Las campanas al vuelo


La Real Sociedad dejó una grata impresión en el primer partido de la temporada, consiguiendo los tres puntos en liza ante el Sporting de Gijón. El equipo jugó bien y se vio la mano del nuevo técnico, el galo Phillipe Montanier. En San Sebastián se vive desde las 20:00 horas del sábado un estado de felicidad y de esperanza, pero es muy importante que los árboles no impidan ver el bosque.

El equipo está en formación, pero pide a gritos un par de refuerzos como mínimo. Los laterales de la defensa son dos coladeros ante equipos con un mínimo de creatividad y pegada. El sábado quedó demostrado a las primeras de cambio que si los titulares dejan mucho que desear, de los sustitutos mejor no hablar. Estrada entró para cubrir el vacío provocado por la expulsión de Carlos Martínez y demostró que no tiene nivel para competir en Primera División, como algunos otros compañeros de vestuario. Iñigo Martínez ha sido un gran descubrimiento, pero no hay que olvidar que esa zaga fue la más goleada de la pasada campaña y sólo ha llegado un refuerzo, un canterano.

El centro del campo espera el debut de Mariga, que todavía es una incógnita porque nadie le ha visto jugar. Se le da como titular, pero nadie, salvo la dirección deportiva sabe cómo juega el keniata. Lo que ha quedado claro con un solo encuentro es la importancia de Illarramendi, que será el jugador sobre el que gire todo el entramado txuriurdin, tanto en defensa como en ataque. Miedo me da pensar en la ausencia del mutrikuarra, porque no hay ningún jugador en la plantilla capacitado para realizar su labor, tal vez Pardo, pero todavía no ha debutado en la máxima categoría.

Que la Real dispone de un arsenal de garantías en ataque es una verdad como un templo, pero que no estaría de más la llegada de un nueve de garantías tampoco. Y Montanier lo sabe, por eso se lo ha pedido una y otra vez a Loren, que le da largas. El director deportivo también consideraba que el centro del campo estaba bien cubierto y que la llegada de un jugador del perfil de Mariga no era necesaria. Tras el partido de Gijón, la buena imagen del equipo y los dos goles de Agirretxe se puede pensar que el ariete no es necesario, pero el delantero de Usurbil vive de las rachas y nadie sabe cómo puede responder durante una temporada entera. En el último año en segunda también empezó como un tiro para ir perdiendo protagonismo con el paso de las jornadas. Creo recordar (hablo de memoria) que marcó 5 goles al principio y después no vio puerta en toda la segunda vuelta. De hecho, el sábado el usurbildarra jugó en banda izquierda, un puesto en el que Griezmann es titular indiscutible, por lo que queda claro que Montanier no piensa en Agirretxe para ocupar la punta de ataque.

Con Llorente no se puede contar por ahora, Montanier lo sabe y por eso pide la llegada de otro delantero de garantías. No sería un despilfarro puesto que si se trae el jugador del perfil que quiere el técnico, el equipo daría un salto de calidad muy importante. No es lo mismo jugar con un delantero cuyo rendimiento durante 38 partidos es una incógnita que hacerlo con un ‘9’ contrastado que te asegura unos 15 goles por temporada. Y el caso más claro lo tenemos en el Espanyol. El año pasado con Osvaldo sano estuvo luchando por Europa, con el argentino lesionado, crísis de resultados. Este año, sin el killer sudamericano, lo pasarán mal con total seguridad.

La comunidad twittera de la Real lleva días comentándolo. Mejor traer ahora un Cardozo ahora, que lamentarte más tarde por la llegada de un Germán Herrera. Esa son las decisiones que se pagan, y muy caras. Aperribay tiene en sus manos la posibilidad de que el equipo crezca y sea una buena base para la excelente camada de potrillos que asoman en Zubieta, esperemos que no le tiemble el pulso y apueste por ello. Este es el momento, aún está a tiempo.