primer equipo y otorgarle galones. No sabemos si con otro entrenador hubiera sucedido lo mismo visto el potencial del defensa, pero la realidad es que Iñigo se ha revalorizado gracias a Montanier. Pero la confianza que ha demostrado con el central no la ha mostrado con Rubén Pardo. Hasta febrero no ha sido titular en ningún partido y sus minutos hasta entonces eran prácticamente residuales, siendo uno de los jugadores más prometedores de la cantera. En su primer partido como titular en Anoeta dio un recital y el entrenador le premió dejándole en el banquillo en el siguiente encuentro. Una decisión controvertida cuanto menos, puesto que Pardo no garantizaba la victoria en Granada, pero si el equipo había funcionado bien con él al mando, nadie entiende los motivos de su suplencia, y menos aún si el sustituto llevaba lesionado desde octubre.

La gestión de los partidos es uno de los motivos por los que Montanier también ha sido criticado, y con razón. Las decisiones que toma una vez empezado el encuentro pocas veces mejoran al equipo. Tan solo recuerdo un partido, el del Málaga, en el que la Real haya sido capaz de darle la vuelta al marcador gracias a los cambios. Las veces que sus cambios han empeorado el panorama son varias, pero ningún esperpento similar al del Betis, cuando retiró a uno de los tres centrocampistas para dar entrada a otro defensa. Dos goles encajados rápidamente y el gol a última hora de Iñigo, el resto de la historia ya la conocen. Del partido de Zaragoza o de Mallorca poco más se puede decir, pero solo recordarlos producen escalofríos a los aficionados.

Está claro que Montanier no es un motivador. Uno ve la charla de Al Pacino en Un domingo cualquiera a sus pupilos (video más abajo) y está convencido de que Montanier nunca ha sido capaz de motivar así a sus chavales. El idioma será un inconveniente, pero en toda la temporada los jugadores de la Real no han salido a comerse al rival desde el inicio. Ante el Sporting en Anoeta se marcaron dos goles nada más comenzar, pero después llegó la relajación habitual, como en Mallorca cuando el objetivo parecía conseguido. Vale que los futbolistas no se caractericen por su garra, pero podrían salir mucho más activados a los partidos y eso es un problema del entrenador y del vestuario, no del público de Anoeta.

Las campanas al vuelo


La Real Sociedad dejó una grata impresión en el primer partido de la temporada, consiguiendo los tres puntos en liza ante el Sporting de Gijón. El equipo jugó bien y se vio la mano del nuevo técnico, el galo Phillipe Montanier. En San Sebastián se vive desde las 20:00 horas del sábado un estado de felicidad y de esperanza, pero es muy importante que los árboles no impidan ver el bosque.

El equipo está en formación, pero pide a gritos un par de refuerzos como mínimo. Los laterales de la defensa son dos coladeros ante equipos con un mínimo de creatividad y pegada. El sábado quedó demostrado a las primeras de cambio que si los titulares dejan mucho que desear, de los sustitutos mejor no hablar. Estrada entró para cubrir el vacío provocado por la expulsión de Carlos Martínez y demostró que no tiene nivel para competir en Primera División, como algunos otros compañeros de vestuario. Iñigo Martínez ha sido un gran descubrimiento, pero no hay que olvidar que esa zaga fue la más goleada de la pasada campaña y sólo ha llegado un refuerzo, un canterano.

El centro del campo espera el debut de Mariga, que todavía es una incógnita porque nadie le ha visto jugar. Se le da como titular, pero nadie, salvo la dirección deportiva sabe cómo juega el keniata. Lo que ha quedado claro con un solo encuentro es la importancia de Illarramendi, que será el jugador sobre el que gire todo el entramado txuriurdin, tanto en defensa como en ataque. Miedo me da pensar en la ausencia del mutrikuarra, porque no hay ningún jugador en la plantilla capacitado para realizar su labor, tal vez Pardo, pero todavía no ha debutado en la máxima categoría.

Que la Real dispone de un arsenal de garantías en ataque es una verdad como un templo, pero que no estaría de más la llegada de un nueve de garantías tampoco. Y Montanier lo sabe, por eso se lo ha pedido una y otra vez a Loren, que le da largas. El director deportivo también consideraba que el centro del campo estaba bien cubierto y que la llegada de un jugador del perfil de Mariga no era necesaria. Tras el partido de Gijón, la buena imagen del equipo y los dos goles de Agirretxe se puede pensar que el ariete no es necesario, pero el delantero de Usurbil vive de las rachas y nadie sabe cómo puede responder durante una temporada entera. En el último año en segunda también empezó como un tiro para ir perdiendo protagonismo con el paso de las jornadas. Creo recordar (hablo de memoria) que marcó 5 goles al principio y después no vio puerta en toda la segunda vuelta. De hecho, el sábado el usurbildarra jugó en banda izquierda, un puesto en el que Griezmann es titular indiscutible, por lo que queda claro que Montanier no piensa en Agirretxe para ocupar la punta de ataque.

Con Llorente no se puede contar por ahora, Montanier lo sabe y por eso pide la llegada de otro delantero de garantías. No sería un despilfarro puesto que si se trae el jugador del perfil que quiere el técnico, el equipo daría un salto de calidad muy importante. No es lo mismo jugar con un delantero cuyo rendimiento durante 38 partidos es una incógnita que hacerlo con un ‘9’ contrastado que te asegura unos 15 goles por temporada. Y el caso más claro lo tenemos en el Espanyol. El año pasado con Osvaldo sano estuvo luchando por Europa, con el argentino lesionado, crísis de resultados. Este año, sin el killer sudamericano, lo pasarán mal con total seguridad.

La comunidad twittera de la Real lleva días comentándolo. Mejor traer ahora un Cardozo ahora, que lamentarte más tarde por la llegada de un Germán Herrera. Esa son las decisiones que se pagan, y muy caras. Aperribay tiene en sus manos la posibilidad de que el equipo crezca y sea una buena base para la excelente camada de potrillos que asoman en Zubieta, esperemos que no le tiemble el pulso y apueste por ello. Este es el momento, aún está a tiempo.