Teixeira despierta a la Real del sueño


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La Real Sociedad ha empezado su andadura en el Grupo A de la Champions League de la peor manera posible, cosechando una derrota en Anoeta ante el Shakhtar Donetsk por 0-2. El resultado puede ser algo engañoso, ya que los locales hicieron méritos para marcar, pero la buena labor de los ucranianos en la segunda parte decantó el marcador a su favor.

Con Pardo en el once debido a la lesión de Zurutuza que se quedó fuera de la convocatoria, la Real empezó bien el encuentro presionando arriba a los visitantes y llegando con peligro al área de Pyatov, pero a medida que pasaban los minutos decayó el dominio donostiarra.

La Real pasó a jugar a la contra y a intentar aprovecharse de los fallos del Shakhtar en la salida del balón, que fueron numerosos. Pardo dirigió con maestría el ataque realista en la primera mitad. Suyas fueron dos jugadas muy peligrosas, especialmente la segunda, que no acertó a rematar tras una gran combinación colectiva, probablemente la mejor de la primera mitad del conjunto entrenado por Jagoba Arrasate.

Vela también estuvo cerca de adelantar a su equipo después de recibir un gran pase de Griezmann, pero Kucher impidió que el balón fuera a puerta. El mexicano, el jugador más desequilibrante de la Real estuvo desaparecido. Tuvo esa ocasión y pasó desapercibido el resto del encuentro. Los donostiarras necesitan la mejor versión del maya, que no ha aparecido en los últimos choques.

También hubo polémica antes del descanso. Prieto cayó derribado sobre la línea del área, pero el colegiado rumano Ovidiu Alin consideró que estaba fuera. Pardo botó la falta sin consecuencias.

Así se llegó al descanso, con una Real que rondó el gol en numerosas ocasiones. Las estadisticas así lo demostraron, ya que los de Arrasate dispararon 10 veces al portal de Pyatov por ninguna del Shakhtar a la portería de Bravo, que fue un espectador en los primeros 45 minutos.

Un Shakhtar diferente

Tras la reanudación la Real pasó a dominar el partido y el equipo ucraniano a esperar atrás saliendo con peligro a la contra. Es decir, se cambiaron las tornas de la primera parte.

A la Real le costó mucho más hilar el juego. Con Pardo solo en la sala de máquinas el juego de ataque de los txuriurdines se chocó contra el muro rival, que aprovechaba cada error realista para plantarse con peligro en campo contrario.

Srna fue un autentico puñal por la banda derecha y en una de sus incursiones sirvió un balón a Teixeira que empujó el balón a gol en un clamoroso fuera de juego. El colegiado anuló el tanto, pero en la jugada siguiente, y con los mismos protagonistas, el gol si que fue valido. El lateral croata puso el balón en el área para Luiz Adriano, que le dejó el balón franco a Teixeira que fusiló a Bravo sin piedad.

A partir de ahí la Real se estrelló en la defensa del Shakhtar. Más por corazón que por fútbol, los locales pusieron en aprietos a un rival que se encontró un premio que no había merecido hasta el momento. Las ocasiones realistas no fueron claras y Pyatov no sufrió, salvo en centro de De la Bella que midió mal y que casi se cuela.

Los ucranianos pararon el ritmo del partido con numerosas pérdidas de tiempo y constantes faltas permitidas por el colegiado. Con la Real volcada y a tres minutos del final, Teixeira marcó el definitivo 0-2.

No ha empezado bien la andadura de los de Arrasate en esta Champions. No queda otra que ganar en el Bay Arena de Leverkusen para que el pase a octavos no sea una quimera.

Montanier, de villano a héroe


La imagen que mejor refleja la temporada de la Real Sociedad

La imagen que mejor refleja la temporada de la Real Sociedad

En el partido del Benito Villamarín de la pasada campaña Montanier tocó fondo en el banquillo de la Real Sociedad. Un gol de Iñigo Martínez desde el centro del campo en el descuento le salvó de ser cesado. No me atrevería a decir que la mayoría, pero sí una buena parte de la afición quería –pese a esa victoria y las posteriores– que dejase de entrenar al equipo. Si después de ese partido alguien me dice que año y medio después Montanier iba a dejar al equipo en la Champions le hubiera tomado por loco, pero de remate.

Hay que reconocer que nunca ha tenido el apoyo masivo de la afición, eso está claro. Llegó como un auténtico desconocido y se le vendió como el nuevo Guardiola, lo que contribuyó a que el nivel de exigencia hacia él y el equipo aumentara considerablemente. La victoria en el primer partido de Liga en Gijón y el posterior empate a 2 en Anoeta frente al Barcelona le hicieron ganar crédito, pero pronto empezó a tomar decisiones extrañas y a presentar onces un tanto raros. Ante el Madrid en Anoeta sacó una alineación plagada de defensas y sin recursos ofensivos, demostrando su temor al equipo de Mourinho. Como era de esperar se perdió, pero se perdió dando una imagen muy triste. Es probable que el público de Anoeta nunca le perdonase a Montanier que no saliera a enfrentarse al Madrid, un equipo al que la Real siempre le planta cara en su estadio.

A grandes rasgos la primera temporada de Montanier en Anoeta no fue buena. De no tener firmado un segundo año de contrato es probable que no hubiera seguido, porque se negoció con otros entrenadores y decidieron seguir con el francés al no aceptar ninguno el cargo. Lo mejor que hizo ese año el técnico galo fue confiar ciegamente en dos jóvenes como Illarramendi e Iñigo Martínez, haciéndoles titulares desde el primer momento y conseguir que el equipo jugase muy bien en algunos partidos, un anticipo de lo que podría ser la siguiente temporada.

Del Villamarín a La Rosaleda

Si en su primera temporada el del Villamarín fue un partido clave, en la segunda lo fue el de Málaga. La situación era similar, con el equipo casi en descenso y sin haber puntuado fuera de casa. En algunos partidos se había jugado bien, pero el conjunto de Montanier parecía incapaz de encadenar dos resultados positivos. Esa tendencia cambió en La Rosaleda ante un Málaga que había ganado todos sus partidos de Champions hasta la fecha. En los encuentros posteriores se empezó a vislumbrar la Real que maravillaría en la segunda vuelta.

Antes de ganar en Málaga la Real firmó el que pudo ser el peor partido de la era Montanier, en Anoeta ante el colista Espanyol. Con un juego paupérrimo, con Markel como único mediocentro y Estrada de interior derecho, el público del estadio donostiarra presenció un espectáculo dantesco. El fútbol brilló por su ausencia.

Aquel día, futbolísticamente hablando se tocó fondo, pero en Málaga Montanier decidió cambiar el esquema y poner dos mediocentros en lugar de uno solo. Illarramendi y Pardo dominaron el encuentro de la Rosaleda a su antojo, como sucedió en los partidos posteriores. Ahí empezó el auténtico cambio del equipo, se pasó del inamovible 4-3-3 a un 4-2-3-1 con multitud de variables.

‘Showtime’en Anoeta

Los jugadores se empezaron a sentir más cómodos sobre el césped y con el balón, por lo que los resultados no tardaron en llegar. A medida que se ganaban partidos la confianza crecía y el juego cada vez era mejor, llegando a ofrecer auténticos recitales en algunos encuentros. Hubo media hora ante el Valladolid y el primer tiempo ante el Málaga en Anoeta que la Real pareció un huracán, goleando a sus rivales sin compasión alguna.

Sin embargo creo que el partido más importante del año fue el primero de la segunda vuelta, en casa, ante el imbatible Barça, y para colmo la víspera de San Sebastián, el día más especial del año para cualquier donostiarra. Los de Tito habían ganado todos los encuentros ligueros salvo el choque ante el Madrid, que acabó en tablas, y sólo habían perdido ante el Celtic en Champions. Parecía que el récord de imbatibilidad de la Real de 1980 peligraba –así era porque daba la sensación de que nadie podía ganarles- pero Anoeta vivió una tarde legendaria con una remontada de ensueño culminada con el gol de Agirretxe, un gol que ya está en la historia txuriurdin en uno de los puestos de privilegio.

Es difícil quedarse con un solo encuentro de la temporada. Cada uno tendrá su partido especial, el que más le emocionó, pero yo no recuerdo ningún año que la Real haya firmado tantos partidos épicos. Ante el Valencia se vivió un ambiente en Anoeta como pocas veces se recuerdan, con una comunión absoluta entre grada y equipo. Pasó lo mismo ante el Madrid, que se escapó vivo del feudo donostiarra gracias a Diego López. Ese gol en el descuento de Xabi Prieto que le dio la vida a la Real valió media Champions. Gracias a ese gol se siguió creyendo que el sueño era posible.

Es una pena que Montanier no se pudiera despedir de Anoeta brindando una victoria a la afición ante el todopoderoso Real Madrid, pero el brillante juego del equipo, la trayectoria y la clasificación para la Champions merecían otra despedida. Montanier se fue de Anoeta como llegó, sin hacer ruido, cediendo el protagonismo a los jugadores. Y ese es su gran legado al frente de la Real. Deja un equipo hecho, que juega a las mil maravillas y a unos jugadores que han crecido muchísimo en estas dos temporadas. Todos ellos han mostrado su mejor nivel de la mano del entrenador de Vernon, lo que habla muy bien a favor de Monty.

Reconozco que mis críticas muchas veces pudieran ser excesivas. Probablemente me pasé, pero yo creía en el equipo y en los jugadores, de ahí que mis críticas fueran tan duras. Sabía que la Real tenía unos jugadores fantásticos y que se podía sacar mayor rendimiento del que se sacaba en determinados momentos.

Pero lo que me ha sorprendido gratamente, y no lo esperaba, ha sido la temporada de Carlos Martínez y Agirretxe. Me trago una por una todas mis palabras, porque no daba un duro por ellos y Montanier ha conseguido que alcancen un nivel de Selección, y eso es fruto de la confianza depositada por el entrenador y el trabajo realizado en Zubieta.

Montanier se va como un señor. En su debe queda haberle dado más minutos a Pardo, pero la consagración del riojano la disfrutará el próximo entrenador. El francés se marcha al Rennes haciendo el mejor trabajo posible en la Real. Es imposible mejorar lo conseguido y él se marcha en la cresta de la ola. Mejor irse como un héroe a volver a convertirse en villano.

Merçi beaucoup Philippe

La Real se atasca ante el muro levantino


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La Real no pudo pasar del empate ante el Levante en Anoeta (1-1), en un partido marcado por la expulsión del visitante Karabelas en la segunda parte. Es el octavo partido consecutivo que los donostiarras juegan en superioridad numérica, pero como ante el Celta o el Depor, esa superioridad no se plasmó en el marcador.

Si hay un equipo al que poco le importa jugar con uno menos, ese es el Levante. Los pupilos de JIM se manejan a la perfección en ese tipo de circunstancias y apenas echaron en falta al jugador expulsado. Para colmo, la expulsión provocó que el Levante se echase atrás para defender el punto que tenían en ese momento y el partido prácticamente concluyó ahí.

Resulta muy complicado atacar a equipos que saben defender y acumulan muchos jugadores en la frontal del área. El Madrid no sabe hacerlo, al Barça le cuesta muchísimo y la Real no es una excepción. Cabe destacar que hasta ese momento el equipo de Montanier se había mostrado superior al Levante, pero no supo crear peligro tras la expulsión.

En el partido disputado en una soleada mañana en Anoeta se pudieron distinguir dos encuentros diferentes en uno mismo. Uno con igualdad numérica y otro tras la expulsión. En el primero las fuerzas estuvieron igualadas, con un Levante agazapado que esperaba su oportunidad a la contra. Pero en una salida rápida de los valencianos Mikel González estuvo muy listo robando el balón, se lo cedió a Vela, que provocó un penalti y la primera amarilla de Karabelas.

20130217-164608.jpgEl maya lo ejecutó a la perfección y el gol puso por delante a los locales, a los que la alegría les duró poco, al empatar Michel en otra pena máxima que Bravo estuvo a punto de detener. Con el 1-1 en el marcador las mejores ocasiones las tuvo la Real, que no se fue al descanso en ventaja al no llegar Griezmann a rematar bien un excelente centro desde la banda derecha.

Tras la reanudación el partido siguió por los mismos derroteros, con una Real sólida que llegaba y creaba peligro en la portería de Keylor Navas. Pero la expulsión mató el partido, el Levante se encontró más cómodo en el rol que debió desempeñar, ya que la Real no supo cambiar el partido.

Montanier lo intentó dando entrada a Pardo por Markel. El dominio se acrecentó, pero no se tradujo en oportunidades claras de gol, salvo un disparo lejano de Griezmann y una llegada del propio Pardo que no consiguió rematar. Visto que no se conseguía derrumbar la muralla granota, el técnico galo decidió quemar todas las naves y puso a Agirretxe e Ifrán, los dos delanteros que estaban en el banquillo. Hay un dicho en el fútbol que dice que por acumular más delanteros no se ataca mejor, y así ocurrió en Anoeta, ya que la Real apenas generó peligro con ellos en el campo.

Las ocasiones realistas fueron muriendo a medida que avanzaba el tiempo y al final ambos equipos se llevaron un punto. El Levante sigue siendo una de las bestias negras de la Real Sociedad, pero ya toca empezar a pensar en un derbi que hay que ganar para no perder la inercia positiva. Si hay un año en el que hay que ganar en San Mamés es éste. Se puede.

La Real rompe el gafe


Los jugadores de la Real celebran el segundo gol

Los jugadores de la Real celebran el segundo gol

Por fin se consiguió. La Real fue capaz de ganar a uno de los equipos de la parte baja de la tabla, después de muchos intentos y de contar con una estadística demoledora. Esos datos han mejorado un poquito, y en cuanto han mejorado la Real se ha acercado a Europa. El equipo se deshizo sin problemas de un flojo Mallorca, pero no es oro todo lo que reluce. El resultado (3-0) puede ser un tanto engañoso, puesto que la Real no hizo méritos para conseguir semejante renta de goles. Las tres ocasiones claras que tuvo las materializó, además de contar con la ayuda del árbitro.

Teixeira Vitienes expulsó a Javi Márquez

Teixeira Vitienes expulsó a Javi Márquez

José Antonio Teixiera Vitienes fue decisivo en el resultado final. Así fue y así hay que decirlo. Expulsó por doble amarilla a Javi Márquez en el minuto 30 de la primera parte, inventándose la segunda amonestación. Para colmo, quince minutos después perdonó la expulsión a José Ángel en una acción similar, pero mucho más clara que la anterior. Gracias a la ayuda arbitral la Real se convirtió en el primer equipo que jugó por sexta vez consecutiva contra un rival en inferioridad numérica, y esta vez lo aprovechó.

No fueron pocas las críticas al equipo y a Montanier por no haber ganado a equipos inferiores que se quedaron con un jugador menos. Cuando Márquez se fue a la caseta a mas de uno se le volvieron a aparecer los fantasmas. La Real volvió a incidir en los mismos errores de anteriores partidos, centros precipitados al área, sin masticar la jugada y con un rematador pequeñito en el área. En los últimos 15 minutos de la primera parte, Calatayud no tuvo trabajo, puesto que la Real no le puso en apuros.

La segunda parte comenzó igual, Montanier no hizo cambios en el descanso y el equipo seguía empeñado en el plan que no había fructificado. Estaba claro que colgando balones difícilmente llegaría el gol y así fue, porque la Real abrió el marcador con una transición marca de la casa, como otras tantas veces. La Real no sabe rematar, sabe llegar. Griezmann, que ayer no estuvo en Anoeta pero calidad tiene de sobra, se inventó un taconazo a Vela que destrozó la zaga bermellona, el azteca disparó y el rechazo de Aouate lo mandó a la red un Chory Castro que no celebró el gol por su pasado mallorquinista.

Esa jugada demostró muchas cosas. La primera que Vela es el jugador más desequilibrante y decisivo de la Real Sociedad, pero que cuando hace daño realmente es apareciendo desde atrás. Poco después demostró su instinto en el segundo gol, pero la mejor versión de Vela es la que aparece desde segunda línea.

Vela se va del debutante Hutton

Vela se va del debutante Hutton

El equipo de Montanier juega bien a fútbol, muy bien por momentos, pero necesita que el rival también se preste. Si el otro equipo se encierra atrás los realistas se atascan al carecer de un rematador de primer nivel. Por el contrario, si salen a por el partido y dejan espacios atrás la Real les mata, porque calidad para ello tiene de sobra. El Rayo puede dar fe de ello.

Pardo no estuvo bien ayer, por momentos abusó del juego en largo y se equivocó en alguna decisión, pero el chaval tiene tanta calidad que cuando se acerca al área es capaz de inventarse un pase como el del segundo gol. Él vio el hueco que sólo ven los elegidos, muy pocos. Le sirvió en bandeja un balón a Vela, el mexicano aceptó el regalo y mandó el balón a la red sin que Calatayud nada pudiera hacer.

A partir de ahí el partido fue coser y cantar para los realistas, que siguieron llegando al área rival y pudieron conseguir una goleada de escándalo. Ifrán consiguió su segundo gol de la temporada, pero lo que la afición espera de los nueves es que abran el marcador, no que lo cierren.

Tal y como estaba el partido pensé que lo mejor sería meter a Agirretxe en el descanso. Montanier no lo consideró oportuno y el resultado final le dio la razón. Realizó bien los cambios y gestionó bien el equipo en uno de los partidos más plácidos que ha tenido desde que es entrenador de la Real. A su favor debo decir que puso a José Ángel porque De la Bella estaba sancionado, pero el catalán hoy por hoy está mucho mejor que el asturiano, que realizó un partido muy pobre y tuvo que ser sustituido mediada las segunda mitad por problemas físicos.

Aquí tenéis el resumen del partido de la Real:

Análisis de la primera vuelta


Puede que sea demasiado exigente, tal vez, pero a mi la primera vuelta de la Real me ha decepcionado. Me ha decepcionado porque considero que podría estar más arriba y debería llevar bastantes puntos más, siempre que había la posibilidad de dar un golpe en la mesa y saltar puestos en la clasificación se ha fallado. Además de tener el magnífico récord de 3 puntos de 15 ante los cinco últimos clasificados de la Liga. No creo que haya ningún equipo que supere a la Real en esa estadística, pero no dudo que sea consecuencia de que los jugadores se confían ante rivales que consideran inferiores.

El juego: La Real es un equipo atractivo, de los que mejor juegan en Primera, pero carece de regularidad en el juego. Hay fases de los partidos en los que se hace muy buen fútbol combinativo y llegando bien al área rival, pero es un equipo al que le cuesta acabar las jugadas, de ahí que sus dos nueves lleven un total de 4 goles entre ambos.

Los patadones de otras épocas con Bravo organizando el juego y Prieto bajando los balones arriba han pasado a mejor vida, cabe destacar que Ansotegi en su último partido no pegó ni un solo pelotazo, cosa antes impensable.

La mejor línea del equipo ha sido la defensa, que raya a gran nivel en Anoeta. Iñigo Martínez y Mikel González se han consolidado y su gran temporada ha contribuido al crecimiento del equipo. Gracias a su velocidad y contundencia, la Real defiende más arriba y ese posicionamiento ayuda a la presión sobre el equipo contrario. Esa defensa encerrada atrás y sin presionar tan característica de otras temporadas sólo la hemos visto en momentos puntuales.

Los laterales han sido una de las mejores noticias de lo que llevamos de campaña. Carlos Martínez vivió los primeros partidos en la grada por decisión técnica, pero un buen día se convirtió en titular indiscutible y el equipo lo notó. En el otro lado De la Bella ha sido titular siempre, condenando al ostracismo a Jose Ángel. Es justo reconocer que estamos ante la mejor versión del catalán desde que llegó a Donosti, si bien a muchos nos hubiera gustado saber qué podía ofrecer el asturiano cedido por la Roma.

El centro del campo ha sido la clave del equipo. Como bien dice Lillo “dime con que mediocentro juegas y te diré a que juegas”, esta frase es completamente extrapolable a la primera vuelta de la Real Sociedad. Empezó jugando Markel Bergara los diez primeros partidos, con Illarramendi un poco más adelantado al lado de Zurutuza. Se jugaron algunos buenos partidos con este trío, como el derbi en Anoeta, pero la clave fue el momento en el que llegaron las lesiones.

Sin Elustondo, Zurutuza y el hasta ese momento intocable Markel, Montanier se vio obligado a alinear a Pardo. El riojano fue titular ante el Rayo en Anoeta, después de haberlo sido también en Málaga la semana anterior, pero lo más grave es que pasaron nueve meses desde la primera titularidad de Pardo en Anoeta y la segunda. Demasiado tiempo, para el chaval y para la Real. Desde ese momento el juego de la Real mejoró, pero también es justo reconocer que los últimos partidos de Pardo han sido bastante más flojos que los primeros, en los que su influencia en el juego era mucho mayor.

Y si hablamos de influencia hay que destacar a Illarramendi. Desde que Montanier decidió retrasarle al puesto de pivote ha crecido y ha hecho crecer a la Real. Lleva un año y medio en la primera plantilla y su peso en el equipo aumenta cada partido. La afición se identifica con él y está llamado a ser uno de los grandes referentes del vestuario.

La sala de máquinas txuriurdin sirve de poco si nadie marca la diferencia arriba. Griezmann empezó jugando de media punta por el centro y vimos su mejor versión, intensa y entrando en juego constantemente, pero el cambio de sistema, una inoportuna lesión y su polémica salida nocturna con la selección echó por tierra ese brillante comienzo. Fue el realista más entonado del inicio de campaña, pero tras el derbi Antoine está ‘missing’. Afortunadamente para el equipo, Vela tomó el testigo del francés y aunque ha pasado diferentes estados de forma sus goles siempre están ahí.

En los últimos partidos, en los que el juego ha escaseado, la Real ha dependido de la inspiración del maya. Cuando Vela acelera la Real se activa, pero el problema es que él solo no puede tirar del carro y en muchas ocasiones se echa en falta la ayuda de otros actores importantes.

El entrenador: Montanier no es el Coco, pero a mi no me gusta, lo reconozco abiertamente, creo que debió ser cesado la temporada pasada por su incapacidad, pero no todo lo que hace está mal. El año pasado nos acostumbramos a sus famosos ‘experimontis’ (no sé de quien es el copyright, pero la palabra es buenísima) y este año sólo recuerdo el del día del Espanyol. Situó a Carlos Martínez de lateral con Estrada por delante y Markel de mediocentro. Un once sin Illarra y sin Pardo es un equipo con creatividad nula. Prefiero no acordarme mucho de ese partido, pero es obvio que se perdió ante el colista y en Anoeta.

Desconozco si Montanier ha aprendido o le han obligado a alinear a los jugadores que habitualmente eran suplentes, pero desde que ha entrado en razón y ha puesto a los jugadores en sus puestos naturales el equipo ha crecido, aunque se ha echado en falta la regularidad necesaria para dar el tan ansiado salto de calidad. Equipo hay, pero muchas veces se ha visto lastrado por las decisiones del entrenador, como ante Osasuna que no retiró del campo a Zurutuza hasta el minuto 80 cuando llevaba desde el 50 pidiendo el cambio a gritos. Por contra, ante el Sevilla considero que acertó en quitar a Pardo para dar entrada a Zuru, es una de las pocas veces que un cambio de Montanier se ha visto reflejado en el devenir del encuentro.

Lo que menos me gusta de Montanier es su nula capacidad de motivación a la plantilla. No tenemos ningún Gatusso -Markel es lo más parecido- y echo en falta un líder dentro del campo, pero creo que es labor del entrenador que sus jugadores salgan mordiendo desde la caseta. Muchos nacen con ese hambre, otros no, pero la motivación y la mentalización es un tema que también se entrena. No pido que sean como Rafa Nadal, pero sí que luchen por ese escudo al máximo. No me cansaré de repetir que el Atlético de Madrid era un equipo indolente hasta que llegó Simeone, desde entonces son 11 guerreros que luchan por una misma causa. Se puede cambiar eso en un equipo y está demostrado.

Conclusión: Creo que la Real terminará la temporada en mitad de tabla, sin pasar apuros, pero sin aspirar a Europa. No veo en el campo a un equipo con la ambición necesaria para apostar por cotas más altas, además de tener en cuenta que siempre que se está ante un desafío se ha fallado.
No me gusta nada el calendario de la segunda vuelta en Anoeta. Tienen que pasar por asan Sebastián los cuatro equipos que siguen vivos en la Champions, además del Betis y el Levante, que no tienen mejor equipo que la Real, pero están arriba por algo. Me temo que a los de Montanier les va a costar mucho sumar los puntos de Anoeta, espero equivocarme.

Montanier, Elustondo y el trencilla, sospechosos habituales


Muchos salimos ayer de Anoeta con la sensación de que ese partido ya lo habíamos visto, como si de un ‘deja vu’ se tratase. La Real se dejó tres puntos que le hubieran dado parte de la tranquilidad que tanto ansía, y parece empeñada en sufrir en los partidos que restan para terminar la temporada.

Para empezar Montanier ya se ha quitado la careta. El mismo entrenador que dio innumerables oportunidades a Mariga esperando un milagro no confía en Pardo, por muy bien que lo haya hecho el canterano cuando ha jugado. Me decía anoche Mikel Madinabeitia (@jefoce) que los técnicos de Zubieta han decidido que el riojano se forme a fuego lento y no quieren quemarlo. El problema radica en que Pardo ya ha demostrado de lo que es capaz y con él en el campo la Real juega a otra cosa. Es de esos jugadores que hacen mejores a los que tiene alrededor. Zuru y Aranburu son dos conductores, difícilmente veremos salir de sus pies un preciso cambio de banda o un pase que elimine dos líneas de presión y deje solo a un compañero. Pardo ya ha hecho eso y todo Anoeta lo ha visto, pero ese día Montanier tenía que estar mirando al palco o no quiso darse cuenta. Nadie es capaz de dar una explicación razonada de las numerosas suplencias de Pardo desde el punto de vista futbolístico.

Con el riojano la Real tiene el balón y muchos más recursos futbolísticos. Puede ser más frágil que sus compañeros, pero es mejor futbolista que Markel o Elustondo de aquí a Roma, de ahí que el público esté deseando ver juntos a Illarra y a Pardo, los mejores peloteros del centro del campo. Ante un equipo cerrado atrás como el Levante es mucho mejor que corra el balón de lado a lado a que lo hagan los jugadores trasladándolo.

Puede que Pardo no haya brillado todo lo que se esperaba de él en el Sanse, pero en el Europeo sub19 del pasado verano fue el mejor. Su actuación fue soberbia, rodeado de grandes futbolistas. Me refiero a que para él puede resultar más sencillo destacar en Primera con buenos jugadores que en Segunda B.

El de Rincón de Soto pudo ser titular anoche al lado de Elustondo, que volvió a ser titular por delante de la defensa. El de Beasain no cuajó una buena actuación, estuvo impreciso en los pases y cometió un error de novato dejando a su equipo con 10 nada más comenzar la segunda parte. Se complicó la vida cuando tres rivales le presionaban y al tratar de recuperar el balón hizo una entrada innecesaria. Que jugadores que cumplen su primera temporada en el primer equipo hagan fallos semejantes pase, pero que lo haga un tipo que lleva 5 años en la primera plantilla y que ya fue expulsado hace unos meses en una acción similar no hay por donde cogerlo.

Manía persecutoria
Últimamente en la Liga se habla más de los arbitrajes que del propio fútbol. Los grandes se quejan porque los arbitrajes les perjudican (juas juas juas). Me gustaría invitar a quien diga semejante falacia a ver un partido de la Real, el que quieran, y que luego se atrevan a decir que a su equipo le perjudican. ¿Ya no se acuerdan del partido del Madrid en Vallecas o en el Villamarín? (Los codazos de Ramos deben ser parte del juego) ¿No benefició el colegiado al Barça en el Calderón? A la Real no le ha favorecido un solo arbitraje en toda la temporada, ni uno.

Para más inri, ayer Álvarez Izquierdo decretó un penalti en el área de la Real que sólo vio él. Iñigo Martínez ganó la posición y el jugador levantinista chocó con él. Para el trencilla penalti, pero luego vemos jugadas así con Pepe como protagonista y nunca pasa nada. La última lesión de hombro de Alexis Sánchez se produjo por una carga del portugués bastante más grave que la que vimos ayer, pero el trencilla de turno no pitó la pena máxima. En el área de la Real siempre es penalti. ¿Por qué? Porque es mucho más sencillo pitar en Anoeta y la Real es el único equipo que después de recibir un golpe pone la otra mejilla. Montanier: “Mateu Lahoz es un gran árbitro” ¿Se acuerdan?

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Luces y sombras de Montanier


La pasada semana el entrenador de la Real Sociedad, Philippe Montanier, concedió una entrevista a Eurosport Francia en la que se quejaba del trato de la prensa (Noticias de Gipuzkoa). Considero que está muy equivocado, puesto que la prensa no le critica por sistema, sino que lo hace después de analizar sus actos y sus decisiones desde que llegó a la Real. Cuando acierta se dice, y cuando falla, la mayoría de las veces, también se dice.

Hay dos grandes puntos a favor del técnico. El primero es que el equipo juega mucho mejor que el año pasado, el día que juega, porque no juega todas las jornadas. Algunas ni siquiera compite y los jugadores deambulan por el césped. Esta versión se ha dado especialmente fuera de casa o en partidos contados en Anoeta, como ante el Athletic o Atlético. Pero por norma general los patadones para que Prieto la baje han quedado como un recurso. Ahora el equipo trata de combinar, punto a favor de Montanier.

Iñigo Martínez no iba a ser jugador de la primera plantilla, pero el francés decidió subirlo al primer equipo y otorgarle galones. No sabemos si con otro entrenador hubiera sucedido lo mismo visto el potencial del defensa, pero la realidad es que Iñigo se ha revalorizado gracias a Montanier. Pero la confianza que ha demostrado con el central no la ha mostrado con Rubén Pardo. Hasta febrero no ha sido titular en ningún partido y sus minutos hasta entonces eran prácticamente residuales, siendo uno de los jugadores más prometedores de la cantera. En su primer partido como titular en Anoeta dio un recital y el entrenador le premió dejándole en el banquillo en el siguiente encuentro. Una decisión controvertida cuanto menos, puesto que Pardo no garantizaba la victoria en Granada, pero si el equipo había funcionado bien con él al mando, nadie entiende los motivos de su suplencia, y menos aún si el sustituto llevaba lesionado desde octubre.

La gestión de los partidos es uno de los motivos por los que Montanier también ha sido criticado, y con razón. Las decisiones que toma una vez empezado el encuentro pocas veces mejoran al equipo. Tan solo recuerdo un partido, el del Málaga, en el que la Real haya sido capaz de darle la vuelta al marcador gracias a los cambios. Las veces que sus cambios han empeorado el panorama son varias, pero ningún esperpento similar al del Betis, cuando retiró a uno de los tres centrocampistas para dar entrada a otro defensa. Dos goles encajados rápidamente y el gol a última hora de Iñigo, el resto de la historia ya la conocen. Del partido de Zaragoza o de Mallorca poco más se puede decir, pero solo recordarlos producen escalofríos a los aficionados.

Está claro que Montanier no es un motivador. Uno ve la charla de Al Pacino en Un domingo cualquiera a sus pupilos (video más abajo) y está convencido de que Montanier nunca ha sido capaz de motivar así a sus chavales. El idioma será un inconveniente, pero en toda la temporada los jugadores de la Real no han salido a comerse al rival desde el inicio. Ante el Sporting en Anoeta se marcaron dos goles nada más comenzar, pero después llegó la relajación habitual, como en Mallorca cuando el objetivo parecía conseguido. Vale que los futbolistas no se caractericen por su garra, pero podrían salir mucho más activados a los partidos y eso es un problema del entrenador y del vestuario, no del público de Anoeta.