Licencia para soñar


Equipo y afición, más unidos que nunca

Equipo y afición, más unidos que nunca

Lo que vivieron el domingo los jugadores y aficionados de la Real Sociedad no lo olvidarán nunca, especialmente aquellos que tuvieron la suerte de acudir al campo del Rayo Vallecano a ver in situ el partido. La conexión entre el equipo y la afición fue absoluta en todo momento y refleja el excelente momento que vive la entidad donostiarra.

Después de trece partidos sin perder el equipo de Montanier llega a la recta final en plena forma. Es el equipo de moda de la Liga y el rival a batir, pero el juego de los realistas no da opción a los rivales, que antes de darse cuenta ya llevan un par de goles en contra en el marcador. El pobre Rayito puede dar fe de ello, que al cuarto de hora ya tenía el partido perdido. Lo mejor del encuentro de Vallecas -además del resultado- es la sensación de poderío que mostró la Real. Dominaron el encuentro en todo momento y nadie dudó que los tres puntos se marcharían a Donosti.

La afición, que se desplazó en masa al obrero barrio de Madrid, disfrutó como pocas veces con el partidazo de su equipo. Después de estar acostumbrados a muchos sinsabores, alegrías como las de Vallecas o San Mamés se aprecian mucho más. El próximo reto es el Sadar o Reyno de Navarra, llámenle como quieran. Es el estadio maldito por excelencia, el campo en el que la Real fue consciente de que después de 40 años en Primera la temporada siguiente jugaría en Segunda. Para todos los que estuvimos en Pamplona aquella tarde es la victoria más importante, la que nos quitaría una losa de encima.

No hace tanto de aquello y cuantas cosas han cambiado. Del descenso a estar luchando por la Champions, se dice pronto, pero hay un largo camino que la Real ha recorrido con el apoyo de la afición, aquellos que a las duras o a las maduras siempre están ahí. Quedan sólo siete jornadas para terminar una temporada que empezó como una pesadilla pero que se ha convertido en un cuento de hadas. Ahora toca soñar, toca animar y ganar para certificar un cuarto puesto que es casi como un título.

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Un punto que sabe a derrota


Dudo que haya algún realista contento después del empate en Vigo. La Real ha sumado un punto a domicilio después de remontar el gol del Celta, pero el empate sabe a poco. Sabe a poco por como se ha desarrollado el partido. Después de jugar los últimos 40 minutos con un jugador más -quinto partido seguido que se juega en superioridad- la Real no ha sido capaz doblegar a un equipo vigués que se conformaba con el empate.

No es nada nuevo que los de Montanier no saben jugar contra 10. Cuando esto sucede el rival se encierra atrás y la Real no sabe atacar ese tipo de defensas. Habitualmente carece de la velocidad en el movimiento del balón necesaria para desarmar estas defensas, y para colmo, el jugador que mejor mueve el balón, hoy ha estado 25 minutos viendo el partido desde la banda. Alguno dirá que al Barça se le ganó tras la expulsión de Piqué, pero la diferencia es que los de Vilanova no renunciaron al balón a pesar de la inferioridad, cosa que sí hicieron el Madrid, el Depor y el Celta.

Cabe destacar que esta tarde no se ha visto la mejor versión de ninguno de los atacantes realistas. Vela hoy no ha tenido el día e Ifrán no hace más que decepcionar a los que pedíamos oportunidades para él. El uruguayo no es el finalizador que necesita este equipo, que crea juego y llega al área rival, pero no termina las jugadas.

Un ejemplo de esto es la cantidad de centros que se han realizado en la segunda parte. Muchos de ellos no han sido buenos, pero los que si lo han sido nadie los ha rematado. En la imagen (subida a Twitter por @38ecos) queda claro que la Real llega a las zonas de peligro, pero nadie remata.

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Una vez más, y ya son muchas, creo que Montanier no ha leído bien el partido. La Real ha jugado 40 minutos con un hombre más, pero el francés no ha considerado oportuno cambiar el esquema. Me ha dado la sensación de que el técnico normando iba dejando pasar el tiempo esperando a que en algún momento la Real marcase, pero no ha hecho nada para agilizarlo.

No he entendido el cambio de Illarramendi por Pardo, la verdad. Cuando el partido estaba jugándose en el campo del Celta y la Real necesitaba mover el balón con rapidez Montanier ha decidido ese cambio. El francés ha cambiado jugador por jugador sin arriesgar, pero hoy era un día para arriesgar, porque empatar un partido como el de Balaídos sabe a derrota.