Teixeira despierta a la Real del sueño


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La Real Sociedad ha empezado su andadura en el Grupo A de la Champions League de la peor manera posible, cosechando una derrota en Anoeta ante el Shakhtar Donetsk por 0-2. El resultado puede ser algo engañoso, ya que los locales hicieron méritos para marcar, pero la buena labor de los ucranianos en la segunda parte decantó el marcador a su favor.

Con Pardo en el once debido a la lesión de Zurutuza que se quedó fuera de la convocatoria, la Real empezó bien el encuentro presionando arriba a los visitantes y llegando con peligro al área de Pyatov, pero a medida que pasaban los minutos decayó el dominio donostiarra.

La Real pasó a jugar a la contra y a intentar aprovecharse de los fallos del Shakhtar en la salida del balón, que fueron numerosos. Pardo dirigió con maestría el ataque realista en la primera mitad. Suyas fueron dos jugadas muy peligrosas, especialmente la segunda, que no acertó a rematar tras una gran combinación colectiva, probablemente la mejor de la primera mitad del conjunto entrenado por Jagoba Arrasate.

Vela también estuvo cerca de adelantar a su equipo después de recibir un gran pase de Griezmann, pero Kucher impidió que el balón fuera a puerta. El mexicano, el jugador más desequilibrante de la Real estuvo desaparecido. Tuvo esa ocasión y pasó desapercibido el resto del encuentro. Los donostiarras necesitan la mejor versión del maya, que no ha aparecido en los últimos choques.

También hubo polémica antes del descanso. Prieto cayó derribado sobre la línea del área, pero el colegiado rumano Ovidiu Alin consideró que estaba fuera. Pardo botó la falta sin consecuencias.

Así se llegó al descanso, con una Real que rondó el gol en numerosas ocasiones. Las estadisticas así lo demostraron, ya que los de Arrasate dispararon 10 veces al portal de Pyatov por ninguna del Shakhtar a la portería de Bravo, que fue un espectador en los primeros 45 minutos.

Un Shakhtar diferente

Tras la reanudación la Real pasó a dominar el partido y el equipo ucraniano a esperar atrás saliendo con peligro a la contra. Es decir, se cambiaron las tornas de la primera parte.

A la Real le costó mucho más hilar el juego. Con Pardo solo en la sala de máquinas el juego de ataque de los txuriurdines se chocó contra el muro rival, que aprovechaba cada error realista para plantarse con peligro en campo contrario.

Srna fue un autentico puñal por la banda derecha y en una de sus incursiones sirvió un balón a Teixeira que empujó el balón a gol en un clamoroso fuera de juego. El colegiado anuló el tanto, pero en la jugada siguiente, y con los mismos protagonistas, el gol si que fue valido. El lateral croata puso el balón en el área para Luiz Adriano, que le dejó el balón franco a Teixeira que fusiló a Bravo sin piedad.

A partir de ahí la Real se estrelló en la defensa del Shakhtar. Más por corazón que por fútbol, los locales pusieron en aprietos a un rival que se encontró un premio que no había merecido hasta el momento. Las ocasiones realistas no fueron claras y Pyatov no sufrió, salvo en centro de De la Bella que midió mal y que casi se cuela.

Los ucranianos pararon el ritmo del partido con numerosas pérdidas de tiempo y constantes faltas permitidas por el colegiado. Con la Real volcada y a tres minutos del final, Teixeira marcó el definitivo 0-2.

No ha empezado bien la andadura de los de Arrasate en esta Champions. No queda otra que ganar en el Bay Arena de Leverkusen para que el pase a octavos no sea una quimera.

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Rubén Pardo, el expediente X


Pardo necesita más minutos

Pardo necesita más minutos

Definitivamente la Real tiene un problema con Rubén Pardo, un problema gordo me atrevería a decir. Pardo es un jugador joven que necesita jugar. Cuenta con unas cualidades extraordinarias que le pueden llevar a destacar en el mundo del fútbol. La Real sabe que es un diamante y trata de pulirlo, pero Montanier no acaba de apostar por él y no le da los minutos que el jugador necesita para crecer. En Pamplona se pasó gran parte del segundo tiempo calentando, pero no finalmente no jugó.

En su último partido, hace dos semanas ante el Málaga, no jugó bien. Entró al campo sustituyendo a un lesionado Zurutuza a la media hora de juego, pero no estuvo acertado. En parte porque no jugó en su puesto y porque estaba mermado físicamente. Posteriormente se supo que tenía una sobrecarga, pero esa tarde vimos un Pardo que no habíamos visto hasta la fecha. Era un jugador frustrado, crispado, sin la ilusión que se le ve otros días cuando salta al césped.

La pasada campaña destacó en los pocos partidos en los que tuvo la oportunidad de jugar, especialmente ante el Sevilla en Anoeta, el día que debutó como titular ante su afición y llegando a marcar un golazo. Desde ese día el público del estadio donostiarra pide a gritos más minutos para Pardo, pero Montanier, por un motivo u otro no se los da.

Llama la atención que la gran racha de juego y resultados se inició en Málaga con Illarramendi y Pardo al mando de las operaciones de la Real Sociedad. Después de aquel partido, el riojano se llevó una decepción al no ser titular ante Osasuna en el siguiente encuentro. Recuperó la titularidad en el 2-5 de Valencia. Todo el mundo se deshizo en elogios hacia el joven canterano, pero Montanier volvió a preferir a otros jugadores para el puesto en cuanto estuvieron disponibles.

Montanier cuenta con seis jugadores que pueden jugar en el mediocentro. Pardo es la quinta opción y sólo tiene por detrás al pobre Ros, que no ha tenido la oportunidad de demostrar si es válido o no, porque ni siquiera ha jugado. Nadie pretende que Montanier siente a Illarramendi, que ha demostrado sobradamente que es el jugador clave del equipo, pero Pardo necesita jugar muchos más minutos.

Hasta la fecha sólo ha disputado 1.017 minutos de los 2.880 que se han jugado esta temporada, participando en 21 partidos, nueve de ellos como titular. Puede parecer que nueve son muchos partidos, pero Elustondo que se ha tirado todo el curso encadenando lesiones ha sido de la partida en 5 ocasiones.

Montanier conoce bien a un jugador que lleva dos años a sus órdenes. Pero Pardo es un futbolista especial, ya que hace mejores a quienes juegan a su lado (un caso similar al de Illarramendi). El joven riojano se presentó en sociedad en la final del Europeo sub19 de hace dos años. Ese día maravilló a todo el mundo echándose el equipo a la espalda y guiando a su equipo al triunfo final. Vale que eran chavales, pero la calidad, el carácter y la determinación que demostró Pardo aquella tarde la tienen muy pocos jugadores en el mundo. Los aficionados de la Real saben desde ese día que hay un diamante en Zubieta, pero no se le pule.

Si queremos que Pardo se convierta en el jugador que puede ser necesita minutos o acabará convertido en una eterna promesa, al más puro estilo Fran Mérida, que prefirió los euros del Atlético a seguir formándose en el Arsenal. Esperemos que a Pardo no le suceda lo mismo, porque sus agentes no tendrán ningún problema en forzar su salida de Anoeta si continúa sin jugar.

Homenaje al fútbol ofensivo en Anoeta


Los jugadores realistas celebran uno de los goles conseguidos ante el Betis.

Los jugadores realistas celebran uno de los goles conseguidos ante el Betis.

Cualquier amante del fútbol defensivo se hubiera vuelto loco ayer en Anoeta. La Real Sociedad y el Betis firmaron tablas (3-3) después de un combate entre dos púgiles que buscaron la victoria en todo momento. Los realistas se dejaron contagiar del fútbol sin control y vertiginoso de los verdiblancos para el disfrute de los aficionados, ya que ambos conjuntos disputaron el partido más divertido de toda la temporada con mucha diferencia.

Triunfaron los ataques sobre las defensas como demuestra el marcador, pero el descontrol fue tal que es difícil asegurar que alguno de los dos equipos jugó bien. En ataque desde luego, pero las dos defensas dejaron mucho que desear.

Anoeta fue una pradera en la que todos los jugadores iban de un lado a otro sin descanso. Es muy complicado disfrutar de un partido con semejante ritmo durante los noventa minutos. Ni el más viejo del lugar recuerda un partido en San Sebastián con más llegadas a las áreas, aunque los porteros tampoco tuvieron que intervenir en exceso.

El problema de los dos equipos fue que estaban tan preocupados por atacar que dejaban descubiertas las defensas. Los centrocampistas no daban a basto ante las continuas avalanchas rivales. Markel hizo lo que pudo y más teniendo en cuenta que los cuatro de arriba y Zurutuza apenas le ayudaron en las tareas defensivas.

El partido comenzó con el Betis mandando aunque la Real llegaba más. Suyas fueron las primeras ocasiones claras, pero Adrián y el linier impidieron que los locales se adelantasen en el marcador. El juez de línea no estuvo nada acertado y señaló varios fueras de juego que no eran. Uno de ellos anuló un golazo de Griezmann que hubiera puesto a la Real por delante. Fue un remate espectacular del galo, que recordó al segundo gol de Balotelli en la semifinal de la Eurocopa ante Alemania.

Antoine está de vuelta, gran noticia para la Real.

Antoine está de vuelta, gran noticia para la Real.

Los de Montanier merecieron mejor suerte en la primera parte. Se fueron al descanso por detrás en el marcador, pero bien pudo ser al revés. Tras un remate al palo de Agirretxe el Betis inauguró el marcador en una contra en la que la Real no replegó bien y Jorge Molina encontró el hueco para plantarse delante de Bravo y batirle sin dificultad.

Anoeta ovacionó a su equipo cuando se retiró en el descanso. No tuvieron suerte, pero lo habían intentado por todos los medios. Esos animos calaron en los jugadores realistas, como bien demostraron en la reanudación.

Mikel González puso un borrón a su excelente trayectoria en el segundo gol del Betis. Involuntariamente hizo un sombrero a Bravo y Pabón, que estuvo en todos lados, aprovechó el regalo. Antes de que los visitantes pudiesen darse cuenta de la situación en la que estaban, Vela acortó diferencias al enganchar un balón dentro del área a bote pronto.

El partido entró en una espiral de goles y ocasiones que duró los veinte primeros minutos del segundo acto. Iñigo Martínez empató el partido rematando completamente solo un córner y once minutos después de que Vela marcase, Prieto puso por delante a su equipo gracias a un penalti regalado por el árbitro. Iglesias Villanueva consideró que Ángel golpeó el balón con el brazo dentro del área, pero la jugada es dudosa.

En ese momento la Real debió detener el partido y cortar el ritmo al que se estaba jugando, justo lo que el Betis no supo hacer, pero no tenía sobre el campo ningún jugador capacitado para hacerlo. Ni Markel ni Zurutuza saben y Pardo estaba en el banquillo. Los donostiarras echaron en falta a un Illarramendi que no pudo jugar por lesión y que es el único capaz de mandar y de hacer jugar al ritmo que él marca. Son muchos los aficionados realistas que piensan que con el rubio de Mutriku se hubiera ganado el encuentro, y probablemente no les falte razón, pero es imposible saberlo.

¿Por qué todos los jugones sonríen igual? Cuando Vela sonríe así, el rival tiembla.

¿Por qué todos los jugones sonríen igual? Cuando Vela sonríe así, el rival tiembla.

Los goles no terminaron con el de Prieto. Pabón puso el empate definitivo en el marcador en el minuto 66. El partido más loco de la historia de Anoeta vivió 20 minutos de frenesí con cinco goles, lo nunca visto. El desgaste había sido tal que los calambres no tardaron en llegar. Vela acabó agotado pero fue el realista más activo. Fue decisivo en los tres goles realistas: marcó el primero, dio el segundo y participó en la jugada del penalti. Es el jugador más en forma y decisivo de la plantilla. Demostró su implicación buscando el cuarto gol cuando no le quedaban fuerzas, encarando una y otra vez a cuantos defensas le salían al paso. No consiguió su objetivo, pero Anoeta valoró el partidazo del azteca. Vela es un lujo para la Real y para la Liga española.

Este próximo domingo la Real tiene un examen complicado, una autentica prueba de madurez. Visita el Vicente Calderón, feudo de un Atlético de Madrid que cuenta por victorias los partidos ligueros jugados allí. Si la Real quiere jugar en Europa debe demostrar a orillas del Manzanares que está capacitada para ello ante un equipo que no le va a regalar absolutamente nada. Pero si se ganó al invencible Barça y se hizo lo propio en San Mamés, ¿por qué no se va a ganar en el Calderón?  

La Real se despide de San Mamés a lo grande (1-3)


Una victoria histórica

Una victoria histórica

Cuando a media tarde el twittero Txitxo Díaz (@txitxoirun) adelantó que Montanier había decidido dejar a Vela en el banquillo pensé que el francés se había vuelto loco, y no fui el único. “Montanier se inmola en La Catedral” podía haber sido el título de este texto, pero una vez visto el partido el titular correcto debió ser: “Montanier gana a la ruleta rusa en San Mamés”. El técnico de Vernon fue uno de los protagonistas del derbi, de eso no cabe la menor duda, pero vamos por partes.

Vela fue suplente, por lo que la Real Sociedad empezó el partido dando ventaja al Athletic. ¿Qué pasaría si Mourinho dejase a Cristiano en el banquillo o Roura a Messi en el partido del martes? Mejor no pensarlo, pero es lo que hizo Montanier. Reservar a su máximo goleador y jugador más desequilibrante por decisión técnica. La jugada le salió redonda, pero el tiro también le pudo salir por la culata, porque la Real sin Vela no fue superior al equipo bilbaíno. 

El guión de la primera parte fue el esperado por todos, Montanier incluido. Dominio inicial del Athletic más por casta que por fútbol. Los de Bielsa llegaban al Derbi después de dos derrotas consecutivas y con muchísimas dudas. El técnico rosarino volvió a apostar por Raúl Fernández en la portería, que no se estrenaba en un partido de estas características, pero su inexperiencia resultó decisiva en la segunda parte.

En el primer acto se jugó el partido que Bielsa había diseñado, un correcalles constante sin ningún tipo de control, exactamente lo que más le podía perjudicar a la Real, que necesitaba que Illarramendi se hiciera con el mando del partido, pero con la velocidad a la que jugaban ambos conjuntos era misión imposible tratar de ralentizarlo.

El Athletic llegaba más y creaba más ocasiones, pero Bravo estuvo seguro y desvió todas las que fueron a puerta. Nada pudo hacer ante el obús de Ibai Gómez, uno de los goles de la Liga sin discusión. El rojiblanco emperchó un centro desde la banda izquierda según le llegó y Bravo sólo pudo aplaudir. Un golazo en toda regla.

El partido se ponía complicado para la Real, por debajo en el marcador y con un ambiente de lo más hostil en contra. Pero este equipo ha progresado mucho en estos meses. El año pasado en esa situación el segundo gol no hubiera tardado en llegar debido a la debilidad anímica del equipo, pero en San Mamés quedó claro que las cosas han cambiado, el equipo ha madurado. La demostración de ello fue que en vez de perder la cara al partido se fueron a por el Athletic sin nada que temer.

Griezmann volvió en el momento más oportuno

Griezmann volvió en el momento más oportuno

Griezmann sólo tardo tres minutos en empatar y silenció La Catedral. El Athletic empezaba a perder el último Derbi que se disputaba en su estadio. Chory Castro le puso un excelente balón al francés, un centro que hubiera firmado el mismísimo Javi De Pedro, que el ‘7’ cabeceó a la red.

A pesar de que el Athletic había hecho más méritos para llegar al descanso con ventaja, el marcador señalaba 1-1 al término de los primeros 45 minutos. Para unos el resultado era injusto, mientras que para los otros era excesivo premio para el juego que habían realizado.

Apoteosis realista

La segunda mitad fue totalmente opuesta a la primera. La Real se hizo dueña del balón y aunque la posesión no se tradujo en muchas ocasiones, controló el partido al ritmo que marcaba un Illarramendi que crece a pasos agigantados.

El gol de Griezmann fue un auténtico mazazo para el equipo y la parroquia rojiblanca, que han olvidado los éxitos de la pasada campaña y este año lucharán por evitar el descenso. El Athletic no estuvo en la segunda parte de San Mamés, lo demostró De Marcos haciendo una falta absurda que derivó en el segundo gol. Es un equipo desquiciado por tanta polémica extradeportiva y los jugadores acaban pagando todo eso en el terreno de juego. Raúl Fernandez pagó su inexperiencia regalándole un gol a un Agirretxe que estuvo ahí con la caña preparada. El balón botó justo delante del portero y a trancas y barrancas el delantero de Usurbil lo mandó a la red.

A partir de ese momento el Athletic desapareció. Once jugadores deambulaban por el césped, más perdidos que un esquimal en el desierto. A Montanier le salió la jugada redonda, con el marcador a favor retiró a Agirretxe y dio entrada a Vela, más dinamita para acabar de hundir la nave rojiblanca.

Para certificar el éxito del experimento del técnico francés, Vela remató a los leones. Zurutuza, que acababa de entrar por Chory, le puso un balón genial al mexicano, que acomodó el cuerpo a la perfección y colocó el balón sutilmente lejos del alcance de Raúl. La mejor formal posible de finalizar una transición perfecta. Vela celebró su undécimo gol junto a la afición, exultante después de ver a su equipo ganar un partido que siempre es especial. La noche a la intemperie para conseguir las entradas estaba absolutamente justificada. Una victoria como la de la Real en San Mamés no se paga con dinero, ninguno de los allí presentes podrá olvidar esa fría noche en el vetusto estadio rojiblanco.

Montanier, Elustondo y el trencilla, sospechosos habituales


Muchos salimos ayer de Anoeta con la sensación de que ese partido ya lo habíamos visto, como si de un ‘deja vu’ se tratase. La Real se dejó tres puntos que le hubieran dado parte de la tranquilidad que tanto ansía, y parece empeñada en sufrir en los partidos que restan para terminar la temporada.

Para empezar Montanier ya se ha quitado la careta. El mismo entrenador que dio innumerables oportunidades a Mariga esperando un milagro no confía en Pardo, por muy bien que lo haya hecho el canterano cuando ha jugado. Me decía anoche Mikel Madinabeitia (@jefoce) que los técnicos de Zubieta han decidido que el riojano se forme a fuego lento y no quieren quemarlo. El problema radica en que Pardo ya ha demostrado de lo que es capaz y con él en el campo la Real juega a otra cosa. Es de esos jugadores que hacen mejores a los que tiene alrededor. Zuru y Aranburu son dos conductores, difícilmente veremos salir de sus pies un preciso cambio de banda o un pase que elimine dos líneas de presión y deje solo a un compañero. Pardo ya ha hecho eso y todo Anoeta lo ha visto, pero ese día Montanier tenía que estar mirando al palco o no quiso darse cuenta. Nadie es capaz de dar una explicación razonada de las numerosas suplencias de Pardo desde el punto de vista futbolístico.

Con el riojano la Real tiene el balón y muchos más recursos futbolísticos. Puede ser más frágil que sus compañeros, pero es mejor futbolista que Markel o Elustondo de aquí a Roma, de ahí que el público esté deseando ver juntos a Illarra y a Pardo, los mejores peloteros del centro del campo. Ante un equipo cerrado atrás como el Levante es mucho mejor que corra el balón de lado a lado a que lo hagan los jugadores trasladándolo.

Puede que Pardo no haya brillado todo lo que se esperaba de él en el Sanse, pero en el Europeo sub19 del pasado verano fue el mejor. Su actuación fue soberbia, rodeado de grandes futbolistas. Me refiero a que para él puede resultar más sencillo destacar en Primera con buenos jugadores que en Segunda B.

El de Rincón de Soto pudo ser titular anoche al lado de Elustondo, que volvió a ser titular por delante de la defensa. El de Beasain no cuajó una buena actuación, estuvo impreciso en los pases y cometió un error de novato dejando a su equipo con 10 nada más comenzar la segunda parte. Se complicó la vida cuando tres rivales le presionaban y al tratar de recuperar el balón hizo una entrada innecesaria. Que jugadores que cumplen su primera temporada en el primer equipo hagan fallos semejantes pase, pero que lo haga un tipo que lleva 5 años en la primera plantilla y que ya fue expulsado hace unos meses en una acción similar no hay por donde cogerlo.

Manía persecutoria
Últimamente en la Liga se habla más de los arbitrajes que del propio fútbol. Los grandes se quejan porque los arbitrajes les perjudican (juas juas juas). Me gustaría invitar a quien diga semejante falacia a ver un partido de la Real, el que quieran, y que luego se atrevan a decir que a su equipo le perjudican. ¿Ya no se acuerdan del partido del Madrid en Vallecas o en el Villamarín? (Los codazos de Ramos deben ser parte del juego) ¿No benefició el colegiado al Barça en el Calderón? A la Real no le ha favorecido un solo arbitraje en toda la temporada, ni uno.

Para más inri, ayer Álvarez Izquierdo decretó un penalti en el área de la Real que sólo vio él. Iñigo Martínez ganó la posición y el jugador levantinista chocó con él. Para el trencilla penalti, pero luego vemos jugadas así con Pepe como protagonista y nunca pasa nada. La última lesión de hombro de Alexis Sánchez se produjo por una carga del portugués bastante más grave que la que vimos ayer, pero el trencilla de turno no pitó la pena máxima. En el área de la Real siempre es penalti. ¿Por qué? Porque es mucho más sencillo pitar en Anoeta y la Real es el único equipo que después de recibir un golpe pone la otra mejilla. Montanier: “Mateu Lahoz es un gran árbitro” ¿Se acuerdan?

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