Un ridículo Real


Arrasate escondido en el banquillo
El guión de lo acontecido las últimas semanas en la Real Sociedad no lo hubiera firmado ni el mismísimo Berlanga. Cada cosa que sucede roza lo surrealista y mejora la anterior. El equipo marcha a la deriva y nadie hace nada para dar la vuelta a la situación. Se sigue confiando en un técnico que ha mandado la nave a las rocas y que se hunde más rápido que el Titanic.

El capitán es el último que abandona el barco, no en el caso de Arrasate, que fue el primero en tomar el tunel de vestuarios a la carrera después de la remontada in extremis del Getafe. Se veía venir una bronca que no tuvo lugar y tomó las de Villadiego en cuanto el trencilla pitó el final. “Tenemos escudo”, decía. Lo que no tenemos es orgullo, por lo visto.

La afición está harta, pero no sólo quienes protestan en las Redes Sociales -que son un clamor contra la actual gestión-, la crisis de la Real es el tema de conversación por excelencia en Donosti desde el partido ante el Getafe. ¿Qué pasa con Jagoba? ¿Por qué no lo echan? Son dos preguntas que nadie es capaz de responder en este momento.

Como decía antes la situación se vuelve más surrealista cada día que pasa. Por la mañana un periódico publica que Arrasate está sentenciado y por la tarde que le dan dos partidos más de margen. Inaudito.

El club marcha a la deriva porque ni Aperribay ni Loren saben hacia donde tirar. No me puedo creer que sigan confiando en un técnico que ha ganado un partido de nueve en Liga y que cayó eliminado, y por goleada, ante un equipo inferior en la Previa de Europa League.

La Real Sociedad no juega a nada y eso lo ve un ciego, pero no hay más ciego que quien no quiere ver. Los resultados son lamentables pero hay quien se escuda en los arbitrajes para maquillar la situación. Donde no hay maquillaje posible es en el juego del equipo. Es un equipo muerto, que ni ataca ni defiende, ni sabe a lo que juega. Hoy rombo y mañana extremos. La afición está cansada de puntos de inflexión que no llegan, de la misma cantinela todas las semanas y de ver al equipo de su corazón vagar por los campos como un alma en pena.

Arrasate dijo al finalizar la pasada campaña que esta temporada veríamos su verdadero sello. (Enlace a la entrevista) Palabras que ahora juegan en su contra y son una auténtica losa. La trayectoria del equipo desde el partido ante el Barcelona de marzo es totalmente descendente, cuesta abajo y sin frenos. Desde verano no se ha hecho nada bien y son cosas que se podían apreciar ya en pretemporada. Arrasate ha tratado de dar un golpe de timón, pero todo lo que intenta le sale rana. El barco se va a pique.

Pero no sólo Arrasate es culpable de esta situación, ni mucho menos. Los jugadores que hace un año estaban “disfrutando” en Champions son casi los mismos que ahora dan pena cada vez que saltan al verde. No se percibe la más mínima exigencia desde el banquillo y los futbolistas son las sombras de lo que realmente son. Personalmente pienso que están hartos de Arrasate y le están haciendo la cama, no puedo creerme otra hipótesis. No se puede cambiar tanto en un año.

Lorenzo Juarros, más conocido como Loren, director deportivo de la entidad no puede irse de rositas de esta situación. Su gestión en verano de la plantilla fue lamentable. Cualquiera con un mínimo de nociones de fútbol y que no cobra un pastizal por ello era capaz de ver lo que necesitaba este equipo. Él no, él confió en muchos jugadores que de no ser gipuzkoanos y de la cantera no jugarían en Primera División, y en segunda es probable que tampoco. “Esos jugadores jugaron la Champions”, dirán sus defensores. Si, con un entrenador que fue capaz de sacar lo mejor de cada uno de ellos, y lo dice alguien que se pasó tres pueblos con Montanier.

Por ello quise darle un margen a Arrasate, porque las críticas a Montanier fueron tremendas desde el principio. Pero el equipo jugaba a fútbol y creaba ocasiones. Ahora ni lo uno ni lo otro. A Arrasate le viene muy grande esta tarea y está totalmente sobrepasado.

Considero que la gestión de Aperribay al frente de la Real ha sido muy buena hasta este verano. En mi opinión era el mejor presidente desde Orbegozo, pero parece que no está sabiendo capear el temporal. Su confianza ciega en Arrasate le está matando a los ojos de la afición. Él presume de no haber destituido nunca a un técnico. Aguantó contra viento y marea a Montanier e Iñigo Martínez salvó su cabeza en Heliópolis. Da la sensación de estar esperando un milagro semejante y que Arrasate sea capaz de darle la vuelta a la tortilla como hizo su predecesor. Mientras ese milagro llega, la Real sigue perdiendo partidos y se desangra partido a partido. Sólo Aperribay es capaz de detener una muerte que parece anunciada hace tiempo. La de su Real Sociedad.

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Yo confío en Vela


Gol de Vela al Getafe en la primera jornada de Liga.

Gol de Vela al Getafe en la primera jornada de Liga.

No me gustó el partido de ayer de la Real. No se jugó bien. El 3-0 final demostró la diferencia entre un equipo con una pegada tremenda y uno que probablemente juegue en Segunda el año que viene, porque no nos engañemos, el Almería es de lo peor que ha pasado por Anoeta en los últimos años. De ahí que cualquier análisis de este partido deba cogerse con pinzas.

Me gustó poco el partido, pero me gustó menos aún la pitada a Vela. Parte de la afición la ha tomado con él por no salir a saludar en Old Trafford y por unas inoportunas declaraciones en las que decía que “por 10 millones de ficha me voy solito a Madrid“. No ha sido el primero ni será el último que diga algo parecido. O alguien se ha olvidado de la famosa portada de AS en la que salía Kovacevic con la camiseta del Madrid y el titular “Lorenzo fíchame”.

Habrá quien diga que el rendimiento de Vela no está siendo bueno. De acuerdo, ahí es donde puede estar el debate, pero no se puede culpar a un solo jugador del mal rendimiento colectivo. Mirando las estadísticas del maya las dos temporadas anteriores en la Real vemos que los números son muy parecidos a los de ésta. En su primera campaña no estrenó su casillero goleador hasta la jornada 14, en el célebre partido del Villamarín en el que el gol de Iñigo desde el centro del campo salvó la cabeza a Montanier. Se pasó 13 jornadas sin ver puerta. Su peor racha como txuriurdin, pero en ese momento nadie le pitó.

El año pasado, a estas alturas, sólo había anotado dos goles. Los dos fueron de penalti y los dos en Anoeta, ante Zaragoza y Athletic. Esta campaña ha marcado dos goles al Lyon en la previa de la Champions, otro en Leverkusen tras fallar un penalti y dos en Liga: al Getafe en el inicio liguero y al Elche en la siguiente jornada.

Los números demuestran que los primeros meses de competición no se le dan especialmente bien al mexicano, un jugador que ha brillado en las segundas vueltas. Desconozco si este año se llevó a cabo una preparación especial para llegar a tope en agosto a la previa de la Champions y de ahí su bajón en las últimas semanas. Pero sus números no son malos si los comparamos con las anteriores temporadas. De hecho, ha marcado más goles que ningún otro año a estas alturas.

Creo que Vela es el mejor jugador de la Real Sociedad y hay que exigirle más de lo que ha hecho hasta el momento, pero de ahí a pitarle va un mundo. Es un jugador especial, de los que marcan las diferencias, uno de los cinco más desequilibrantes de la Liga y probablemente el mejor jugador que hay en la Liga sin contar los tres grandes. Es un lujo que que juegue en la Real y tenemos el privilegio de disfrutar con su juego cada dos semanas en Anoeta.

No sé que se le pasa a Vela por la cabeza ni el motivo de su rendimiento actual, pero no creo que sea el típico jugador al que unos pitos le hagan motivarse. Estoy convencido que si Vela vuelve a sentir el cariño de la afición no tardaremos en ver su mejor versión.

Confiemos en Vela, pronto volverá a darnos alegrías. Ya lo dice el gran Javi De Pedro…

Teixeira despierta a la Real del sueño


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La Real Sociedad ha empezado su andadura en el Grupo A de la Champions League de la peor manera posible, cosechando una derrota en Anoeta ante el Shakhtar Donetsk por 0-2. El resultado puede ser algo engañoso, ya que los locales hicieron méritos para marcar, pero la buena labor de los ucranianos en la segunda parte decantó el marcador a su favor.

Con Pardo en el once debido a la lesión de Zurutuza que se quedó fuera de la convocatoria, la Real empezó bien el encuentro presionando arriba a los visitantes y llegando con peligro al área de Pyatov, pero a medida que pasaban los minutos decayó el dominio donostiarra.

La Real pasó a jugar a la contra y a intentar aprovecharse de los fallos del Shakhtar en la salida del balón, que fueron numerosos. Pardo dirigió con maestría el ataque realista en la primera mitad. Suyas fueron dos jugadas muy peligrosas, especialmente la segunda, que no acertó a rematar tras una gran combinación colectiva, probablemente la mejor de la primera mitad del conjunto entrenado por Jagoba Arrasate.

Vela también estuvo cerca de adelantar a su equipo después de recibir un gran pase de Griezmann, pero Kucher impidió que el balón fuera a puerta. El mexicano, el jugador más desequilibrante de la Real estuvo desaparecido. Tuvo esa ocasión y pasó desapercibido el resto del encuentro. Los donostiarras necesitan la mejor versión del maya, que no ha aparecido en los últimos choques.

También hubo polémica antes del descanso. Prieto cayó derribado sobre la línea del área, pero el colegiado rumano Ovidiu Alin consideró que estaba fuera. Pardo botó la falta sin consecuencias.

Así se llegó al descanso, con una Real que rondó el gol en numerosas ocasiones. Las estadisticas así lo demostraron, ya que los de Arrasate dispararon 10 veces al portal de Pyatov por ninguna del Shakhtar a la portería de Bravo, que fue un espectador en los primeros 45 minutos.

Un Shakhtar diferente

Tras la reanudación la Real pasó a dominar el partido y el equipo ucraniano a esperar atrás saliendo con peligro a la contra. Es decir, se cambiaron las tornas de la primera parte.

A la Real le costó mucho más hilar el juego. Con Pardo solo en la sala de máquinas el juego de ataque de los txuriurdines se chocó contra el muro rival, que aprovechaba cada error realista para plantarse con peligro en campo contrario.

Srna fue un autentico puñal por la banda derecha y en una de sus incursiones sirvió un balón a Teixeira que empujó el balón a gol en un clamoroso fuera de juego. El colegiado anuló el tanto, pero en la jugada siguiente, y con los mismos protagonistas, el gol si que fue valido. El lateral croata puso el balón en el área para Luiz Adriano, que le dejó el balón franco a Teixeira que fusiló a Bravo sin piedad.

A partir de ahí la Real se estrelló en la defensa del Shakhtar. Más por corazón que por fútbol, los locales pusieron en aprietos a un rival que se encontró un premio que no había merecido hasta el momento. Las ocasiones realistas no fueron claras y Pyatov no sufrió, salvo en centro de De la Bella que midió mal y que casi se cuela.

Los ucranianos pararon el ritmo del partido con numerosas pérdidas de tiempo y constantes faltas permitidas por el colegiado. Con la Real volcada y a tres minutos del final, Teixeira marcó el definitivo 0-2.

No ha empezado bien la andadura de los de Arrasate en esta Champions. No queda otra que ganar en el Bay Arena de Leverkusen para que el pase a octavos no sea una quimera.

Montanier, de villano a héroe


La imagen que mejor refleja la temporada de la Real Sociedad

La imagen que mejor refleja la temporada de la Real Sociedad

En el partido del Benito Villamarín de la pasada campaña Montanier tocó fondo en el banquillo de la Real Sociedad. Un gol de Iñigo Martínez desde el centro del campo en el descuento le salvó de ser cesado. No me atrevería a decir que la mayoría, pero sí una buena parte de la afición quería –pese a esa victoria y las posteriores– que dejase de entrenar al equipo. Si después de ese partido alguien me dice que año y medio después Montanier iba a dejar al equipo en la Champions le hubiera tomado por loco, pero de remate.

Hay que reconocer que nunca ha tenido el apoyo masivo de la afición, eso está claro. Llegó como un auténtico desconocido y se le vendió como el nuevo Guardiola, lo que contribuyó a que el nivel de exigencia hacia él y el equipo aumentara considerablemente. La victoria en el primer partido de Liga en Gijón y el posterior empate a 2 en Anoeta frente al Barcelona le hicieron ganar crédito, pero pronto empezó a tomar decisiones extrañas y a presentar onces un tanto raros. Ante el Madrid en Anoeta sacó una alineación plagada de defensas y sin recursos ofensivos, demostrando su temor al equipo de Mourinho. Como era de esperar se perdió, pero se perdió dando una imagen muy triste. Es probable que el público de Anoeta nunca le perdonase a Montanier que no saliera a enfrentarse al Madrid, un equipo al que la Real siempre le planta cara en su estadio.

A grandes rasgos la primera temporada de Montanier en Anoeta no fue buena. De no tener firmado un segundo año de contrato es probable que no hubiera seguido, porque se negoció con otros entrenadores y decidieron seguir con el francés al no aceptar ninguno el cargo. Lo mejor que hizo ese año el técnico galo fue confiar ciegamente en dos jóvenes como Illarramendi e Iñigo Martínez, haciéndoles titulares desde el primer momento y conseguir que el equipo jugase muy bien en algunos partidos, un anticipo de lo que podría ser la siguiente temporada.

Del Villamarín a La Rosaleda

Si en su primera temporada el del Villamarín fue un partido clave, en la segunda lo fue el de Málaga. La situación era similar, con el equipo casi en descenso y sin haber puntuado fuera de casa. En algunos partidos se había jugado bien, pero el conjunto de Montanier parecía incapaz de encadenar dos resultados positivos. Esa tendencia cambió en La Rosaleda ante un Málaga que había ganado todos sus partidos de Champions hasta la fecha. En los encuentros posteriores se empezó a vislumbrar la Real que maravillaría en la segunda vuelta.

Antes de ganar en Málaga la Real firmó el que pudo ser el peor partido de la era Montanier, en Anoeta ante el colista Espanyol. Con un juego paupérrimo, con Markel como único mediocentro y Estrada de interior derecho, el público del estadio donostiarra presenció un espectáculo dantesco. El fútbol brilló por su ausencia.

Aquel día, futbolísticamente hablando se tocó fondo, pero en Málaga Montanier decidió cambiar el esquema y poner dos mediocentros en lugar de uno solo. Illarramendi y Pardo dominaron el encuentro de la Rosaleda a su antojo, como sucedió en los partidos posteriores. Ahí empezó el auténtico cambio del equipo, se pasó del inamovible 4-3-3 a un 4-2-3-1 con multitud de variables.

‘Showtime’en Anoeta

Los jugadores se empezaron a sentir más cómodos sobre el césped y con el balón, por lo que los resultados no tardaron en llegar. A medida que se ganaban partidos la confianza crecía y el juego cada vez era mejor, llegando a ofrecer auténticos recitales en algunos encuentros. Hubo media hora ante el Valladolid y el primer tiempo ante el Málaga en Anoeta que la Real pareció un huracán, goleando a sus rivales sin compasión alguna.

Sin embargo creo que el partido más importante del año fue el primero de la segunda vuelta, en casa, ante el imbatible Barça, y para colmo la víspera de San Sebastián, el día más especial del año para cualquier donostiarra. Los de Tito habían ganado todos los encuentros ligueros salvo el choque ante el Madrid, que acabó en tablas, y sólo habían perdido ante el Celtic en Champions. Parecía que el récord de imbatibilidad de la Real de 1980 peligraba –así era porque daba la sensación de que nadie podía ganarles- pero Anoeta vivió una tarde legendaria con una remontada de ensueño culminada con el gol de Agirretxe, un gol que ya está en la historia txuriurdin en uno de los puestos de privilegio.

Es difícil quedarse con un solo encuentro de la temporada. Cada uno tendrá su partido especial, el que más le emocionó, pero yo no recuerdo ningún año que la Real haya firmado tantos partidos épicos. Ante el Valencia se vivió un ambiente en Anoeta como pocas veces se recuerdan, con una comunión absoluta entre grada y equipo. Pasó lo mismo ante el Madrid, que se escapó vivo del feudo donostiarra gracias a Diego López. Ese gol en el descuento de Xabi Prieto que le dio la vida a la Real valió media Champions. Gracias a ese gol se siguió creyendo que el sueño era posible.

Es una pena que Montanier no se pudiera despedir de Anoeta brindando una victoria a la afición ante el todopoderoso Real Madrid, pero el brillante juego del equipo, la trayectoria y la clasificación para la Champions merecían otra despedida. Montanier se fue de Anoeta como llegó, sin hacer ruido, cediendo el protagonismo a los jugadores. Y ese es su gran legado al frente de la Real. Deja un equipo hecho, que juega a las mil maravillas y a unos jugadores que han crecido muchísimo en estas dos temporadas. Todos ellos han mostrado su mejor nivel de la mano del entrenador de Vernon, lo que habla muy bien a favor de Monty.

Reconozco que mis críticas muchas veces pudieran ser excesivas. Probablemente me pasé, pero yo creía en el equipo y en los jugadores, de ahí que mis críticas fueran tan duras. Sabía que la Real tenía unos jugadores fantásticos y que se podía sacar mayor rendimiento del que se sacaba en determinados momentos.

Pero lo que me ha sorprendido gratamente, y no lo esperaba, ha sido la temporada de Carlos Martínez y Agirretxe. Me trago una por una todas mis palabras, porque no daba un duro por ellos y Montanier ha conseguido que alcancen un nivel de Selección, y eso es fruto de la confianza depositada por el entrenador y el trabajo realizado en Zubieta.

Montanier se va como un señor. En su debe queda haberle dado más minutos a Pardo, pero la consagración del riojano la disfrutará el próximo entrenador. El francés se marcha al Rennes haciendo el mejor trabajo posible en la Real. Es imposible mejorar lo conseguido y él se marcha en la cresta de la ola. Mejor irse como un héroe a volver a convertirse en villano.

Merçi beaucoup Philippe

De la Feria de Córdoba a la Champions League


Estamos ante la última jornada de Liga y esta vez no somos nosotros quienes nos lo jugamos todo a una carta. La Real ya tiene los deberes hechos, los hizo hace mucho tiempo, pero debe ganar y esperar a cobrar el mayor botín posible.

Han pasado dos años, pero parece que fue ayer cuando el Getafe visitó Anoeta la última jornada y ambos equipos luchaban por mantenerse un año más en Primera. Ambos lo consiguieron. Ese partido me pilló en Córdoba, en el primer fin de semana de Feria más concretamente. Pasé todo el día nerviosismo por culpa del partido y todo el mundo en la caseta me preguntaba qué hacía con los auriculares puestos durante la Feria. No entendían cómo alguien podía estar más pendiente de un partido de fútbol que de la fiesta.

Era imposible ver el partido por la tele, por lo que decidí que la segunda parte la escucharía paseando por el recinto ferial. Y ahí que me fui con mis auriculares a recorrer toda la Feria, entre casetas y cacharritos (las atracciones y los puestos típicos de las fiestas) pasee mis nervios hasta plantarme frente al estadio del Arcángel. Debió ser cosa del destino, pero cuando llegué a la puerta principal a Sutil le dio por marcar el gol que nos dejaba en Primera un año más.

Parece que fue ayer, pero han pasado ya dos años y de aquel equipo que luchó por mantenerse en la élite hemos llegado a este que no baja los brazos en su lucha por alcanzar la Champions.

No me gustaría estar en la piel de los aficionados del Celta, Depor, Mallorca o Zaragoza. Sabemos lo que se siente y es una sensación horrible, asquerosa, no hay cosa peor en el fútbol que perder la categoría. Nunca sabrás cuando podrás volver a estar en el lugar que mereces.

La Real se ha ganado jugar la Champions. Probablemente sea el equipo que más lo ha merecido y desde luego su afición es la que más lo desea, con diferencia, aunque luego no se pase de la fase previa. Pero por juego, sensaciones y merecimiento, esa cuarta plaza debe ser de la Real Sociedad.

Como bien dijo el domingo por la noche Fernando Becerril en Twitter: “La #realsociedad va a ir a la Liga de Campeones. Y si no va, será un poco menos Liga de Campeones…” Se lo dije a Fernando nada más verlo, es el tweet más bonito que he visto en toda la temporada y tiene más razón que un santo.

Lo siento por el Depor que se tendrá que ir a Segunda, pero la Real merece terminar cuarta esta temporada. Si hay justicia en el fútbol, así será.

Así es Marc Muniesa


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La Real Sociedad está a punto de cerrar su primer fichaje, que no es otro que Marc Muniesa, defensa del FC Barcelona. El jugador tiene 21 años pero apenas ha jugado en el primer equipo, bien por culpa de las lesiones o por la falta de confianza de Vilanova esta temporada. En el filial ha sido un fijo y gracias a ello disputará el Europeo Sub21 este verano, junto con los realistas Illarra e Iñigo Martínez, que seguro que le han hablado muy bien del que será su nuevo equipo.

El gran problema de Muniesa hasta la fecha han sido las lesiones. Sufrió una tríada con 16 años y los médicos tuvieron que retrasar la operación tres meses al estar todavía en fase de crecimiento. Su recuperación duró casi un año y Guardiola premió su esfuerzo dándole la oportunidad de debutar con el primer equipo del Barça en mayo de 2009 ante Osasuna, en un partido en el que fue expulsado. El año pasado se volvió a romper el cruzado de su rodilla derecha.

Poca gente en Gipuzkoa sabe cómo juega Marc Muniesa, pero Martí Perarnau (@martiperarnau), periodista y gran conocedor de la cantera blaugrana le definía así en su libro ‘Senda de campeones’:

Puntos fuertes: Posee un talento técnico mayúsculo, sorprendente en un defensa. Capaz de jugar como central o lateral, indistintamente gracias a su inteligencia táctica. Un chico centrado, serio, responsable y, al mismo tiempo, poseedor de un físico exuberante, una energía desbordante y una pasión por el juego que le hace multiplicar de sobre el campo. Defiende, ataca, dispara y combina. Rápido de piernas y mente, es correoso por pegajoso, de los que desesperan al rival. Futbolero, humilde y con una voluntad de hierro.

A mejorar: Debe curtirse más, adquirir los trucos de la posición y sumar los recursos que permiten a un defensa de sus condiciones mandar sobre el campo y el rival. Ha de aprender a ahuyentar al contrario con o sin balón, cargando el cuerpo y también yendo al choque con contundencia para marcar el terreno. Cuando juega de lateral debe hacerlo de una manera diferente a cuando lo hace como central.

Proyección: La precocidad ha jugado en su contra. Las expectativas que generó su debut con el primer equipo en mayo de 2009 le han lastrado, pues ha quedado la sensación de estancamiento, cuando en realidad el chico solo precisa acabar de madurar en una categoría tan dura como la Segunda División. Será lateral izquierdo o central, porque en ambas posiciones se mueve bien, aunque de central se muestra algo más liviano y equivoca a veces la elección de la jugada por anticiparse. Tiene un futuro inmenso por delante.

Rubén Pardo, el expediente X


Pardo necesita más minutos

Pardo necesita más minutos

Definitivamente la Real tiene un problema con Rubén Pardo, un problema gordo me atrevería a decir. Pardo es un jugador joven que necesita jugar. Cuenta con unas cualidades extraordinarias que le pueden llevar a destacar en el mundo del fútbol. La Real sabe que es un diamante y trata de pulirlo, pero Montanier no acaba de apostar por él y no le da los minutos que el jugador necesita para crecer. En Pamplona se pasó gran parte del segundo tiempo calentando, pero no finalmente no jugó.

En su último partido, hace dos semanas ante el Málaga, no jugó bien. Entró al campo sustituyendo a un lesionado Zurutuza a la media hora de juego, pero no estuvo acertado. En parte porque no jugó en su puesto y porque estaba mermado físicamente. Posteriormente se supo que tenía una sobrecarga, pero esa tarde vimos un Pardo que no habíamos visto hasta la fecha. Era un jugador frustrado, crispado, sin la ilusión que se le ve otros días cuando salta al césped.

La pasada campaña destacó en los pocos partidos en los que tuvo la oportunidad de jugar, especialmente ante el Sevilla en Anoeta, el día que debutó como titular ante su afición y llegando a marcar un golazo. Desde ese día el público del estadio donostiarra pide a gritos más minutos para Pardo, pero Montanier, por un motivo u otro no se los da.

Llama la atención que la gran racha de juego y resultados se inició en Málaga con Illarramendi y Pardo al mando de las operaciones de la Real Sociedad. Después de aquel partido, el riojano se llevó una decepción al no ser titular ante Osasuna en el siguiente encuentro. Recuperó la titularidad en el 2-5 de Valencia. Todo el mundo se deshizo en elogios hacia el joven canterano, pero Montanier volvió a preferir a otros jugadores para el puesto en cuanto estuvieron disponibles.

Montanier cuenta con seis jugadores que pueden jugar en el mediocentro. Pardo es la quinta opción y sólo tiene por detrás al pobre Ros, que no ha tenido la oportunidad de demostrar si es válido o no, porque ni siquiera ha jugado. Nadie pretende que Montanier siente a Illarramendi, que ha demostrado sobradamente que es el jugador clave del equipo, pero Pardo necesita jugar muchos más minutos.

Hasta la fecha sólo ha disputado 1.017 minutos de los 2.880 que se han jugado esta temporada, participando en 21 partidos, nueve de ellos como titular. Puede parecer que nueve son muchos partidos, pero Elustondo que se ha tirado todo el curso encadenando lesiones ha sido de la partida en 5 ocasiones.

Montanier conoce bien a un jugador que lleva dos años a sus órdenes. Pero Pardo es un futbolista especial, ya que hace mejores a quienes juegan a su lado (un caso similar al de Illarramendi). El joven riojano se presentó en sociedad en la final del Europeo sub19 de hace dos años. Ese día maravilló a todo el mundo echándose el equipo a la espalda y guiando a su equipo al triunfo final. Vale que eran chavales, pero la calidad, el carácter y la determinación que demostró Pardo aquella tarde la tienen muy pocos jugadores en el mundo. Los aficionados de la Real saben desde ese día que hay un diamante en Zubieta, pero no se le pule.

Si queremos que Pardo se convierta en el jugador que puede ser necesita minutos o acabará convertido en una eterna promesa, al más puro estilo Fran Mérida, que prefirió los euros del Atlético a seguir formándose en el Arsenal. Esperemos que a Pardo no le suceda lo mismo, porque sus agentes no tendrán ningún problema en forzar su salida de Anoeta si continúa sin jugar.

Licencia para soñar


Equipo y afición, más unidos que nunca

Equipo y afición, más unidos que nunca

Lo que vivieron el domingo los jugadores y aficionados de la Real Sociedad no lo olvidarán nunca, especialmente aquellos que tuvieron la suerte de acudir al campo del Rayo Vallecano a ver in situ el partido. La conexión entre el equipo y la afición fue absoluta en todo momento y refleja el excelente momento que vive la entidad donostiarra.

Después de trece partidos sin perder el equipo de Montanier llega a la recta final en plena forma. Es el equipo de moda de la Liga y el rival a batir, pero el juego de los realistas no da opción a los rivales, que antes de darse cuenta ya llevan un par de goles en contra en el marcador. El pobre Rayito puede dar fe de ello, que al cuarto de hora ya tenía el partido perdido. Lo mejor del encuentro de Vallecas -además del resultado- es la sensación de poderío que mostró la Real. Dominaron el encuentro en todo momento y nadie dudó que los tres puntos se marcharían a Donosti.

La afición, que se desplazó en masa al obrero barrio de Madrid, disfrutó como pocas veces con el partidazo de su equipo. Después de estar acostumbrados a muchos sinsabores, alegrías como las de Vallecas o San Mamés se aprecian mucho más. El próximo reto es el Sadar o Reyno de Navarra, llámenle como quieran. Es el estadio maldito por excelencia, el campo en el que la Real fue consciente de que después de 40 años en Primera la temporada siguiente jugaría en Segunda. Para todos los que estuvimos en Pamplona aquella tarde es la victoria más importante, la que nos quitaría una losa de encima.

No hace tanto de aquello y cuantas cosas han cambiado. Del descenso a estar luchando por la Champions, se dice pronto, pero hay un largo camino que la Real ha recorrido con el apoyo de la afición, aquellos que a las duras o a las maduras siempre están ahí. Quedan sólo siete jornadas para terminar una temporada que empezó como una pesadilla pero que se ha convertido en un cuento de hadas. Ahora toca soñar, toca animar y ganar para certificar un cuarto puesto que es casi como un título.

Los nuevos defensores de Montanier


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En cuanto terminó el partido del sábado y la Real ascendió al cuarto puesto de la clasificación a Montanier le han salido defensores hasta de debajo de las piedras. ¿Defensores? Mejor dicho oportunistas que atacan a quienes hemos criticado al técnico galo y se preguntan dónde estamos ahora. Pues aquí, dando la cara y alegrándonos por sus éxitos, que son los de la Real Sociedad.

Creo que el único que ha defendido a capa y espada al francés ha sido su compatriota Frederic Hermel, corresponsal en España del diario L’Equipe, aunque éste también aprovechaba para asomar la cabeza en las victorias y le otorgaba a Montanier todo el éxito del equipo, dando a entender que los jugadores que dirige no tienen nivel y que lo que estaba consiguiendo la Real era gracias a Monty. Para bien o para mal, Hermel ha sido su mayor defensor, pero no le he oído levantar la voz estos días. Mi critica no es para él.

Mi crítica es para todos aquellos que estos días dicen: “¿ahora no se quejan de Montanier?” Pues no, es obvio, porque cuando las cosas se hacen bien llegan las alabanzas, como le está sucediendo al entrenador de la Real Sociedad. En los últimos meses han cambiado muchas cosas. La principal y la más importante: los entrenamientos de Zubieta. Quienes acuden a diario a las instalaciones de entrenamiento del equipo aseguran que las sesiones son mucho más intensas que el año pasado y los comienzos de esta temporada. Desde que Montanier exige más a los suyos en los entrenamientos el equipo ha mejorado muchísimo, eso es así, y demuestra la importancia de los mismos.

Debo reconocer que el fin de semana aluciné con los comentarios que llegaban desde Madrid. Periodistas que alaban el juego de la Real y no entienden cómo se podía criticar al entrenador. Lo dicen desde el desconocimiento, porque la Real sólo llama la atención si juega como los ángeles o si el ex presidente abre la boca. En Madrid, y por extensión en el resto de España, no saben -y no les interesa- lo que pasa en la Real Sociedad a diario.

A Montanier no se le ha criticado nunca su propuesta futbolística, nunca. Creo que todos los aficionados realistas prefieren esta forma de jugar antes que los patadones de antaño. Se le ha echado en cara que utilice unos jugadores u otros, el posicionamiento de los mismos, pero nunca la forma de jugar. Desde el primer partido que dirigió en Liga a la Real, en Gijón, se alabó su propuesta de sacar el balón jugado y el toque. De hecho, aunque el equipo fuese colista la idea futbolística era la misma, algo que hay que elogiar a Montanier, que se ha mantenido fiel a sus ideas hasta en los peores momentos.

El francés no es el técnico perfecto, ni mucho menos, pero tampoco es el peor del mundo, como muchos pensábamos hace unos meses. Siempre he creído en el potencial de esta plantilla y por eso me he mostrado tan crítico con el francés. No he entendido muchas de sus decisiones y me fastidiaba que el equipo no jugase con la intensidad necesaria para competir en Primera División. Afortunadamente muchas cosas han cambiado y Montanier ha sido capaz de revertir la situación y de sacar el máximo rendimiento a un grupo de futbolistas con un futuro espectacular por delante.

Ahora el balón está en el tejado de Montanier y él decidirá su futuro. Hace unos meses nadie daba un duro por el de Vernon, pero la increíble racha y el juego del equipo ha provocado que hasta los más reacios a su continuidad no vean con malos ojos su renovación. Creo que se la ha ganado y que debe ser él quien guíe al equipo en Europa. La clasificación para la Champions o la EL es un premio para todos, Montanier incluido, que nunca se ha visto en una igual.

La Real enseña el camino


Prieto sigue aumentando su leyenda en Madrid

Prieto sigue aumentando su leyenda en Madrid

La Real Sociedad volvió a hacer este fin de semana lo que ningún equipo había conseguido esta liga: ganar al Atlético en el Calderón. Después de la machada de superar al invicto Barça en Anoeta los de Montanier se propusieron el más difícil todavía y se marcaron una machada de las que tardan en olvidarse.

Ganar la misma temporada en la Rosaleda, Mestalla, San Mamés y el Calderón está al alcance de muy pocos conjuntos. Estos cuatro estadios han albergado competiciones europeas esta campaña, lo que le da todavía más valor a la gesta de la Real. Eran, teóricamente, equipos superiores con un presupuesto mucho mayor, pero el equipo de Montanier ha sabido crecer e imponerse en campos en los que es muy difícil puntuar.

El Calderón era el estadio más inexpugnable de la Liga. Las cifras están ahí. El Atlético había ganado los 14 partidos que había disputado allí, hasta que llegó la Real. Después de silenciar Bilbao con aquel memorable 1-3 cualquier realista soñaba con hacer algo grande a orillas del Manzanares.

Lo que parecía una quimera se consiguió. En un encuentro muy duro y ante un rival que peleaba todos los balones como si fueran el último se consiguió una victoria de categoría. Si hace una semana decíamos que el equipo no había defendido bien ante el Betis, en el Calderón sucedió todo lo contrario. La misión era dejar la portería a cero y los soldados de Monty se empeñaron en llevarla a cabo.

El técnico francés quiso reforzar el centro del campo y dejó a Agirretxe en el banco y dio entrada a Illarramendi, ausente ante el Betis por lesión. Con un hombre más en medio se perdió llegada y los atacantes apenas pusieron en apuros a un Courtois que sólo había  recibido cinco goles en casa.

La primera parte tuvo poco fútbol. Muchos balones disputados, pero la Real se defendía bien y el Atlético lo intentó desde lejos al no poder penetrar en la defensa blanquiazul. Lo más destacable fue una entrada de Arda Turan a Illarramendi con los tacos por delante que podía haber lesionado al mutrikuarra. Ayza Gámez lo vio, pero no se atrevió a expulsar al turco, que no debió llegar al descanso porque hizo una falta clara a Vela al borde del área y en la falta posterior golpeó el balón con la mano. Tampoco era de esperar que Ayza echase una mano a la Real.

La Real ya es capaz de ganar en cualquier campo

La Real ya es capaz de ganar en cualquier campo

Tras el descanso el Atlético salió enchufadísimo y con la misión de batir a Bravo lo antes posible. Fueron los minutos más complicados del partido porque la Real no estuvo tan fina como en la primera parte. Cuando parecía que el gol del Atlético no tardaría en llegar la Real pegó su zarpazo. Griezmann montó la contra y puso un balón a Prieto que se quedó solo delante de Courtois al que batió por bajo. Era el cuarto gol del capitán realista en Madrid en dos meses, se crece cuando juega allí. Es justo decir que el linier no vio que Prieto estaba en fuera de juego cuando Griezmann le dio el pase, pero no es un error que se le pueda achacar a Ayza Gámez, sino a su auxiliar.

Con el 0-1 en el marcador la Real se dedicó a defender y a hacer lo que hacen muchos equipos en Anoeta, pertrecharse delante del portero en dos líneas muy difíciles de batir. En el Calderón quedó demostrado que es muy complicado crear ocasiones cuando un equipo se sitúa así. El Atlético tuvo oportunidades para empatar, no muchas, pero alguna tuvo. Entre Bravo y unos defensas que estuvieron sobresalientes consiguieron mantener la puerta a cero y llevarse los tres puntos a San Sebastián.

Los realistas no se llevaron más puntos de milagro de Madrid, puesto que Diego Costa pisó a propósito a Agirretxe cuando el de Usurbil estaba en el suelo. El árbitro vio la acción pero no consideró oportuno expulsar al brasileño, al que sus malas artes empañan el excelente futbolista que es.

Hay que pensar ya en el Valladolid y en sumar los tres puntos en Anoeta. Los dos últimos partidos ante Betis y Levante se saldaron en empates, por lo que es fundamental volver a ganar en casa.